«Enseñar, es enseñar a dudar» Eduardo Galeano

 

 

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El discurso de las empresas forestales

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

El discurso de las empresas forestales se mantiene invariable desde hace décadas, por lo menos cinco, sin variar una sola coma de lo que han voceado siempre por intermedio de notas de prensa, publireportajes y propaganda engañosa por radio y a página completa y a todo color en los diarios de tradición pro empresarial.

¿Qué plantean en su discurso? Pues varias cosas de dudosa o nula validez. Pongamos algunos ejemplos.

Que ellas generan mucha mano de obra, lo que es veraz a medias, porque cada vez automatizan más las faenas de plantación y cosecha en terreno y los procesos en las plantas de fabricación de celulosa y papel.

Que con sus plantaciones controlan la erosión de los terrenos degradados; esto es absolutamente falso pues el suelo tras las plantaciones se mantiene erosionado y yermo por siempre, ya que ni las hojas de los eucaliptus ni las ascículas de los pinos se degradan, como sí sucede con las hojas de la flora nativa.

Que las plantaciones (que jamás las llaman por su nombre y dicen que son “bosques”) de especies exóticas de interés económico son buenas para enfrentar el cambio climático porque captan dióxido de carbono; esto también es falso pues al talarlos en las rotaciones a tala raza se pierde todo el beneficio de la captura de carbono.

Luego de los desatres provocados en los años recientes por los grandes incendios forestales -especialmente el del verano de 2017 a raíz de los extensos paños continuos de plantaciones de pinos y eucaliptus-, todo sigue más o menos igual que siempre: más de lo mismo y con las mismas malas y dañinas prácticas.

Observamos que la lección no ha querido ser comprendida pues las respuestas de las empresas forestales, apoyadas por los gobiernos de turno, se han referido a reforestar las superficies quemadas con las mismas especies que provocaron las catástrofes, manteniendo la alta vulnerabilidad ante futuros incendios. Una actitud increíble e irresponsable.

Es bueno, ante la tozudez imperante, que repasemos las definiciones ya entregadas en un artículo anterior, para remarcar lo que se está explicando.

Bosques

“Los bosques son ecosistemas complejos con vegetación predominante constituida por árboles en una amplia comunidad de flora. Funcionan como hábitat para la fauna y son reguladores de los ciclos del agua, alojando en su interior una multitud de seres vivos. Conservan el suelo, mantienen una gran biodiversidad, son imprescindibles para la vida y suministran una gran diversidad de productos útiles para satisfacer las necesidades humanas”. [1]

Se estima que hace unos 10.000 años, cuando terminó el último período glacial, los bosques ocupaban entre el 80 y el 90% de la superficie terrestre. Con el aumento de la población mundial, fue necesario producir más  alimentos por lo que grandes extensiones de bosques fueron taladas para convertir sus terrenos en áreas de cultivo, a partir de los alrededores de las ciudades. Al mismo tiempo, la construcción de barcos, vías férreas, viviendas, entre otras obras, implicaron la destrucción de bosques para la utilización de su madera. Así, la deforestación ha sido creciente a lo largo de la historia y hoy en día los bosques cubren solo entre un 25% y un 35% de la superficie terrestre.

Aunque a menudo los bosques se han considerado como captadores de dióxido de carbono atmosférico, los bosques maduros son prácticamente neutros en cuanto al carbono, y son solamente los alterados y los renovales los que actúan como consumidores. Los bosques maduros juegan un importante papel en el ciclo global del carbono, como reservorios estables de carbono y su eliminación conlleva un incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico.

Los ecosistemas forestales nativos son fundamentales para contribuir a la captura y almacenamiento del CO2 excedente en la atmósfera, de acuerdo con varios estudios científicos a nivel mundial. Se observa cierto ocultamiento del rol de los bosques nativos para absorber y almacenar el CO2 atmosférico, y de su contribución para reducir el aumento de la temperatura media atmosférica. Esto ha llevado a crear un escenario confuso en las institucones estatales y en la población sobre importante papel que le cabe a los bosques nativos y, sobre todo a los bosques primarios.

Plantaciones forestales

“Las plantaciones forestales son ecosistemas artificiales simples conformados por árboles plantados por el hombre -en suelos degradados por malas prácticas agrícolas sin rotación de cultivos, o de bosques nativos eliminados por roce a fuego- típicamente con una sola especie de alta productividad con fines comerciales, para su explotación a tala rasa con rotaciones de pocos años (típicamente de 20 a 25). No tienen capacidad para la regeneración de los suelos pues no son capaces de sostener una población suficiente de microrganismos, vermes e insectos que actúen como reductores para la materia orgánica de hojas muertas que caen al suelo”.

Las plantaciones forestales en Chile se han realizado en terrenos de las cordilleras de la Costa, de Nahuelbuta y de los Andes. Los terrenos maltratados fueron perdiendo paulatinamente el rico suelo orgánico original y terminaron por degradarse completamente por la erosión pluvial y el arrastre de las partículas de suelo laderas abajo generando grandes cárcavas, hasta terminar sedimentadas en los cursos fluviales y arrastradas hasta el mar.

La expansión permanete del lucrativo negocio forestal, apoyada por el decreto 701 de fomento forestal con bonificaciones a las plantaciones, llevó como se ha dicho, a las empresas forestales a eliminar extensos bosques nativos mixtos de fagáceas -como el coigüe y otras especies en la pre-cordillera andina y en las cordilleras costeras ya mencionadas- en las décadas de los ‘70 y ‘80 para aumentar las superficies disponibles para más plantaciones.     

Las plantaciones de pinos y eucaliptos no son tan benéficas para el suelo como lo pintan las empresas forestales en sus folletos de promoción y propaganda pues no detienen la erosión antes descrita, la que continúa en los suelos descubiertos y expuestos a la lluvia durante varios años después de las cosechas, además de la provocada por los caminos forestales.

El permanente lobby y la presión mediática de grupos empresariales y políticos  que promueven los monocultivos forestales intensivos como la única respuesta adecuada para reforestar, se reflejó en las sesiones de la “Comisión Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación”, del Senado, donde se expuso el tema ‘Chile, Potencia Mundial Forestal Siglo XXI.’ Esto ocurre, a pesar de que está demostrado que los monocultivos forestales intensivos carecen de los componentes clave de mitigación del cambio climático, para la protección de la biodiversidad, y que han perdido su viabilidad luego de los escenarios de desastres dejados por los mega-incendios.

La presión mediática oculta los estudios científicos extranjeros publicados en prestigiadas revistas de ciencia, así como también estudios realizados en Chile, que destacan la restauración de ecosistemas forestales nativos como la solución más eficaz disponible para mitigar el cambio climático. Según ‘Nature’, en acumulación de CO2, los bosques naturales son seis veces más eficientes que el monocultivo agroforestal y cuarenta veces más eficientes que las plantaciones forestales para almacenar CO2 [1]. Los programas de reforestación de Chile apoyan más las plantaciones de una sola especie en perjuicio de la restauración de ecosistemas de bosque nativo.

La restauración de bosques y paisajes debe hacerse con un enfoque transversal y holístico, considerando todos los factores que confluyen, como la conservación de microcuencas, agua, suelo, flora y fauna y tomando en cuenta además la participación todos los actores de la sociedad y de las partes interesadas. Este enfoque es vital para alcanzar las metas globales necesarias para revertir los efectos de la deforestación y de la degradación de la Tierra. Estas premisas están consideradas en la reciente “Declaración Pública Sobre la Necesidad de Impulsar el Manejo Forestal Sostenible de los Bosques Nativos de Chile”, publicada por el Colegio de Ingenieros Forestales de Chile” [2].

Resulta evidente que debemos mantener y proteger la vegetación nativa existente pues ya tiene carbono almacenado. Se requiere, por tanto, tomar medidas urgentes para controlar la deforestación a escala nacional de modo mucho más estricto que el llevado hasta hoy.

Los últimos temporales que han azotado el país nos están mostrando los desastres que provocan los malos manejos agrícolas y forestales, empobreciendo año a año los suelos por la pérdida de su fracción orgánica, el único ecosistema capaz de retener grandes cantidades de agua para entregarla después poco a poco a las napas subterráneas y arroyos.

Los desafios que nos presenta el cambio climático requieren un compromiso serio y coherente de toda la sociedad, tanto desde el Estado como de las empresas privadas para paliar sus efectos sobre la Tierra, orientado a aumentar la superficie de bosques nativos en todo el territorio nacional para lograr el mayor almacenamiento de carbono posible.

CBD

29/06/2024

FUENTE DE FIGURA:

https://diario.uach.cl/organizaciones-cientificas-apoyan-proyecto-de-ley-para-que-explotacion-de-plantaciones-forestales-ingresen-al-sistema-de-evaluacion-de-impacto-ambiental/

REFERENCIAS:

[1]Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo https://bosquenativo.cl/

[2] http://cifag.cl/declaracion-publica-sobre-la-necesidad-de-impulsar-el-manejo-forestal-  sostenible-de-los-bosques-nativos-de-chile/

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