Conocimiento: El cúmulo de datos adquiridos por una persona, a través de sus experiencias vividas y vivenciales.... sabiduría : se logra, sometiendo éstos a la comprobación practica de la vida !!!
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¿CON CUÁL TE IDENTIFICAS?

Paola Tapia López

Profesora Educ. General Básica Mención lenguaje

Máster en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura

Doctora en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura

Llevamos siglos intentando averiguar cuál es la mejor manera de aprender; a los largo de los años ha habido numerosas ideas y teorías al respecto. Por ejemplo, los antiguos griegos creían que el dios Hermes le daba a cada persona una cantidad de inteligencia determinada y que la inteligencia de uno era esencialmente un aspecto de su fortuna.

Que no todos aprendemos igual, ni a la misma velocidad no es ninguna novedad. En cualquier grupo en el que más de dos personas empiecen a estudiar una materia todos juntos y partiendo del mismo nivel, nos encontraremos al cabo de muy poco tiempo con grandes diferencias en los conocimientos de cada miembro del grupo y eso a pesar del hecho de que aparentemente todos han recibido las mismas explicaciones y hecho las mismas actividades y ejercicios. Cada miembro del grupo aprenderá de manera distinta, tendrá dudas distintas y avanzará más en unas áreas que en otras.

Esas diferencias en el aprendizaje son el resultado de muchos factores, como por ejemplo la motivación, el bagaje cultural previo y la edad. Pero esos factores no explican porque con frecuencia nos encontramos con alumnos con la misma motivación y de la misma edad y bagaje cultural que, sin embargo, aprenden de distinta manera, de tal forma que, mientras a uno se le da muy bien redactar, al otro le resultan mucho más fácil los ejercicios de gramática. Esas diferencias si podrían deberse, sin embargo, a su distinta manera de aprender.

En las últimas décadas se han elaborado todo tipo de teorías y modelos para explicar las diferencias en la forma de aprender. Pero de todas esas teóricas y modelos ¿Cuál es la buena?

La respuesta es que todas y ninguna. La palabra “aprendizaje” es un término muy amplio que abarca fases distintas de un mismo y complejo proceso. Cada uno de los modelos y teorías existentes enfoca el aprendizaje desde un ángulo distinto.

Cuando se contempla la totalidad del proceso de aprendizaje se percibe que estas teorías y modelos aparentemente contradictorios entre sí no lo son tanto e incluso que se complementan.

Como profesores y dependiendo de en que parte del proceso de aprendizaje centremos nuestra atención, unas veces nos interesará utilizar un modelo y otras veces otro.

Una posible manera de entender las distintas teorías es el siguiente modelo en tres pasos:

  • El aprendizaje parte siempre de la recepción de algún tipo de información.

De toda información que recibimos seleccionamos una parte. Cuando analizamos como seleccionamos la información podemos distinguir entre alumno visuales, auditivos y kinestésicos.

  • La información que seleccionamos la tenemos que organizar y relacionar.

El modelo de los hemisferios cerebrales nos da información sobre las distintas maneras que tenemos de organizar la información que recibimos.

  • Una vez organizada esa información la utilizamos de una manera o de otra.

La rueda de aprendizaje de Kolb distingue entre alumnos activos, teóricos, reflexivos  y pragmáticos.

Naturalmente, esta separación en fases es ficticia en la práctica esos tres procesos se confunden entre sí y están estrechamente relacionados. El hecho de que tendamos a seleccionar la información visual por ejemplo, afecta a nuestra manera de organizar esa información. No podemos, por tanto, entender el estilo de aprendizaje de alguien si no le prestamos atención a todos los aspectos.

Además de las teorías relacionadas con la manera que tenemos de seleccionar, organizar y trabajar con la información hay modelos que clasifican los estilos de aprendizaje en función de otros factores, como por ejemplo, el comportamiento social.

Conociendo el estilo de aprendizaje favorito de su niño, le ayuda a usted a interesarlo en nuevos materiales. Con esta información usted también puede aprender sobre cuál estilo necesita fortalecer su hijo, basado en la forma en que el material es presentado en la escuela. Solamente el 10 por ciento de los estudiantes de enseñanza media  aprenden bien en forma auditiva, pero el 80 por ciento del proceso de enseñanza se efectúa auditivamente.

Usted puede haber descubierto que usa diferentes estilos de aprendizaje dependiendo de la situación. Su niño hace lo mismo. Si su niño tiene problemas en la escuela, usted puede investigar la forma en que el material está siendo presentado en la escuela y enseñarle a su hijo en casa, usando un estilo diferente. También puede ser recomendable hablar con el maestro de su hijo.

Otra consideración es el ambiente en el cual las personas aprenden mejor. La tradición nos dice que tengamos un cuarto sin ruido, bien iluminado y con una silla con respaldo vertical, pero algunos niños aprenden mejor en medio de ruidos y un ambiente desordenado. Música con alto volumen, acostados en la cama, y con un cuarto no bien iluminado puede ser el mejor ambiente para alguno niños.

Experimentando diferentes métodos de aprendizaje puede ayudar a que sus niños no se sientan frustrados o inadecuados cuando ellos no rinden a su máximo nivel. Experimentando diferentes estilos de aprendizaje puede mejorar el rendimiento de sus niños y reforzar el sentimiento de logro.

Es necesario que los profesores planifiquen actividades ajustadas a los estilos de aprendizaje de los participantes de manera que sean más receptivos cuando perciban que los objetivos  responden a sus necesidades y expectativas.

Es importante establecer que los estilos de aprendizaje no son estables, es decir, pueden sufrir modificaciones a lo largo del tiempo. En efecto, a medida que avanzan en su proceso de aprendizaje los estudiantes van descubriendo cuál es su mejor forma de aprender, dependiendo de condiciones tales como las circunstancias, contextos o tiempos de aprendizaje.

Los alumnos aprenden con más efectividad cuando se les enseña con sus estilos de aprendizaje predominante. En consecuencia, podríamos decir que:

  • El facilitador podrá orientar mejor el aprendizaje de cada alumno si conoce cómo aprenden.
  • Si la meta del facilitador es lograr que los estudiantes aprendan a aprender, entonces se le debe ayudar a conocer y optimizar sus propios estilos de aprendizaje.

Sin embargo, adaptar la intervención educativa al estilo de aprendizaje de cada estudiante resulta una tarea bastante difícil  por la cantidad de estudiantes que hay en cada aula de clases. En este contexto, varios investigadores han comprobado que presentar la información mediante diferentes enfoques nos conduce a una instrucción más efectiva.  En consecuencia, es importante desarrollar las estrategias con la que aprenden nuestros estudiantes para que así puedan “recibir” los contenidos adaptados a sus estilos de aprendizaje predominantes.

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