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A través del espejo en el país de las maravillas.

El cuento de “Alicia en el país de las maravillas” y su segunda parte “Alicia a través del espejo” no son simples cuentos, sino que encierran un simbolismo que nos lleva a un camino iniciático.

Antes de comenzar, debo declarar una verdad que debería avergonzarme. ¡Es la primera vez que leo Alicia! Sí, damas y caballeros. Abajo esos tomates y lanzas, porque puedo decir a mi favor que este libro, a pesar de que es un cuento para niños, tiene triquiñuelas aptas sólo para los más avezados.

Las aventuras de Alicia comienzan gracias a una mala idea: lanzarse de cabeza a la madriguera de un conejo. Un conejo blanco, con un reloj, y que murmura su atraso con visible nerviosismo. Las cosas no podían empezar bien de esta forma, ¿verdad?

Cuando Alicia cae en ese fantástico agujero, descubre un lugar donde nada es lo que parece: incluso ella misma. Y es que Carroll se luce jugando tanto con su protagonista como con los lectores, recurriendo a juegos de palabras e identidades.

Debo admitir que al principio Alicia me parecía irritante y terca, pero después recordaba que era sólo una niña y tendía a perdonarle sus desplantes. Aun así, luché durante toda la lectura con ella. Las discusiones que mantiene consigo misma me parecían ‘adultas’, tal vez demasiado, suponiendo que esto es un cuento para niños, sin embargo, nuevamente tenía que recordarme la ubicación histórica (Inglaterra victoriana) y pasarlo por alto.

Lo que no tiene desperdicio son las conversaciones de Alicia con los diferentes personajes que va encontrando durante su aventura: destaco a la Oruga, al Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo, y al mejor y más distinguido minino, el Gato de Cheshire. Este último es, lejos, mi personaje favorito del cuento, con su sonrisa endiablada y sus verdades al hueso. Ya quisiera yo tener a ese gato como mascota.

Otra cosa que me ha encantado ha sido la secuencia utilizada por Carroll para introducirnos en el país de las maravillas. Así como cada personaje lleva asociada una escena en particular, también tiene una ‘moraleja’, si puede llamársele así. Y la cosa va de menos a más, algo que se agradece particularmente al aparecer la Reina de Corazones.

Algo que me descolocó fue el final. No recordaba que los de cuento fueran tan abruptos. ¿O es que estoy demasiado acostumbrada a los de novela? En cualquier caso, quedé satisfecha con la explicación que nos da Carroll. Una bastante coherente con las locuras vividas por Alicia, por cierto.

Clásico entre clásicos, Alicia en el país de las maravillas es un cuento para grandes, una delicia para los ojos, y una historia entretenida para leer una y otra vez. Plagada de personajes memorables, ambientación fantástica y tiempos muy bien administrados, se convierte fácilmente en una lectura inolvidable.

A continuación realizaré un análisis de los personajes principales del libro:

Alicia

La protagonista, representa a una niña inglesa, muy educada, acostumbrada a aceptar las rarezas ajenas, mientras no atenten contra sus intereses. Alicia se entrega al juego de los tamaños, pero esa metamorfosis constante la atormenta y siente que pierde su identidad: “yo era… yo soy… soy otra”. Por momentos, la protagonista se torna mordaz, autoritaria, orgullosa, británica y victoriana. En otros se muestra universal y humana. Aparece como el reflejo de la infancia mal adaptada en el mundo adulto y que busca un lugar desde donde construir su identidad. Por momentos se transforma en un personaje kafkiano.
La burla hacia la sociedad y las costumbres de la época eran reflejadas en actitudes de Alicia con los diferentes personajes. Alicia era una niña nacida en la época Victoriana, perteneciente a la clase media y con educación inglesa.

La curiosidad y el escape a la vida adulta, lleva a Alicia a perseguir al conejo pero luego aparece la pérdida de identidad al caer en la madriguera. Alicia está físicamente perdida.

Mientras Alicia cae por el túnel, trata de recordar todo lo que le parece lógico y racional pero sin éxito sintiéndose psicológicamente perdida.

Física y psicológicamente pérdida insinúa también la desorientación con respecto a cosas tan racionales como la aritmética cuando Alicia intenta recordar las tablas de multiplicar y no consigue.

Alicia se debate siempre entre la niñez y la adultez, la inocencia y la madurez. Para Carroll, el crecer lleva inevitablemente a la corrupción, a la sexualización, a la emocionalidad y a la hipocresía adulta.

Conejo Blanco

Es el personaje que introduce a Alicia en el mundo de fantasías y en la falta de lógica ni de razón aparente. Pero es el que está más preocupado con las responsabilidades de la vida sirviendo nuevamente de burla y de línea conductora de la historia.

Será el conejo el personaje más sensato y adaptado a la vida social de la época victoriana que Carroll tanto critica. Siempre elegantemente vestido, obsesivo con el tiempo, con la puntualidad y por sus constantes e impostergables compromisos.

Es el antítesis de Alicia porque personifica el temor, la falta de espontaneidad, el servilismo, el autoritarismo y sus actos muestran la agitada y hueca vida social.

El gato de Cheshire

El gato de Cheshire es el personaje surrealista mejor logrado de Lewis Carroll y uno de los más conocidos.

En Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, el gato Cheshire llama la atención por su aparecer y desaparecer despacio, consiguiendo mostrar partes de su cuerpo mientras sigue hablando.

La parte más famosa es cuando deja su sonrisa en el aire y cuando hace desaparecer su cuerpo cuando la reina de corazones quiere cortarle la cabeza.

“La teoría del verdugo era que resultaba imposible cortar una cabeza si no había cuerpo del que cortarla; decía que nunca había tenido que hacer una cosa parecida en el pasado y que no iba a empezar a hacerla a estas alturas de su vida.

La teoría del rey era que todo lo que tenía una cabeza podía ser decapitado, y que se dejara de decir tonterías.

La teoría de la reina era que si no solucionaba el problema inmediatamente, haría cortar la cabeza a cuantos la rodeaban.”

A pesar del gato de Cheshire ser el personaje más volátil y surreal en su apariencia, se vuelve el más lógico. Esta lógica de lo absurdo será empleada por Carroll en sus diálogos provocadores con Alicia.

El gato de Cheshire ya era un término popular usado en la Inglaterra de 1785 para referirse a las personas que sonríen mostrando sus dientes y encías.

La Oruga

Hay muchas interpretaciones alrededor de este personaje. La creencia más común es su ligación a drogas y hongos alucinógenos por la pipa que la Oruga fuma y el hongo mágico gigante en la que está y recomienda a Alicia comer para cambiar de tamaño.

Desde el ámbito social, la oruga personifica la ociosidad y la falta de comprensión como la de un adulto insensible frente a los cambios que experimenta un niño en desarrollo.

Otra teoría viene del ámbito de las matemáticas. Carroll era matemático y estaba contra algunos cambios en la matemática del siglo XIX. Se dice que la oruga muestra el absurdo de la álgebra simbólica.

La pipa que fuma la Oruga es llamada ‘Hookah’ en la versión original en inglés, que es una palabra árabe al igual que álgebra. El término original de álgebra era ‘al jebr’ y ‘al mokabala’ o sea ‘restauración’ y ‘reducción’, lo que supuestamente la seta hacía a Alicia:

“-Un lado te hará crecer, y el otro lado te hará disminuir.

-Un lado ¿de qué? El otro lado ¿de qué? -se dijo Alicia para sus adentros.

-De la seta -dijo la Oruga, como si la niña se lo hubiera preguntado en voz alta. Y al cabo de unos instantes se perdió de vista.”

El Sombrerero, la liebre de Marzo y el Lirón

El capítulo de la merienda de locos ha sido una de las escenas más reproducidas y adaptadas del libro gracias a la concentración del sin sentido, por lo tanto sujeto a varias interpretaciones.

La crítica y burla hacia la sociedad actual Victoriana está patente en la locura de los personajes mientras toman el té, considerado una costumbre muy inglesa.

Se cree que el Lirón representa los problemas de insomnio que Carroll sufría constantemente.

La teoría de Cuaterniones de William Rowan Hamilton en 1853 fue un paso importante en la álgebra abstracta permitiendo que la rotación pudiese ser calculada algebráicamente. Hamilton agregó al Tiempo como una cuarta base al sistema numérico logrando la rotación tridimensional que buscaba. Con las 3 bases en la cual estaba trabajando, uno para cada dimensión espacial, resultaba siempre en una rotación plana.

“- Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo -dijo- que ir proponiendo adivinanzas sin solución.

-Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!”

La Reina de Corazones

Reinaba la reina Victoria en ese momento y Carroll quiso hacerle una parodia al mostrar a su reina de corazones más grande y con mayor poder que el rey de corazones.

También critica la rigidez de la jerarquía de las clases social en esa época, reflejada en el constante insulto de Alicia a los subordinados de la reina y a los animales más pequeños.

Paola Tapia López.

 

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