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AMASANDERAS Y LAVANDERAS

Fernando Arriagada Cortés

Investigador y escritor.

Fueron dos antiguos oficios femeninos que surgen como respuesta a una necesidad de trabajo y el anhelo de allegar algún dinero al hogar, teniendo como origen la subsistencia de los más pobres y los requerimientos laborales de los más adinerados.

Las amasanderas son las antecesoras de las actuales panaderas. Ellas hacían pan casero que vendían en sus propias viviendas, avisando de su existencia con un señuelo blanco que ondeaba a orillas de calles y caminos rurales. Estas esforzadas mujeres amasaban una o más veces al día, cociendo su producto en hornos generalmente de barro que calentaban con leña y ramas secas. El pan amasado artesanal todavía es muy apetecido y se ofrece como gran novedad, junto a las tortillas y sopaipillas, como un producto del turismo artesanal. Algunas panaderías lo elaboran de manera industrial. De estas antiguas panaderas, subsisten en forma aislada, las tortilleras, cuyo pan es cocido en ceniza caliente (rescoldo) y vendido a orilla de los caminos, especialmente los de pre cordillera.

Las lavanderas fueron mujeres sencillas y laboriosas que se ganaban la vida lavando ropa ajena, la cual iban a retirar de los hogares que poco después devolvían limpia y planchada o, sencillamente, iban casa a casa ofreciendo sus servicios, quedándose a trabajar por el tiempo que duraba el lavado, generalmente por todo el día, en una verdadera ronda  por lo cual recibían una cantidad de dinero previamente acordado y algún otro obsequio de la eventual empleadora. Obviamente, este trabajo ha sido reemplazado por el lavado mecánico actual.

Las amasanderas y lavanderas demuestran que las mujeres pobres de antaño no solo estaban relegadas a la cocina y a criar niños, como las caricaturizan quienes desconocen la historia. Muchas de ellas trabajaron para ayudar a su familia y en más de una oportunidad fueron su único sustento para un hogar pleno de necesidades o golpeados por el revés del destino, pero reflejo de una realidad social poco estudiada por la historiografía. Ellas hicieron un aporte significativo a la crianza y educación de sus hijos. Muchos  empresarios y profesionales reconocen en estas trabajadoras a su abuela y hasta su madre.

Estos oficios, junto a otros reseñados en estas crónicas, conforman un conjunto de trabajos femeninos que tanto abundaron en el Chile del ayer.

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