«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

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LAS CIUDADES: DENSIDADES Y NEGOCIOS LIBERALES

J. Antonio Zelada Espinosa

Arquitecto Premio Regional de Arquitectura y Diseño Consejo de la Cultura y las Artes 2012

Si leemos la prensa tradicional, en las cadenas que manejan a su amaño la información objetiva, encontramos diariamente las eternas objeciones a la baja de las densidades de la edificación que ha comenzado a sustentarse con fuerza en las comunas con alcaldesas y alcaldes visionarios. Pero la fuerza de las comunidades para llegar a regular lo cuasi irregulable, que son las leyes y ordenanzas gubernamentales de construcción, urbanismo y planeamiento, comienza a dar frutos y hay reacciones positivas.

Prueba de ello son los cambios en los planes reguladores como el de Concepción y otras ciudades, o los de varias comunas de Santiago. En nuestra vapuleada metrópoli debemos convenir que el municipio penquista se la jugó por hacer estos cambios, lo que le valió críticas destempladas de los gremios empresariales, de los políticos adláteres al gobierno ultra liberal, y obviamente en y por la prensa del sistema, que es casi la única que hay.

Vimos como la Cámara Chilena de la Construcción estableció fortines digitales para luchar contra los cambios al Plan Regulador Comunal, así como para denigrar a los profesionales y organizaciones que apuntaban a la necesidad ya imperiosa de hacer estos cambios para no continuar en verdad denigrando a la ciudad y sus barrios, como aun ocurre. Un aliciente a los que queríamos (queremos) estos cambios, nos lo da hoy curiosamente El Mercurio cuando publica en una de sus revistas del fin de semana lo que transcribo a continuación: 

“En Chile un solo fondo de renta residencial ha anunciado alcanzar el 25% del mercado. El peligro de que la renta residencial se concentre en pocos actores, y sin regulación, es evidente: pueden manipular el valor del arriendo y, en consecuencia, influir en el valor del suelo, que depende de lo que se pueda construir encima. En este sentido, el gremio de la construcción, principal lobista de Chile, ha influido por décadas en el diseño de los planes reguladores comunales para maximizar la contractibilidad (proceso de incremento de la densidad habitacional producto del aumento del número de viviendas – y habitantes – dentro del mismo suelo ocupado))y, por ende, la rentabilidad del negocio inmobiliario, desatendiendo consideraciones culturales, históricas, ambientales o paisajísticas propias de cualquier sociedad civilizada. Como consecuencia de la imposición de un único modelo de desarrollo inmobiliario – el de alturas y densidades absurdas – que ha desfigurado barrios y ciudades de todo Chile y ha despreciado la voluntad de las comunidades afectadas, siendo que siempre se conocieron mejores alternativas…”

Claro está, el texto no es sino de un artículo de Sebastián Gray, prestigioso arquitecto santiaguino y columnista del diario. Lo que dice es lo que hemos dicho por años donde hemos tenido lugar (que tenemos muy pocos en esta metrópoli local), con resultados que apenas recién comienzan lentamente a plasmarse en cambios a los planes reguladores. Pero que ya se publique algo así en El Mercurio es un éxito de los inconformistas que enfrentamos al modelo neoliberal imperante, impuesto antes por una dictadura y sostenido después hasta con ímpetu por los gobiernos democráticos siguientes. Y bueno, hace dos años tuvo lugar el hartazgo masivo de esa situación y en estos días hemos celebrado ese aniversario con una nueva Constitución ya en marcha. 

El título del artículo de Gray es “El Caso de Berlín”, donde cuenta sobre el reciente plebiscito sustentado en un artículo constitucional sobre el bien común en el cual se solicitó a la autoridad expropiar miles de viviendas de renta a las grandes inmobiliarias, ya que se las responsabiliza en gran parte del aumento de los precios que dificultan el acceso a la vivienda que tiene lugar en esa ciudad y en el país. Por ley, el gobierno de Berlín está obligado a considerar la voluntad de la ciudadanía, manifestada en un plebiscito de iniciativa popular (iniciativa que aquí soñamos, pero… “no se escucha, Padre”). Y las viviendas pasarían a ser gestionadas por una firma pública ya existente.  Ni más ni menos: ejemplo de una de las sociedades más avanzadas del mundo, como nos dice Gray. Y en España el gobierno prepara algo parecido…

La edificación inmobiliaria de renta es un hecho ya bastante extremo en nuestro país, y obviamente una de las causas principales, pero no declaradas, de la densidad irracional, aun permitida por el sistema regulador urbano oficial. Pero, ya lo estamos viendo, los cambios vienen y, sin duda alguna, se han de perfeccionar… ¡enhorabuena!

AZE

17.10.2021

Fuente de imagen:

http://www.joserodriguez.info/bloc/densidad-urbana-riqueza-y-entorno-rural-una-pequena-aproximacion-desmitificadora/

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