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Ciencia y desinformación

Sofía Valenzuela Aguila

Doctora en Bio-química. Investigadora Centro de Biotecnología. Universidad de Concepción.

Manuel Castells, nos presentaba en 1997 en su libro “La era del conocimiento”, el primero de sus análisis sobre las transformaciones sociales del mundo desde la era post-industrial, un mundo dominado por las redes interconectadas de información, la globalización, la sociedad red y las nuevas tecnologías de la información. Tanto para él, como para otros autores, que llaman a la serie de cambios globales desde los 60s como el nuevo paradigma de la “sociedad de la información”, vivimos en una sociedad interconectada, moldeada por una economía capitalista globalizada, de nuevas tecnologías, con sus consecuencias en la fuerza de trabajo e incluso en las relaciones humanas, como también y más recientemente, de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, lideradas por las actuales redes sociales. La información disponible, para quien se atreva a buscarla, hoy es inconmensurable, flotando en la analogía de una nube, pero que más se parece a una niebla constante, difusa y etérea donde abundan sitios web, blogs, videos, portales de noticias, bases de datos, y fuentes de dudosa rigurosidad, que nos dificulta la tarea de filtrar, de poder diferenciar lo verdadero de lo falso, o más bien, lo más certero de lo menos comprobable.

La paradoja aparente, es vivir en un mundo donde la información es cada más accesible pero a la vez dispersa, compleja de separar entre la útil y la falsa, para entender cuál es la que realmente nos servirá para generar una opinión, o tomar una decisión informada. Caer en el desconocimiento no pareciera ser algo grave para nuestra sociedad, todos somos más o menos ignorantes es la plétora de aspectos que nos rodean, lo realmente grave es caer en la desinformación, que lamentablemente vemos y escuchamos a diario, empujada por fenómenos recientes como la replicación de noticias falsas, o la manipulación de información para favorecer intereses desconocidos. Para la ciencia y los científicos, combatir estas situaciones es algo complejo, si bien solemos presentarnos como especialistas en materias que para la mayoría de la sociedad parecen crípticas y difíciles de entender, lo cierto es que eso de ninguna manera nos aleja del potencial impacto y efectos que puedan tener sobre nuestras propias decisiones y ámbitos del expertis. Hemos visto estos problemas en controversias como cambio climático, en la ingeniería genética, la contaminación ambiental, las vacunas, entre otras.

Cada pieza de desinformación contribuye a formar y moldear nuestras opiniones. Alguien podría decir que sólo supone un desafío de mejorar el flujo de información verídica para combatir las consecuencias de la desinformación, pero no es tan simple, en especial cuando juegan factores emocionales y que según la evidencia científica, suele ser más potente que un análisis puramente racional. El daño puede ser muy real, desde la decisión de un gobierno para priorizar o no el control sobre sus emisiones industriales de carbono, hasta la de unos padres para no inmunizar a sus hijos, o la de una familia para no cambiar un calefactor contaminante en su hogar, casos que por lo demás hemos visto recientemente. No hay una sola respuesta para vacunarnos contra la desinformación, tampoco si encontraremos un mecanismo como sociedad para evitar su proliferación, pero lo que sí tengo algo más claro, es que partir por educar (nos) en cómo discernir una información falsa de una real, será parte importante para asegurar la libertad en la supuesta sociedad del conocimiento.

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4 Comentarios en Ciencia y desinformación

  1. Una pieza de exposición de elementos que nos nutren y ayudan a una mejor comprensión de esta cada vez mas confusa y contradictoria sociedad en que vivimos y tratamos de movernos, intentando entender…la.
    Esta sociedad “contemporánea” en dónde el ser humano creo yo, razona menos y aporta el mínimo, sólo busca sacar provechos personales, en un clima de mayor ignorancia.

    Por ello valoro inmensamente su artículo, es una obra que debiera permitirnos construir una mirada mas integral.
    Gracias Sofía.

  2. Muy buen artículo para un tema actual que fascina y nos afecta en lo cotidiano.
    En mi época de Analista de Sistemas, definíamos “Información” como “materia prima para tomada de decisiones”, derivada del procesamiento de datos determinados.
    En mi entender, esa definición básica (no única) continúa válida, incluso porque si alguien quiere manipular una información, puede comenzar falseando u omitiendo los datos que la forman.
    Y en ese tipo de fraudes existen hoy “especialistas” en el mundo entero.
    Tanto los datos como la información pueden ser falseados, omitidos, filtrados, etc., en todas las áreas de actividad humana. En el día a día lo vemos sobre todo en el periodismo, la media, la publicidad, etc. Pero también esto existe en el área científica y otras.
    Todo es “comercial” y preparado conforme los intereses que están pagando por esa “culinaria informática”.
    Lo que termina afectando (para bien o para mal) a toda la humanidad.
    Una vez más se desprende de eso que “tecnología pura” no es la solución si no obedece a principios humanistas que tengan como norte el bienestar y la protección de las grandes mayorías. Solución que nunca fue simple ni fácil.

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