«¿Cómo de imaginas el Chile de 20 o 30 años más? ¿Cómo te imaginas el país que dejarás a tus hijos y a tus nietos?»

 

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Bruno Latour en el Antropoceno, ‘in memorian’

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El sociólogo, antropólogo, filósofo y escritor Bruno Latour nació en París en 1947. A su fallecimiento, el pasado 9 octubre, dejó una vida que dedicó al estudio de la Tierra para hacerla inteligible a los humanos ante la complejidad y los conflictos. Nos cuesta comprender como funciona el planeta y normalmente rehuimos a enfrentar ese desafío. Sin embargo, Latour viene en nuestra ayuda para ello a través de su obra imperecedera, al igual que lo hizo James Lovelock con la suya, pero con un enfoque algo diferente, más filosófico que físico-biológico, a través de la teoría Actor-Red elaborada junto a Michell Callon en los años 80 que lo hizo mundialmente conocido. El objetivo fundamental de la teoría fue ir más allá de la dicotomía sociedad-naturaleza, de lo humano-no humano, en esta era del Antropoceno. 

De acuerdo a su propia concepción de la Tierra, vemos en Bruno Latour a uno de los enlaces a través de los cuales la Gaia de Lovelock ha tratado de comunicarse con nosotros, los humanos, mediante su visión de la ‘ecología política’. Para Latour, ha sido un error pensar los elementos “actantes” de la teoría Actor-Red divididos en dos conjuntos separados: los naturales y los políticos, como si en la realidad hubiesen actuado en algún momento de ese modo.  “Esta ecología política era para Latour el resultado de un cambio de enfoque: la reubicación de los elementos naturales y políticos en una misma arena. Las redes en las que dichos elementos co-actúan, co-existen, y co-evolucionan”, plantea Alberto Coronel Tarancón [1].

En la nota en uno de los medios ya citado, de tantas que se han publicado luego de su partida, se nos dice que: “en su obra más discutida, ‘Nunca fuimos modernos’, 1991, aplicó este mismo principio al análisis: gobiernos diferenciados del mundo social por el poder político y del mundo natural por el poder científico nunca pudo ser realizado. Lo político nunca dejó de producir nuevas formas de hibridación simbólica y tecnocientífica con el medioambiente. O, si se prefiere, donde los ilustrados creyeron ver las luces de la humanidad escapando de una naturaleza ignorante, Latour siempre vio luciérnagas”. Esto nos muestra la profundidad y rigor de su pensamiento y la trascendencia de su significación en el futuro de la humanidad.

Otra faceta del filósofo destacada en otra obra más reciente: “‘Face à Gaia’, traducida al inglés como ‘Facing Gaia’ y al español como “Cara a Cara con el Planeta”, contiene ocho conferencias impartidas en el año 2013 en la Universidad de Edimburgo. En ellas, Latour defendió la que, a mi juicio, es una de sus posturas más valientes: la tesis de que el Antropoceno no es la época en que la Tierra es transformada por la irrupción abrupta de la humanidad, sino, al revés, la época en que la humanidad es transformada por la irrupción de la Tierra. La entrada de Gaia en la red de signos y significados que entretejen la interacción humana y que, hasta entonces había obviado su vitalidad” [1].

Para la actualidad mundial, Bruno Latour es, sin duda, un autor imprescindible para comprender la crisis ambiental y tecnocrática en que se encuentra la humanidad, que nos amenaza nada menos que con su extinción. La única forma de evitarla será desterrando todas aquellas visiones reduccionistas del conocimiento.

Tenemos una ardua tarea por delante: tomar la herencia de la obra de Latour como ayuda, que no podemos ni debemos desestimar, para salir del atolladero en que nos encontramos como humanidad. Es el mejor reconocimiento que podemos hacer a su legado: comprender, a través de su pensamiento, las causas y consecuencias de las acciones antrópicas sobre los ecosistemas del planeta desde el advenimiento de la agricultura y la subsiguiente Revolución Industrial.

Lamentablemente seguimos viendo lo medioambiental como algo de menor importancia y urgencia, dejado siempre de lado por las políticas institucionales y gubernamentales, aunque en el discurso se siga diciendo lo contrario. Mientras tanto, continuamos día a día profundizando el mismo modelo socio-económico extractivista que nos ha traído a la penosa situación que está enfrentando la humanidad, arrastrando, además, al resto de los seres vivientes que la acompañan. 

“Debemos rechazar el concepto subdesarrollado del desarrollo que convierte

el crecimiento tecno-industrial en la panacea de todo desarrollo antropo-social,

y renunciar a la idea mitológica de un progreso que se acrecienta hasta el infinito.”

Edgar Morin

[1] https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/siempre-fuimos-luciernagas-a-bruno-latour-in-memoriam

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