
BUSCAR CONSENSOS PARA AVANZAR
Con absoluta sinceridad digo que creo entender el desinterés de la gente por las elecciones democráticas que asoman ya en el horizonte chileno. Creo entenderlo, porque la actitud permanente de muchos candidatos está yendo por la línea de la ofensa, del desprestigio del contendor, en vez de aportar ideas, de concienciar a la ciudadanía.
Aunque me encuentre lejos en la geografía, he seguido con interés los debates y detalles de las campañas electorales, especialmente de los que aspiran a la Presidencia de la República. Y muchas veces he llegado a la conclusión de que hay algunos que sólo defienden sus actuales granjerías, en vez de promover los cambios que los ciudadanos anhelan y necesitan.
He escuchado pocos planteamientos serios y profundos de la acción a desarrollar si se llega a la primera magistratura de la Nación. Los programas aparecen con enunciados, muchas veces ya conocidos y nunca llevados a la práctica. Y, además, con un lenguaje encriptado, al alcance de pocos especialistas en “intelectualizar” permanentemente la realidad. O sea, programas con vericuetos de difícil comprensión para el ciudadano común.
Hay varios de esos programas que aportan ideas irrealizables, promesas que sabemos no se van a poder cumplir, engaños envueltos en papel celofán para que luzcan un brillo ficticio. Y eso no sólo no convence a la gente, sino que la desmotiva y la aleja del paisaje democrático que nos corresponde a todos cultivar cotidianamente.
Soy más partidario del posibilismo político, del diálogo franco, del intercambio de ideas y de la búsqueda de nuevos liderazgos. He dicho muchas veces que necesitamos nuevos rostros, nuevas ideas, manos transparentes. O sea, es imprescindible renovar la política, limpiar el proceso democrático y avanzar con todos, sin exclusiones ni mentiras. Buscar consensos es la tarea para que la equidad sea una de nuestras metas. Dialogar para conocer las prioridades ajenas y establecer las mayorías con justicia, sin imposiciones que menoscaban. Respetar a las minorías, en tanto aquellas deben reconocer a tales mayorías, fiscalizando los posibles excesos y proponiendo salidas a las probables trabas que se puedan producir en el caminar común.
El sentido de la democracia es, precisamente, ese. Es el marco en el cual podemos y debemos desenvolvernos, para que el respeto nos conduzca por los caminos del progreso. No necesitamos ruidos destemplados ni voces plañideras. Necesitamos las manos de todos para construir una sociedad mejor, más justa, más respetuosa.
En definitiva, debemos terminar con las campañas del terror, con las amenazas permanentes, con la violencia que genera más violencia. Debemos participar activamente en la vieja democracia adaptada a la nueva realidad y que ha hecho grandes a muchos pueblos en la Historia de la Humanidad.
Es una oportunidad que se nos abre y que no debemos desaprovechar. Concurrir a las urnas y expresar libremente nuestras preferencias, es un primer peldaño que debemos subir para ir construyendo entre todos el estado del bienestar común que nos merecemos.




![Todos somos Joe Biden (y Malthus no era reptiliano) [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2024/07/bardi-150x150.jpg)


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