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Benito aprendió a leer porque quería aprender a leer

Mi sobrino Benito aprendió a leer a los 3 años, siendo el primero de su curso en hacerlo. Mucha gente preguntaba cómo lo habíamos hecho, incluso la profesora un día se acercó a nosotros y nos dijo “¡sabe leer!”.  La respuesta es muy simple: mi sobrino aprendió a leer porque quería aprender a leer. Se fijaba en las letras, observaba cómo leíamos, preguntaba por ellas y preguntaba “qué dice aquí” y cosas similares.

Hubo gente que al verle leer con 3 años nos recriminó el haberle enseñado tan pronto porque hay quien dice que “es tan malo que aprendan tarde como que aprendan pronto”. La frase no está mal, porque no es bueno forzar a los niños a que aprendan a leer si no están motivados para ello, pero si los niños preguntan, si tienen curiosidad y te piden ayuda, lo contraproducente es no respetar su curiosidad y no responder a sus inquietudes (a no ser que queramos que dejen de ser curiosos y que dejen de preguntar para aprender).

Con esto quiero decir que si mi segundo sobrino Javier, que tiene recién  3 años cumplidos la semana pasada, no pregunta por las letras o por lo “que dice”, aprenderá a leer cuando le enseñe su profesora  o cuando quiera que le contemos cuentos,  porque sus padres no van a forzar nada.

Como profesora de Educación Básica, enseñar a los niños a leer es una de mis mayores pasiones.

Aunque los niños no empiezan a “leer” realmente hasta los seis años, son muchos los/las padres que se sienten abrumados/as cuando a los tres años su hijo/a no ha aprendido a leer. La información que trataremos a continuación trata sobre cuándo están los niños verdaderamente listos para la lectura. Las estrategias no deben aplicarse seguidas, igual que no debe esperarse del niño que aprenda a leer de la noche a la mañana: se trata de un proceso, y como todo proceso lleva un tiempo.

No es necesario seguir los pasos que vamos a mostrar en orden consecutivo, al igual que no los presentamos por orden de importancia, sino que son una especie de guía para ayudarte a ver los componentes de la lectura:

-Léele a tu hijo/a: 

Debes empezar a leerle cuentos al la niño siendo aún recién nacido: se tratará de un momento de unión especial para ambos y desarrollará su amor por los libros. Si los niños no aprecian la lectura desde edades tempranas, probablemente disminuirá su capacidad para la misma en un futuro.

Es cosa de cada uno lo que leerá a los niños, pero yo recomiendo leerles 3 o 4 libros al día cuando son pequeños. A medida que van creciendo, recomiendo leer alrededor de 20 minutos al día.

Hazle preguntas: 

Hacerle preguntas al la niño (cuando tiene dos o tres años) mientras se le lee un libro le anima y es muy eficaz para el desarrollo de su comprensión. De hecho hay muchos niños capaces de leer con una gran fluidez pero que no comprenden lo que están leyendo, y si no lo comprenden, no están realizando una lectura real ni productiva. Las preguntas durante la lectura harán que se desarrolle su vocabulario y que el niño interactúe con el libro.

-Da buen ejemplo como lector/a:

Incluso si a tu hijo le fascinan los libros desde muy pequeño, su motivación decaerá si se da cuenta de que nadie más lee en casa. Si no lees con regularidad, tendrás que hacer un esfuerzo y leer más a menudo para que tu hijo vea que se trata de algo realmente importante. Los niños necesitan ver que sus padres leen, porque si no, no saldrá de ellos escoger un libro.

Enséñale a identificar las letras en entornos naturales:

Con esto nos referimos, por ejemplo, a las letras de madera que los niños suelen tener puestos en la pared de su habitación: son muchos los padres que explican que gracias a ellas sus hijos han aprendido a deletrear su nombre o el de su hermana. A través de esta memoria visual y atencional, pueden realizarse otros aprendizajes como la hora (mucho más sencillo si tienes un reloj en la pared al que mirar día a día) o los números.

El hecho de que los niños aprendan el abecedario es muy importante, sin embargo, consideramos más importante el método de aprendizaje que hay que llevar a cabo para que adquieran tales conocimientos.

-Incorpora muchas áreas de desarrollo:

Los niños llevan a cabo un mejor aprendizaje cuando tienen muchos motivos para esforzarse por ello: esta es la razón por la que aprender mediante la práctica, y no tanto mediante la teoría: da lugar a una mejor y más prolongada retención. Una vez que el niño se familiariza con las letras del abecedario, deberíamos tener en cuenta que su aprendizaje no es tan importante como su fonética, es decir, como su sonido. Por ello, consideramos necesario realizar actividades de juego en los que puedan poner en práctica su motricidad gruesa. Algo que también gusta mucho a los niños son las poesías, las canciones y las rimas. Recomendamos a los padres que hagan una lista de las actividades o juegos que más gustan a sus hijos/as para que puedan adaptarse a ellas.

-Realiza una clasificación del género:

Una vez que tu hijo tiene alrededor de 5 años y que ya reconoce lo que es real y lo que es ficticio, podemos ayudarle a diferenciar los géneros de los libros: historias basadas en hechos reales, fantasía, ciencia-ficción, libros de música, libros de letras… Cuando un niño clasifica un libro dentro de un género concreto empezará a recordar sus detalles, realizará un esfuerzo por clasificarlo y tendrá que recordar otros libros que haya leído de ese mismo género. Esto no nos llevará más de 10 segundos tras realizar la lectura.

Rimas de palabras:

Enseñar a los niños palabras que rimen es una actividad fonológica que les ayuda a diferenciar patrones de lectura, lo que consideramos muy importante. Además de aprender sobre rimas de palabras, aprenderán sobre la lengua en sí misma.

Conciencia fónica:

Los fonemas son los sonidos más pequeños, compuestos por las consonante y las vocales. En este caso, la “conciencia fonológica” consistiría en aprender los sonidos dentro de una palabra (ponemos como ejemlo /K/ /a/ /s/ /a/).

La fonética en si misma implica aprender a deletrear los sonidos de las letras así como la normativa del idioma, y se trata de un componente importante dentro de la lectoescritura (aunque nunca debe tratarse del foco principal): aprender las reglas de la fonética debe ser una herramienta para el/la niño/a para que aprenda a descodificar y deletrear las palabras en su camino hacia la lectura.

-Descodificar:

La descodificación suele referirse al “sonido que se expulsa”. Se trata de un elemento importante en la enseñanza de la lectura al niño, aunque no es el más importante. Una vez que el niño conoce los sonidos de cada una de las letras del abecedario, tiene que aprender a juntar las palabras (desde las más pequeñas hasta las más largas). Esta actividad es complicada en ocasiones, pero es importante enseñarles de forma creativa para que les resulte más ameno y menos pesado.

-Las palabras frecuentes:

Las palabras más frecuentes, las que más se utilizan en nuestra lengua, deben ser memorizadas por el niño para que pueda llegar a ser un buen lector. Los expertos afirman que es beneficioso para el niño realizar una lista con estas palabras populares para su memorización.

Como ya habrán comprobado, no existe una fórmula mágica para que tus hijos aprendan a leer. Los pasos sobre los que hemos hablado son estrategias simples y efectivas para que a tu hijo le sea más fácil concienciarse sobre la importancia de la lectura. Al fin y al cabo, cada niño aprende de una manera distinta. No te desesperes, es importante inculcar muchos conocimientos durante la primera etapa educativa, más incluso que cuando se es un niño en la etapa de Educación Básica.

En conclusión debemos tomar estas 10 pautas como una forma de mejorar a diario, pero tú eres quien elige cuales son las estrategias que mejor se complementan con el tipo de aprendizaje de tu hijo.

Paola Tapia López, profesora Educ. General Básica Mención lenguaje. Máster en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura. Doctora en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura.

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2 Comentarios en Benito aprendió a leer porque quería aprender a leer

  1. Como podemos observar en nuestras prácticas como docentes, la lectura muchas veces es vista como una obligación por los niños, en el artículo anterior, como bien se indica, no existe una estrategia mágica para que los niños aprendan a leer, muchas veces los niños aprenden a una edad temprana gracias a su curiosidad, sin embargo, los padres generalmente esperan que sus hijos sean los mejores en todo, lo cual muchas veces es más bien una presión para los niños/as que una ayuda.
    Creo que los tips que se entregan en el artículo presentado son fundamentales para que los padres los tengan en cuenta, la lectura debería ser fundamental en el desarrollo de los infantes, ya que gracias a ella los niños logran desarrollar de forma óptima su imaginacion, lo cual no se consigue con la televisión o con los videojuegos. Es por ello que nuestra labor como docentes no solo debería ser incentivar a los alumnos a que lean, también debemos motivar a sus padres para que la lectura sea compartida y logren un lazo a un más fuerte con sus hijos.
    Por lo tanto es importante que la lectura sea un momento de entretención para los niños y no de obligación, cada niño tiene su momento y su ritmo de aprender, lo cual debemos respetar como docentes y como padres, y así lograr que su aprendizaje sea efectivo, sin necesidad de obligarlos o quitarles las ganas de aprender y sentir curiosidad cada vez que les enseñamos al nuevo.

  2. Es relevante interiorizarse y analizar cada uno de los componentes de la lectura para así considerarlos a nuestra futura práctica, sin duda queda claro que es necesario estimular la lectura desde pequeños para que los niños pasado los 6 años no le tengan miedo a aprender a leer, o bien no tengan traumas con la lectura, la idea de esto a temprana edad es que ellos disfruten de las letras, amplíen su vocabulario, reconozcan tanto vocales como consonantes, que diferencien el sonido que se debe expulsar de cada letra (que son sonidos extraídos de la naturaleza) correctamente, y luego realizar la práctica del sonido de las letras tal como se escriben. De esta forma podremos formar palabras, con el fin de que reconozcan e identifiquen el abecedario.

    En cuanto a las estrategias de lectura, es relevante considerar un tiempo en nuestros niños, ya que cada persona aprende de diferentes modos, unos son más hábiles que otros, es por eso que el proceso debe ser ameno para ellos. Se debe tener en cuenta que el tipo de estrategia que estableceremos en cada educando lo debemos hallar minusiosamente, es aquí cuando uno hace un hincapié a que el docente debe conocer a la perfección a sus alumnos, ver qué es lo que mejor le viene a cada uno de ellos y llevarlo a la práctica.

    Como maestros debemos fomentar a nuestros niños a que busquen libros de su gusto y los que no también, debemos motivar a nuestros educandos a que participen de los diversos tipos de textos que existen, la idea de todo esto es poder llegar a formar futuros lectores competentes, con capacidad de análisis, con la habilidad de decodificar un texto cualquiera y los más importante aún es poder obtener a alumnos con pensamiento crítico dentro y fuera del aula.

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