Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
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GUERRA CIVIL DE LA EMANCIPACIÓN

Fernando Arriagada Cortés

Investigador y escritor.

Muchos de los historiadores y personas  preocupadas por el siempre importante estudio del pasado, sostienen que los criollos eran ardientes partidarios de la causa de la revolución de la Independencia y les denominan patriotas, como si los que defendieran al rey hispano no lo fueran. Estos olvidan que el reino de Chile era un territorio más del imperio español, específicamente una Capitanía General. Este es un error de apreciación muy común, al igual que otros, que circulan en variados comentarios.

La aproximación a la verdad nos llega a la luz del conocimiento, estudio y análisis más profundos de documentos y autores de cierta idoneidad, los que están de acuerdo en plantear que los sucesos revolucionarios acaecidos en Chile entre 1810 y 1826, no fueron otros que guerras entre súbditos del rey diferenciados solo entre los que lo apoyaban y quienes  se rebelaron por razones políticas y económicas.

En el caso de Chile, la junta del 18 de septiembre fue un acto más de adhesión al rey cautivo y en plena conjugación con el principio de soberanía popular en este tipo tan especial de situaciones, producto del Cabildo abierto convocado para la ocasión.

Solo algunos visionarios como el general Carrera y Manuel Rodríguez fueron  capaces de comprender la situación y  empujar los hechos hacia la libertad y la independencia, como lo demostró en su breve, pero importante gobierno republicano, innovador y revolucionario. Resistido por muchos y apoyado por otros, el general Carrera fue censurado por el virrey español del Perú quien, al comprender los objetivos que le motivaron, organizó un operativo militar en su contra a cargo del brigadier Pareja, a objeto de derrotarlo por las armas y someterlo a juicio, volviendo todo al colonialismo.

Pareja organiza un ejército en Chiloé que refuerza con reclutas de Valdivia y con ellos desembarca en las costas de Concepción, integrando a penquistas y chillanenses con los que marcha al norte para someter la rebeldía de Carrera y su gobierno, dando inicio a las guerras civiles de nuestra emancipación. En Chillán, Pareja y los defensores del rey reciben la importante ayuda de los religiosos misioneros del colegio franciscano de Propaganda Fide, en el llamado Sitio de Chillán.

Cabe hacer notar la gran confusión con que son seguidos los hechos por parte de los involucrados, así cada cual se identificará con quien le ordene su patrón, misionero u otro personaje influyente, advirtiéndose nulo el sentimiento de patriotismo debido a múltiples factores como el colonialismo, la desinformación, ignorancia, aislamiento, falta de ideales comunes. Esto llega al extremo que muchos estuvieron en un bando y luego se cambiaron al otro, como Rodríguez Aldea o Vicente Benavides.

Importante sería ahondar en el tema dada su importancia, pero bástenos saber que en nuestro Chillán, los hermanos Ramón y Clemente Lantaño fueron destacados hacendados leales al rey y el libertador O’Higgins, notable revolucionario, en la batalla de Rancagua, su compadre Clemente le habría facilitado la salida para salvarlo de una muerte segura, ante su total derrota. Sucesos de una guerra civil como la que se sufría.

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2 Comentarios en GUERRA CIVIL DE LA EMANCIPACIÓN

  1. …Una hermosa y realista mirada a un trozo de la historia, hace usted un gran aporte Fernando,que lástima que los jóvenes no lean…
    Envíenle el artículo a los profesores de Historia.

  2. Estimado Fernando, leí atentamente tu artículo, me parece interesante, destacar que la independencia de Chile obedeció a intereses de las familias pertenecientes a la elite criolla y no al bajo pueblo, quienes no vieron cambio alguno en su vida.
    Por otro lado, considero que el verdadero padre de la patria es José Miguel Carrera.
    Saludos

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