«Si la justicia existe, tiene   que ser para todos; nadie puede quedar excluido. De lo contrario, ya no sería justicia»

Paul Auster

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El calentamiento de la atmósfera y del mar

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

Las mediciones y estudios sobre el aumento de la temperatura en la atmósfera de la Tierra y en el mar, nos indican que los cambios producidos en tan poco tiempo – los últimos 200 a 250 años- tiene su origen en la quema de combustibles fósiles acelerada a partir del advenimiento de la Revolución Industrial. En efecto, la absorción de calor solar radiante junto a las alteraciones antrópicas de los ecosistemas terrestres y marinos, y las emisiones de gases de efecto invernadero -principalmente el dióxido de carbono y el metano que son ‘opacos’ al paso del calor de baja longitud de onda hacia la alta atmósfera y la estratósfera- han provocado un aumento paulatino de las temperaturas en el período.  

Las recientes mediciones y estudios sobre las capas de hielo en el continente Antártico nos indican que el nivel del mar podría duplicar las estimaciones existentes en los próximos 100 años, elevándose en más de 1,5 metros para el año 2100, y ser 15 metros más alto en 2500, debido a la fusión de la capa de hielo antártica si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, según se concluye en los trabajos de investigación de las universidades de Pensilvania y de Massachusetts, en Estados Unidos.

La Antártida fue el principal contribuyente al aumento del nivel del mar en el pasado y probablemente será el primer factor en el futuro, ya que gran parte de las masas de hielo se asientan sobre el suelo continental. El hielo flotante del Océano Ártico, ya está en el agua y si se derrite, no elevará en gran medida el nivel del mar.

Por otra parte, la evidencia geológica nos indica que el nivel del mar aumentó dramáticamente en el pasado, posiblemente hasta entre 10 y 20 metros, hace alrededor de 3 millones de años en el Plioceno, según David Pollard, científico en el Instituto de Sistemas Ambientales y de la Tierra, de la Universidad Estatal de Pensilvania [1].

El calentamiento del mar se ha identificado como la causa principal del retroceso del hielo que se produce en la actualidad, ya que el agua más caliente derrite rápidamente la parte inferior de la capa de hielo flotante de los glaciares. Las placas de hielo flotantes actúan como contrafuertes para el hielo que está ‘hielo arriba’ en la tierra, con su base bajo del nivel del mar. Una vez que las placas se han desprendido -como el caso de las placas Larsen A, B en el norte de la península Antártica, que colapsaron en 1995 y 2002, respectivamente, y la Larsen C, que se desprendió en 2018 [2], el hielo en tierra puede moverse más rápido y de hecho lo hacen generando altos acantilados del orden de 100 msnm y 800 mbnm.

Lo que nos comenta Juan Bordera, en el medio CTXT [3], durante la pandemia, es digno de mención:

“El tremendo desarreglo climático que el ser humano está provocando es probablemente el reto más importante de nuestra civilización –íntimamente emparentado con la transición energética–, y España está muy mal situada para enfrentarlo. Somos frontera con el desierto. Y el Mediterráneo, entre otras razones por ser un mar cerrado, se está calentando un 20% más que la media planetaria.” […] “Las asambleas ciudadanas del clima pueden ejercer un efecto dinamizador y disruptivo tremendo, provocar que el debate trascienda y se enriquezca, y quizá así el Gobierno (español) podría enfrentarse más legitimado a ese oligopolio energético carroñero que sube el precio de la luz y el gas en plena ola de frío, y a las grandes empresas que ahora encima se van a llevar gran parte de los fondos de recuperación, hechos a medida del sector privado.”

“Quizá por eso, algunos de esos mismos movimientos como Extinction Rebellion exigen a los grandes medios de comunicación –grandes altavoces del poder casi siempre– decir la verdad e interrelacionar de una vez las crisis para que las personas podamos entender el cuadro general de posible colapso que enfrentaremos. La época de la posverdad que nos ha tocado vivir y que sin ninguna duda ha sido fomentada por intereses empresariales y agencias gubernamentales de ‘inteligencia’ –no podemos olvidar el negacionismo de Estado de Trump, Bush, Putin o Rajoy y su primo– les está estallando en la cara, y las imágenes de la toma del Capitolio por unos auténticos dementes son el reflejo de la decadencia de un imperio, provocado en parte por esa polarización incitada y alimentada con falsedades tan infames como que el cambio climático es un invento de los chinos.”

“Hay varios libros que documentan estos hechos detalladamente, como Mercaderes de la Duda de Naomi Oreskes y Erik M. Conway, o el más reciente Perdiendo la Tierra de Nathaniel Rich. En las dos obras queda demostrada la intencionalidad de esconder la verdad sobre el cambio climático, en una extensa lista de embustes financiados por grandes empresas, principalmente energéticas, que pagaron a científicos vendidos, con la intención de otorgar credibilidad a flagrantes mentiras muy convenientes siempre a sus intereses”. […] En su libro “Dónde Aterrizar”, el filósofo Bruno Latour argumenta que tanto la salida del Acuerdo de París de Estados Unidos tras la elección de Trump, como el Brexit, venían a simbolizar el principio del fin de la globalización, que precisamente esos dos países habían conformado y aprovechado más que ningún otro.” […] “Pero en esa misma obra, Latour da una receta en mi opinión fundamental: ante la inevitable caída de las soluciones ya fallidas de la modernidad hay que ser terrestres. Tocar tierra. Volverse más locales, pero sin caer en nacionalismos exacerbados de un pasado al que no hay que volver. Más aún cuando los retos que enfrentamos son, en los casos más graves, civilizatorios. Ningún país por separado puede hacerles frente. Cooperar es imprescindible.” […] “Y para eso hace falta decir la verdad: decir que estamos a las puertas (en el mejor de los casos) de provocar un cambio climático irreversible y muy destructivo. Decir que la tecnología nos puede ayudar, pero no va a salvarnos. Forzar a que la política sea algo más que tímidos gestos mientras se acatan las órdenes de los mercados. Constatar que la planificación es imprescindible para redistribuir la riqueza, porque la mano invisible es mala conductora de la desenfrenada locomotora de la historia, por ser también injusta y ciega. Solo enfrentando todas esas aristas del problema y disipando el laberíntico humo de la posverdad en el que mucha gente buena sigue atrapada podríamos alcanzar a conformar un sujeto político capaz de dar la vuelta a esta situación.”

La situación política, climática y social, en Chile no es para nada disímil a lo que comenta Juan Bordera. Es urgente entonces que el actual gobierno y toda las élites políticas y empresariales comprendan la grave situación en que está el país (y el mundo en general) y el mal rumbo que llevamos, antes de que sea demasiado tarde.


REFERENCIAS:

[1]https://www.rtve.es/noticias/20160331/aumento-del-nivel-del-mar-por-hielo-antartico-podria-duplicarse-cien-anos/1328660.shtml

[2] https://laventanaciudadana.cl/la-antartida-y-el-cambio-climatico/

[3]https://ctxt.es/es/20210101/Firmas/34691/Juan-Bordera-polarizacion-clima-politica-calentamiento-global-mediterraneo.htm

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