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Algo huele mal en los cuarteles

Pietro Cea

Doctor en Filosofía, Universidad de Barcelona. Investigador visitante en diferentes centros de estudio como The Warbug Institute de la Univerdad de Londres y el Istituto Nazionale di Studi sul Rinascimento en Florencia.

Especial para laventanaciudadana, desde Barcelona España.

La experiencia indica que lo aprendido en casa, inevitablemente se reproduce fuera de ella. Pequeños niños diciendo garabatos en presencia de otras personas, es la imagen clásica e indicadora de que aquellas malas palabras las han adquirido en el hogar donde sus progenitores las utilizan con naturalidad. Dicho acto, pone en una situación claramente vergonzosa a los padres, que suelen desvincularse públicamente de lo dicho por su pupilo, pero asumiendo internamente dicha responsabilidad.

Cuestión similar ocurre en el “hogar” de las Fuerzas Armadas españolas, en las que al parecer están aprendiendo malas costumbres, y sus encargados ruborizados, intentan de lavarse las manos frente a dicha situación.

Son muchísimos los “casos aislados” en que miembros del Ejército español han llevado a cabo actos fascistas, nazis o franquistas. El que esta semana ha levantado más polémica, es el develado grupo de WhatsApp compuesto por altos mandos en retiro, donde invitaban a matar a “26 millones de hijos de puta” o de la necesidad de dar un golpe de Estado “repitiendo las maniobras del 36”.

Este nuevo “caso aislado”, se suma a otro conocido esta semana: la fiesta de la Virgen de la Inmaculada Concepción, patrona de las tropas de la infantería, celebrado en el cuartel de Paracuellos del Jarama en la sierra madrileña del pasado año. En los registros videográficos, se aprecia a miembros de la Brigada de Paracaidistas del Ejército español entonar con entusiasmo, canticos franquistas haciendo el clásico saludo hitleriano.

Pero hagamos un poco de historia. El golpe militar de julio de 1936 destruyó la Segunda República Española, dando paso a la Guerra Civil que duró hasta 1939. Año en que el bando republicano, conformado por distintas organizaciones anarquistas, marxista y socialistas, se vio superado por el Ejército español. Este, tras su triunfo, instauró un gobierno dictatorial militar encabezado por Francisco Franco, el que se declaró así mismo como el jefe de Estado.

Así, desde 1939 España sufrió bajo el control de la dictadura militar, que solo sería disuelta en 1975 con la muerte del dictador. Franco, por cierto, había tomado la precaución de firmar un estatuto que indicaba que, tras su muerte, la jefatura del Estado recaería en el rey, reinstaurando con ello el gobierno monárquico.

En 1940, bajo el gobierno franquista, se dicta la Ley de reclutamiento y reemplazo del Ejército, lo que implicó que el servicio militar obligatorio durara dos años. En 1943, se exige que todos aquellos varones que postulen a ser empleados por el Estado realicen el servicio militar. Desde los inicios de esta ley, hasta eliminar definitivamente el servicio militar obligatorio el 2001, se llevaron a cabo mínimas modificaciones, que básicamente hacían alusión a la cantidad de tiempo en el que este se podía realizar.

Hecha la historia, hagamos un poco de matemática. Tenemos básicamente 60 años de servicio militar obligatorio, y de esos 60 años contamos con 36 años de dictadura pura y dura. Lo que quiere decir, que los que adiestraban, enseñaban o formaban a los militares españoles eran derechamente franquistas.

En otras palabras, y a modo de ejemplo, un individuo de 18 años que entró a hacer “la mili” en el año 1970 tuvo como instructores a militares franquistas que, con alta probabilidad, fueron galardonados por sus servicios durante la guerra civil o los primeros años de la dictadura. Si ese joven se quedó en el ejército y siguió una carrera militar, en el 2000 ya era un individuo formado de 48 años, el que perfectamente pudo instruir a otros tantos del mismo modo que lo formaron a él: con principios dictatoriales y franquistas.

En consecuencia, no ha de sorprender que, en las filas del Ejército español actual, nos hallemos con grupos de personas de tendencias políticas fascistas y que plantean soluciones arraigadas a los modos franquistas de actuar.

Con discursos nacionalistas arraigados única y exclusivamente a símbolos patrios que exacerban un sentimiento español sin sentido y poco sostenible, los que en la actualidad ingresan a cualquiera de las ramas de las fuerzas armadas, pueden encontrar una educación marcial con valores, explícitos o implícitos, arraigados a aquellos viejos idearios obtenidos en la Guerra Civil, en la Segunda Guerra Mundial y en la dictadura militar.

Visto así, los hechos que mencioné al principio no parecen ser aislados, muy por el contrario, corresponden a una historia, a una tradición, a una educación y formación que marcan la existencia del ejército. Es imposible creer que aquellas personas que fueron condecoradas por sus actos en defensa de la “patria” durante el régimen franquista, pasaran de la noche a la mañana, a ser individuos que defienden la democracia y la libertad.

En conclusión, una revisión a los valores y la formación que entrega esta institución es necesaria, sobre todo entendiendo el alto poder bélico que maneja y la responsabilidad que ello conlleva. Por lo mismo, este tipo de actos no pueden ser tratados ni a la ligera ni como aislados. No se puede beneficiar con la indiferencia cualquier tipo de manifestación de odio, y menos de la que viene de parte de una institución que se encargó de perpetrar crímenes de lesa humanidad y destruir totalmente un régimen político democrático.

España debe hacer a lo menos, siguiendo el ejemplo de otros países europeos, una revisión profunda de sus fuerzas armadas, porque es una de las formas fundamentales de evitar la propagación del odio ideologizado que tanto pena en la historia de la humanidad.

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17 Comentarios en Algo huele mal en los cuarteles

  1. Quizá llegue el día para España de hacer esta revisión, aunque escuchando al Rey felicitando la represión violenta del voto catalan del 1 de Octubre deja mucho margen para la duda. Hay voluntad de hacer memoria? Que lxs españoles deban irse a Argentina para poder abrir sus fosas comunes dice mucho. También dice mucho que se envíe gente a la carcel por organizar un referendum o que llegue VOX en el panorama politico.
    Gracias por tu análisis y ojalá vengan más artículos, especialmente para análisis la actualidad en España.

  2. Hola Pietro.
    Felicitaciones, y…¿Qué pasa con otros ejércitos de la «Unión Europea» Italia, Francia Alemania?

  3. Un gran aporte a realidad española…
    Us aspecto siempre importante de analizar, conocer y discutir, en la institucionalidad y rol de una fuerza determinante en cada nación .
    Insito, gran aporte

  4. Gracias Pietro por tu artículo, permite entender cómo se va transmitiendo una forma de violencia sistémica y valores que parecen pertenecer a una era pasada y que al final tod@s tenemos que luchar en contra y concientizar los lugares en donde «toman peso». Me parece muy representativo el ejemplo este con la mili -y no dudo en que se puede alargar la analisys a sectores que representan al estado-
    Ari

    • Concuerdo plenamente contigo. Es claro que muchas instituciones del Estado, y no solo español, sino que a nivel general deben ser revisadas, cambiadas o refundadas.
      Muchas gracias por tu comentario.

  5. Buen análisis.
    No es de extrañar que estas practicas se mantengan o mejor dicho, sigan existiendo. Quiero ser claro, no las avalo. Pero, la memoria del ser humano es frágil. Pareciera que olvidar, siempre es mas sencillo que cambiar una conducta o hacer algo al respecto. La comodidad de la zona de confort siempre es más tentadora.

    • Así es Diego, ocultar la basura es más fácil que salir a tirarla y poner una nueva bolsa.
      Gracias por tu comentario.

  6. Que interesante, al final las personas olvidan fácil, y siempre aparecen estos «casos aislados», que de aislados no tienen nada!
    Me gustó mucho el artículo

    • Lamentablemente tienes razón, parece que la memoria de la ciudadanía es extremadamente frágil.
      Muchas gracias por tu comentario

  7. Me parece el ejercicio matemático es bien acertado. Cómo esperar que de la noche a la mañana cambiemos nuestro parecer abruptamente porque alguien de arriba hacaia abajó «lo decretó». A pesar de existir siempre notables excepeciones, las fuerzas armadas y sus diferentes ramas, en cada país, no se caracetizan precisamente por ser las cunas liberales o progresistas. Es más, su rol en la sociedad está muy asociado hacia aferrarse y mantener las tradiciones, no es así? . Quería comentar que el caso de Alemania (país donde resido hace más de 10 años) es también interesante. No ha afectado tan fuertemente a la milicia, pero si muy fuerte a las policias, a tal extremo que se ha demostrado utilización sistemática de herramientas de seguimiento para apuntar a políticos abiertamente a favor de la inmigración y otras líneas de pensamiento que la derecha dura considera «traidoras». No es que la policía en sí (o al menos no ha sido demostrado) siga esas políticas de manera institucional oficial, sin embargo la acción de miembros particulares que utilizan los recursos a su diposición producen ese efecto. Cuando estás personas enseñan a las generaciones posteriores y o ejercen su profesión bajo estas miradas, de alguna forman institucionalizan estas mentalidades. Velar por estos efectos es sin duda rol de estas instituciones!. El cabo en entrenamiento Neumeyer de la policía de Leipzig comenta hace un par de semanas: en instrucción de tiro, el comandante nos recuerda: «debemos disparar bien!, porque hay muchos inmigrantes viniendo a Alemania».

    • Muchas gracias José por tu comentario. Si duda el caso alemán es interesante y demuestra la necesidad de refundar ciertas instituciones contaminadas por su tradición, tal como lo fue el paso de la antiguo Wehrmacht a la actual Bundeswehr.
      Ciertamente las policías parecen «salvarse» de los procesos judiciales o refundacionales que han pasado algunas fuerzas armadas, a pesar de que existen en los cuerpos policiales ciertos nichos fascistas que deben ser erradicados para que estos cumplan su real deber: la defensa y protecciones de los habitantes, y no lo contrario.

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