«La ética, la moral, las personas, la solidaridad, la justicia social y el medio ambiente, y una economía a escala humana, deben estar en primer lugar de los programas de quienes pretenden gobernarnos»

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LA EDUCACIÓN EN UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

Miguel Hinojosa

PhD, docente facultad de educación. Universidad de Concepción.

Algunas consideraciones fundamentales.

Creemos indispensable, en los tiempos, que estamos viviendo, hacer algunos alcances sobre el concepto de democracia teniendo por base la educación del pueblo, por el pueblo y para el pueblo en relación a una nueva Constitución.

  1. En una nueva constitución debe quedar claro que se gobierna para todos, que la educación es un derecho en el sentido que se debe educar para todos en una verdadera pedagogía de la libertad. Es de necesidad reconocer y fomentar la pluralidad de ideas, la búsqueda constante de la verdad a través de la reflexión, la crítica, la inferencia partiendo de la realidad que hoy vivimos. Estas conductas podrán permitir en el futuro legitimar toda forma de pensamiento razonable y su posible o probable concreción.
  2. Hacia una lógica democrática basada en la educación. La reflexión es necesaria y la nueva constitución tendrá que expresar que no existen doctrinas e ideologías perversas a priori. Que deberán darse los espacios para cotejar, analizar, discutir para llevar a cabo proyectos que beneficien a la comunidad nacional, un tanto zaherida en la actualidad, es decir ir en la búsqueda de un proyecto histórico como nación que represente las producciones culturales de nuestra sociedad que tiene su origen en la educación de nuestro pueblo.
  3. La nueva constitución debe motivar una pedagogía para la convivencia, en estos tiempos tan menoscabada. Tendrá la misión de darse a conocer para fomentar y practicar conductas de tolerancia y respeto por la opinión de otras personas, anulando o neutralizando conductas autoritarias. Más allá de una constitución es un deber de la educación y de los educadores incentivar conductas de participación para fortalecer la personalidad de los educandos que los hará más sensibles a los cambios políticos, económicos y sociales que el país necesita en forma urgente.
  4. La nueva constitución deberá ser más formativa que punitiva. Nos deberá enseñar el respeto y acatamiento a una legalidad legítima que se puede apreciar cuando existe una real participación del pueblo en la confección de las leyes que lo habrán de regir y aceptadas por todos. Toda ley, todo reglamento, todo articulado, toda normativa será legítima o legítimo en la medida de la participación de un pueblo organizado. Un pueblo es una organización, es una realidad, la legitimidad parte de aquel de donde surgen sus aspiraciones más profundas.
  5. Una constitución, a partir de su articulado, debe educar en un respeto irrestricto a la alternancia en el poder. Pero también es responsabilidad del Estado a través de sus instituciones educativas enseñar que esta alternancia es sana para la democracia, lo es también su paulatino y progresivo perfeccionamiento, ello permitirá a las futuras generaciones de ciudadanos tener el respeto que toda democracia necesita para su pervivencia. La alternancia significa que todas las ideas que benefician a una comunidad puedan expresarse y manifestarse en programas concretos que beneficien a los sectores más carenciados.
  6. La responsabilidad de las acciones asumidas. Una constitución debe expresar con toda claridad que una persona, desde su llegada a una dimensión temporal, debe asumir su responsabilidad frente a las tareas que emprende y, que por tanto debe realizar. “Nadie es más igual que otro”. Se es responsable frente al otro y frente a la comunidad y los que eventualmente gobiernan lo deben tener más presente que nadie, por tanto, están sujetos a crítica permanente y responder en forma constante por sus actos. Todo gobernante auténticamente democrático debe dar cuenta de sus actos, dar una explicación veraz y argumentada de aquellos durante el tiempo de su mandato.
  7. La constitución y los Derechos Humanos. Aquella debe ser inspiradora para una real pedagogía como una enseñanza fundamental en los DDHH. Estos derechos son inalienables y de ben ser cumplidos a cabalidad: derecho a la vida, a la educación, a una vivienda digna, al trabajo, el derecho al descanso, a expresarse libremente, a reunirse, a asociarse, a sindicalizarse, a crear instituciones de bienestar social. El ser humano tiene el más pleno derecho a desarrollarse en comunidad, fortalecerse y a fortalecerla.

Una nueva constitución está llamada pedagógicamente a fortalecer una democracia reflexiva, deliberativa y participativa y concierne toda la sociedad participar directa o indirectamente. Sostener y perfeccionar los valores democráticos es tarea de todos. Nuestra sociedad ha debe ir tomando conciencia desde una edad temprana la importancia de participar en la construcción de una democracia más integral de la que ahora no somos parte. Esta nueva democracia deberá tener como meta una sociedad democrática participativa, solidaria y fraterna.

A nuestro modesto ver y entender estas ideas expresadas en este espacio deberían ser consideradas en una nueva constitución por los constituyentes electos.

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