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LA MATANZA DE ESTUDIANTES EN LOS EE. UU.

Guilmo Barrio Salazar

Desde Georgia, E.U.A.

En  los primeros cuarenta y cuatro  días del 2018, ha habido 18 balaceras en las escuelas de los EE. UU. La última ocurrió el Día del Amor y la Amistad, el 14 de Febrero pasado, en la escuela Stoneman Douglas High School, ubicada en la ciudad de Parkland, Condado Cobb, al sur del Estado de  Florida, cuando el ex-estudiante de esa escuela, Nikolaus Cruz, de 19 años de edad, utilizando un fusil de largo alcance AR-15 que puede disparar 30 proyectiles de una sola vez, masacró a 17 personas, dejando además 15 heridos, en sólo 3 minutos.

Permítanme indicarles, que en vez de tener una discusión seria sobre el control de las armas de fuego en este país, ha habido una proliferación de leyes que señalan la necesidad de entrenar y proveerles armas de fuego a los profesores de las escuelas, como lo ha dicho Adam Skaggs del Centro de Leyes Giffords para la Prevención de la Violencia con Armas de Fuego, quien expuso: “Existe la idea de que la gente necesita armas de fuego en cualquier parte, en las calles de cualquier ciudad, en los parques públicos, aún en los edificios gubernamentales”.  Esto nos demuestra que esta nación está en guerra  con ella misma.

Un buen ejemplo de esta tendencia, es el financiamiento que ya está realizando la Fundación de Armas de Fuego Buckeye en el programa denominado “El Más Rápido” (Faster), el que envuelve un entrenamiento de 3 días para los profesores alrededor del país.  Además de enseñar a disparar tiros al blanco, dedican un  día al “desarrollo mental”, o a preparar a los profesores para que disparen en situaciones extremas en fracciones de segundos.  A los profesores que se están entrenando,  les piden que “cierren los ojos y se imaginen que un estudiante entra en la sala de clases con un revolver o con un fusil en la mano”, y luego se les enseña que aprieten los dientes y maten al estudiante.  Una profesora del Estado de Colorado le declaró al canal de televisión BBC, que “ella decidió pensar en su estudiante favorito durante el ejercicio de preparación, como un esfuerzo para que le endureciera la mente en la peor eventualidad posible que ella debía encarar”.  El instructor del programa “El Más Rápido” les animaba bastante para que resolvieran esa situación, diciendo: “Si les permitimos que lo logren mentalmente, contra ese o esa estudiante, entonces cuando sea en un incidente real, lo podrán realizar sin mayores dificultades”.

¡Qué proposición más descabellada! Esa lección tan trágica sobre ganar “en sus mentes primero, contra un estudiante”. Esta invitación a matar en forma tóxica, a  colocar a los profesores en una situación como si se tratara del Lejano Oeste en los tiempos de los cowboys, teniendo que trabajar imaginando que sus estudiantes serán el blanco de sus prácticas en el uso de las armas de fuego, resulta brutal e increíble. Si esto no es el final de nuestra civilización, realmente no comprendo lo que verdaderamente es.

Delegando a los profesores, como si fueran oficiales armados de la “paz”, quiere decir mucho sobre los desafíos que tiene la policía en la custodia de la violencia armada existente en esta nación. Esto nos hace considerar cuánta democracia podemos tener en un estado monopólico sobre la violencia, con ideologías anarquistas al decir “cada persona anda por su cuenta”. Lo que nos trae a una sociedad con una mentalidad de “nosotros contra ellos” en las salas de clases.  La profesora del Estado de Colorado que se imaginaba a su estudiante favorito, me imagino que muchos profesores habrían pensado que se podría tratar del peor de sus estudiantes, o algunos que tengan un estereotipo peligroso. De cualquier forma, el simple hecho de imaginarse, ya sea al mejor o al peor como el prescindible, es un peligro separado, con una licencia premeditada para disparar primero sin pensar mucho.

En los EE. UU., más de la mitad de la población cree que poseer un revólver mejora las posibilidades de sobrevivencia en un mundo invadido por pandillas de terroristas.  Pero la realidad nos demuestra muy conclusivamente, que poseer un arma de fuego aumenta enormemente los riesgos de salir herido.  De acuerdo a la investigación realizada por décadas de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia Armada, “un revólver en un hogar es mucho más intimidante, porque es usado para atemorizar a un miembro de la familia o a un compañero íntimo, que para ser utilizado en defensa propia”.  No solamente es un riesgo de cometer un homicidio, lo que es tres veces más alto en los hogares donde se mantienen armas de fuego, sino que también aumenta el riesgo de poder cometer un suicidio.  Por lo tanto, no hay razones suficientes para suponer que estos resultados presentados en esa investigación no se podrían aplicar en las salas de clases centralizadas en mantener armas de fuego.

En realidad, no puedo comprender que esta desatención a los datos empíricos sobre lo que actualmente pueda reducir la violencia armada.

Cuando la alarma del sistema nuclear accidentalmente se disparó el mes pasado en Hawai, muchos experimentaron el profundo sentir de no saber qué hacer ante tan profunda situación sobre esa fuerza inimaginable de violencia.  Tal vez facilitó cierto sentido de control para imaginarse que deberíamos tener tiempo para “protegernos” a nosotros mismos, pero en el caso de un ataque nuclear, claramente nos demuestra que todos los que están dentro del área, serán incinerados en forma instantánea.  La única esperanza real de sobrevivir, es limitar el acceso y el control de las armas nucleares.

Lo mismo sucede con el armamento extraordinario que los estadounidenses mantienen en forma privada.  Podemos hacer lo mejor para protegernos contra cualquier ataque irracional inesperado como el ocurrido en la ciudad de Las Vegas, del Estado de Nevada, o en la escuela Stoneman Douglas High School del Estado de  Florida, pero a menos que viajemos en tanques a prueba de bombas, el problema permanecerá vigente.  Hay simplemente demasiadas armas de fuego en circulación en los EE. UU., para pensar que nos podemos proteger sin reducir la cantidad de ellas en esta sociedad norteamericana.

De acuerdo con la revista The Guardian: “Desde 1968 hasta la fecha de hoy, ha habido 1.516.863 muertes de estadounidenses causadas por armas de fuego en esta nación.  Y desde que se fundaron los EE. UU. Hasta hoy, ha habido 1.396.733 muertes de estadounidenses en las diversas guerras, incluyendo las causadas durante la guerra civil entre la Unión y los Confederados, la guerra con México, la guerra con España, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la guerra con Corea, la guerra de Vietnam, la guerra del Golfo Pérsico, en Afganistán, en Irac, y los conflictos armados con el Líbano, en Granada, en Panamá, en Somalia, y en Haití”.

Y todavía, el programa “El Más Rápido” sigue entrenando para que los profesores sean los vigilantes.  El filósofo Robert Espósito escribe que “las cosas constituyen el filtro a través de las cuales los humanos entran en relaciones unos con otros”.  Las armas de fuego, los torpedos, y las bombas son precisamente esas cosas.  El filósofo Espósito nos previene: “Mientras los objetos tecnológicos sean más y más  con el conocimiento de saber utilizarlos, incorpora a una vida subjetiva, mientras los aplastemos menos, se convertirán en funciones exclusivamente serviciales”.

Por otro lado, mientras la Asociación Nacional del Rifle (NRA, siglas en inglés), continúe entregando millones de dólares a los republicanos para que permanezca la venta de armas de fuego a nivel nacional en el país, no se logrará una ley federal de Control de las Armas de Fuego.  NRA contribuyó con 30 millones de dólares en beneficio de la campaña presidencial de Donald John Trump, y naturalmente, esto impedirá que este individuo de la Casa Blanca apoye la aprobación de esta clase de ley, que podría proteger a la ciudadanía, porque no le conviene quedar mal con NRA que es la que está obteniendo las ganancias sobre las ventas de armas de fuego a la población civil estadounidense. Esto nos indica que es una verdad muy cierta, aquel dicho popular: “Por  monedas, baila el mono”.

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2 Comentarios en LA MATANZA DE ESTUDIANTES EN LOS EE. UU.

  1. El cineasta independiente Moore, considera al NRA y sus políticos apoyadores (generalmente republicanos) como un poderoso y peligroso grupo terrorista dentro de los EUA, considerando esos más de 1,5 millones de ciudadanos muertos en el país en los últimos 50 años, por falta de efectiva legislación para la venta y pose de armas.
    Parece que los muertos estadounidenses, dentro de su país, por la acción de terroristas islámicos no pasa de 80, y si consideramos el atentado contra las torres gemelas como producto también del terrorismo islámico, el total no pasaria de 3.100 víctimas fatales.

    • Augusto, tiene toda la razón. Los estadounidenses están teniendo su propia guerra interna, y se están matando entre ellos, y más ahora que los ciudadanos norteamericanos andan completamente armados, con el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle, que mantiene a los legisladores totalmente “comprados” con sus donaciones políticas. Gracias por su comentario sobre este tema.

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