«Enseñar, es enseñar a dudar» Eduardo Galeano

 

 

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EDITORIAL. La divina comida.

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El Centro de Investigación Periodística CIPER, ha “golpeado” a los tradicionales y poderosos medios de información con dos noticias sorprendentes: el bautizado como “caso Hermosilla” y, ahora, dando a conocer las clandestinas “cenas del señor Zalaquett”.

La filtración de la extensa grabación de una reunión entre el abogado de las elites (de todos los pelos y colores) Luis Hermosilla, y un grupo selecto de sus clientes, puso al descubierto la forma en que se manejan y resuelven los problemas tributarios  en el país por parte de ciertos personajes dispuestos a delinquir, corromper y sobornar, sin escrúpulos de ninguna especie. Aunque ahora la defensa de los inculpados pretende afirmar que todas sus confesiones y amenazas no tienen fondo de realidad y solo buscaban impresionar a su cliente, es claro que se develó una compleja maraña delictual que no puede quedar en la impunidad.

En menos de un mes, CIPER ha develado otro caso escandaloso al hacer públicas las secretas “reuniones -comidas” organizadas por el lobista y militante de la UDI, Pablo Zalaquett.

El anfitrión reconoce haber organizado unas cuarenta cenas de esta naturaleza, con la asistencia de entre 100 y 120 actores del mundo político, “ministros, parlamentarios, alcaldes, expolíticos y del mundo empresarial”, que, así, se conocían y se presentaban uno por uno, “humanamente”. La manipulación comunicacional es evidente: ¿cenas de dos o tres personas? Pero, las cosas van más allá de lo dicho.

Al caso, corresponde aplicar el viejo refrán que dice: “quien explica, se complica”.

Todo análisis debe comprender una gama de puntos y consideraciones inevitables:

1.- ¿Es el señor Zalaquett, actor relevante en el escándalo de “las platas políticas” y otras cuestionables actuaciones, la persona con la autoridad política y moral como para encabezar y promover estos encuentros de conocimiento personal y diálogo?

2.- ¿Es creíble que un ministro invitado reconozca que sabía que el invitante era lobista y que su colega ministra declare que ignoraba tal calidad?

3.- ¿Puede alguien creer que en un encuentro en que participan ministros de Estado y grandes empresarios salmoneros, precisamente cuando se discute la nueva ley de pesca, se haya hablado solo de la temperatura de los océanos o de la contaminación marítima de los plásticos?

4.- ¿Es clínicamente aceptable que a los ministros invitados les haya sobrevenido una epidemia de amnesia y que hayan olvidado los nombres de todos sus contertulios?

5.- Si todo era tan correcto, útil y necesario ¿por qué fue guardado tan celosamente en secreto?

Las preguntas y cuestionamientos pueden extenderse mucho más allá de lo dicho.

Lo claro, es que el caso no se trata de una simple torpeza política sino de una actitud claramente condenable que merece el repudio de la conciencia ciudadana. Reuniones clandestinas entre “controladores y controlados”, entre “autoridades y subordinados”, provocan un daño de marca mayor al funcionamiento de una sociedad democrática. No todo sector o grupo de presión puede tener tan fácil acceso a los altos niveles en que se toman las decisiones. Las políticas públicas, para bien o para mal, deben conducirse por los canales institucionales establecidos – Poder Ejecutivo y Poder Legislativo – en condiciones básicas de transparencia y equidad.

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2 Comentarios en EDITORIAL. La divina comida.

  1. Muy buen artículo, muy buen comentario de Don Hernan Peredo…
    Pésimo el Circo regalado gratuitamente a la derecha,, por un grupo de ministros que con s7u actuar poco pulcro le dan «alas» a la oposición y a muchos incautos.

  2. Lo que más molesta en estas torpezas políticas, es la ofensa gratuita a la inteligencia del país, que a la mayoría ni les interesa, pero sí a quienes tenemos la inteligencia que no demuestran los que nos ofenden. El gobierno corrupto también ofende la inteligencia colectiva, pretendiendo no saber de esta corrupción y una vez enterado por los diarios seguramente, reacciona de una forma ridícula e inconsistente, simula descaradamente un minuto de furia, pero los corruptos siguen como si nada en sus cargos y disponibles por lo tanto para otros lobistas de mala clase. Por lo menos el gobierno, en un intento de decencia, debiera prohibir la asistencia de los corruptos «lobyados» a defender en el congreso, también corrupto, los intereses de los ¿¿empresaurios??

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