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¿LOS ESCRITORES DEJAN LA LITERATURA INFANTIL EN MANOS DE LOS ILUSTRADORES?

Una característica común de los libros infantiles y juveniles es que, además de palabras, utilizan imágenes para contar historias. La importancia de estas ilustraciones reside en que desempeñan un papel fundamental para el desarrollo intelectual de los niños: estéticamente causan deleite e inician a la educación del gusto por la belleza; además, sirven para fijar conceptos en la memoria, enriquecen la personalidad, ejercitan la imaginación, la creatividad, la razón crítica, y propician el amor por la lectura.

El uso de ilustraciones en los libros infantiles es relativamente reciente y se debe a Jan Amos Comenius (1592-1670), un filósofo y teólogo checo conocido hoy en día como el padre de la pedagogía. Consciente de que la tarea de aprendizaje para los niños era ardua y pesada, Comenius, en su libro para la enseñanza del latín, Orbis Pictus (1658), ponía por primera vez ante los ojos de los pequeños grabados de los objetos cuyos nombres les enseñaba en el texto.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. En la actualidad, los libros infantiles no contienen simples ilustraciones que acompañan a un texto. La mayoría de las veces, son las propias ilustraciones las que narran, las que portan todo el significado, con una ausencia casi total de la palabra. No cabe duda de que, para los niños, lo visual es mucho más rico y más atractivo que lo escrito. Así, la ilustración en los libros infantiles se convierte en una forma artística que es capaz de establecer muchos niveles de comunicación y de dejar una huella muy profunda en la conciencia del pequeño. Por este motivo, la responsabilidad de los creadores es muy grande, ya que su obra es la primera herramienta del niño para dar sentido a su mundo.

Pero la interpretación y comprensión de las imágenes requiere de un aprendizaje, del mismo modo que se aprende a leer y a escribir. La expresión “alfabetización visual” se ha ido extendiendo a lo largo de los últimos años y hace referencia a la relación de los niños con los textos visuales. Se refiere a la destreza de ver, dibujar y formular un juicio estético, y para ello, el niño pasa por tres fases:

  • Reconocimiento: El niño reconoce y distingue una figura bidimensional a la que le corresponde un nombre. Así va fijando en su memoria la composición del mundo a través de imágenes y va desarrollando su inteligencia.
  • Identificación. El niño se implica a través de sus experiencias personales con la imagen que se le presenta.
  • Imaginación: El niño ve una imagen e inmediatamente puede asimilarla y expresarla, imaginando una nueva situación.

En los últimos años ha habido una especie de revolución en el arte de la ilustración infantil. Se ha presenciado la afluencia de una generación de artistas gráficos profundamente imaginativos, que se sirven de la más rica variedad de técnicas  tradicionales y digitales. Cada vez más artistas se sienten atraídos por un mundo fascinante tanto por el potencial del diseño creativo como por el estatus de sus creadores, que ahora comienzan a recibir más atención y respeto.

En cuanto a los niños, es importante que tengan acceso a un arte de calidad. Ellos tienen su propia colección de libros, estudian con detenimiento sus imágenes preferidas y reconocen la obra de determinados ilustradores al igual que la de sus escritores favoritos.

Muchos de estos artistas no se limitan únicamente a este mundo, la mayoría desarrolla su trabajo en otros campos como el diseño y la publicidad. Cada vez es más habitual que los ilustradores de cuentos infantiles expongan sus obras en galerías, creando nuevas salidas para sus trabajos. Poco a poco, parece que comienzan a tener el reconocimiento que se merecen.

Como se puede entender, las ilustraciones juegan un papel característico e importante al interior del cuento. Los objetos no están distribuidos al azar y los colores no están dispuestos sin una evaluación previa, la carencia de ellos tampoco.

A modo de ejemplo les puedo recomendar las ilustraciones del cuento “Hay un niño en la calle” de Montrenco, donde se pueden visualizar niños en situación de calle, su diario vivir y su visión de mundo. También pueden leer “Camino a casa” de Jairo Builtrago y Rafael Yockteng  donde se pueden visualizar ilustraciones fascinantes y la interpretación es éstas pueden echar a volar la imaginación de los niños. Lo mismo sucede con el cuento “Voces en el parque” de Anthony Browne, donde no solo se pueden realizar variadas interpretaciones de las ilustraciones, sino que también relacionarlas con obras de destacados artistas renacentistas, clásicos y expresionistas.

 

Paola Tapia López. Profesora Educación General Básica Mención Lenguaje y Comunicación. Psicopedagoga.

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