La Filosofía y las Ciencias, deben estar presentes en nuestras vidas, sin perder su rigurosidad…hay que usarlas de modo cotidiano.
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Interpretar.

Yerko Strika

Psicólogo Clínico, Psicoterapeuta.

Se dice, que en su momento, Claudio Arrau (1903-1991) fue el mejor intérprete vivo de Mozart.  ¿Qué tenía Arrau, que podía leer las partituras y darles el sentido que el mismísimo Mozart imaginó?

Ser interprete de algo, va más allá de lo literal. Probablemente, muchos pianistas pueden leer a Mozart y reproducir las notas en el piano;  pero la cercanía con el autor, la da la experiencia que el intérprete tenga con la fuente, lo que ya no es literal, sino que apunta al “sentido” que encierra la obra en su génesis.   Así como tampoco un traductor es un transcriptor. Lo que hace un traductor es llevar de un idioma a otro el pensamiento del escritor.

Llegar a interpretar lo que alguien quiso decir, es una tarea delicada. Requiere, por un lado, un conocimiento profundo de la otra persona (probablemente Arrau conocía al revés y al derecho la vida de Mozart y sus circunstancias) y por otro, el dominio absoluto de la técnica, sumado a una apertura emocional que facilite el fluir. Decía Mijaíl Barýshnikov: “Cuando bailo, desaparezco”.

En cierta medida, interpretar a alguien es completarlo desde uno mismo, es ayudarlo con eso que quiere decir. Probablemente,  si Mozart hubiera escuchado a Arrau, habría exclamado: “Eso es”, parándose en éxtasis para abrazar al Maestro;  “¡Te las mandaste, Claudio!”, le reconocería en tono más informal. La dificultad estriba, en que por lo general, andamos por la vida interpretando cosas demasiado apegados a nosotros mismos, a nuestros sesgos, puntos ciegos, patrones, condicionamientos; lo que más bien constituye una proyección que  anula al otro. Me imagino al papá de Shakespeare, hablando sumido en  sus propias necesidades: “¡William, apaga la luz y déjate de escribir tonteras!”.

Lo buena noticia, es que no hay que ser un genio para interpretar a otros. Sí, se debe contar con algo de empatía y estar en el ejercicio constante de que uno no es dueño de la verdad. Si esas dos cosas se practican con regularidad, empezaremos a ser más conscientes del otro y de esa forma ayudarlo a aclararse, en el sentido de hacerlo más prístino a su propia esencia. Ahora, si por alguna razón, usted considera en un acto de prudencia, que interpretar a alguien puede ser demasiado arriesgado, siempre está la posibilidad de preguntar, que es una gran herramienta en las interacciones humanas. Preguntas como “¿Qué te pasa?; ¿Lo que quieres decir es…?”; “Si entiendo bien,  ¿tu problema…?”  . O también, ofrecer una mirada: “Desde mi punto de vista…”; “Lo que yo veo…”; Interpretando lo que dices, me parece…”. Actos del habla como esos, son de gran utilidad para adentrarse en una conversación restando espacio para ambigüedades y malos entendidos.  Aun cuando esté seguro de interpretar, ofrézcalo siempre como eso,  como una posibilidad e invite al diálogo.

En la interpretación ocurre una cosa curiosa, pues estoy hablando de ti, pero en plena consciencia de mí. Me adentro en tu aparato psíquico hasta el punto de poder leer pensamientos y emociones, lo que es factible en la medida que el otro entrega insumos, es decir, que se trasparenta en el lenguaje, en los afectos, en el cuerpo; se permite ser visto y reconocido,  y por lo tanto, ayudado. Volviendo al caso de la traducción,   si Neruda hubiera sido mezquino con las palabras, lo ingleses no conocerían la  Oda al Caldillo de Congrio o los chinos sus Veinte  Poemas de Amor. Es en la generosidad de la obra, donde reside el sentido del autor,  así como en la cotidianidad de nuestros actos, se abriga la vida que somos, desde donde nos hacemos accesibles para los demás.

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Un  error de interpretación.

La Guerra Fría y el discurso de Khrushchev

En 1956, en plena Guerra Fría y años en los que la tensión se palpaba en el ambiente, el primer ministro soviético recibió al embajador polaco en una recepción en Moscú. Durante su discurso, el intérprete tradujo de forma errónea sus palabras, diciendo “te enterraré”, en vez de decir “iré a vuestro funeral”. Estas palabras resonaron en todos los periódicos y revistas del mundo, incrementando notablemente la tensión entre el Oeste y la URSS. (http://acantho.eu)

Seguramente, si el intérprete hubiera puesto atención a lo que el mismo estaba diciendo, habría hecho una pausa y buscado el sentido que el polaco quería dar a su discurso. Interpretar, también requiere un filtro cognitivo y algo de sentido común.

Y a nivel cotidiano:

Ayer mi hijo, en whatsapp , escribió: Papá Puedes intentar conseguir una pileta amarilla No importa diseño Solo tiene que ser amarilla

Conseguir una pileta amarilla, no me sonaba muy coherente y al pedir aclaración, escribe: Manga corta o larga Para mi

El autocorrector no razona. Nosotros sí.

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2 Comentarios en Interpretar.

  1. Empatía, palabra clave, pero que poco dispuesto estamos a USARLA, me refiero a decirlo e “interpretarlo”…
    Gran artículo, entretenido además!!!

  2. Bueno , útil y hermoso, gran artículo.
    Eso de ligarlo a la música, su razonamiento se hace más brillante.

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