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¡NO MÁS FALSOS DISCURSOS ACERCA DE LA INCLUSIÓN EN CHILE!

La ausencia de las escuelas para estudiantes con necesidades educativas especiales en las propuestas de la reforma educacional motivó una resolución de la Cámara de Diputados para que éstas no sean dejadas de lado. El requerimiento de los parlamentarios abre nuevamente la pregunta sobre si lo mejor para estos alumnos es ser educados en escuelas especiales o si deben ser integrados al sistema regular para evitar una nueva forma de segregación.

La reforma educacional en marcha busca promover la inclusión, a través de una educación de calidad “para todas y todos”. Una reforma con estas características debiera tener profundas implicancias en la calidad de la educación que se otorga a aquellos alumnos y alumnas que presentan Necesidades Educativas Especiales (NEE); pero para que esto ocurra se requiere de mucho más que buenas intenciones.

A pesar de que las NEE son resultado de las barreras que pueden limitar las posibilidades de participación y aprendizaje de un alumno en un determinado contexto educativo, esta etiqueta suele ser interpretada como un rasgo distintivo del alumno, que lo señala como alguien “diferente” de aquellos otros alumnos que no se ubican dentro de esta categoría y serían, por lo tanto, considerados “normales”. Esta distinción entre “normales” y “diferentes” en lo que respecta a las necesidades educativas especiales tiene consecuencias para la calidad del proceso educativo que experimentan estos alumnos, que van más allá del tipo de establecimiento –regular o especial– en el que son educados. En un establecimiento de educación regular podría implicar que sus profesores no se sientan preparados para educarlos y que piensen que tal vez tendría más oportunidades en una escuela especial. En una escuela especial podría implicar que las expectativas que se tengan frente a las posibilidades de estos alumnos limiten sus oportunidades de aprendizaje.

La Ley de Inclusión Escolar, que comenzó a regir este año en marzo, no contiene aportes concretos para asegurar la real inclusión de los estudiantes en condición de discapacidad, la nueva norma no es más que un cúmulo de acciones administrativas destinadas a unificar las normas de funcionamiento de todos los establecimientos que reciben subvención. Y se pregunta: “¿Cuándo sabremos de una ley de inclusión real y efectiva para el gran universo de alumnos con Necesidades Educativas Especiales y que no sólo sean confusas y débiles intenciones por parte de las autoridades ministeriales y del gobierno?

Basta con leer el decálogo que describe los puntos centrales de esta mal llamada Ley de Inclusión para darse cuenta que nada señala sobre procesos inclusivos para niños y jóvenes en condiciones de discapacidad, sólo hace mención solapadamente a la no discriminación, punto que bien puede estar contenido en reglamentos que emanen del Mineduc y que sean supervisados por las entidades internas, como la Superintendencia de Educación.

La propuesta incluye importantes demandas, orientadas a equiparar los beneficios y oportunidades de acceso a una educación de calidad que se ofrecen a todos los alumnos, presenten o no necesidades educativas especiales. También apunta a la necesidad de considerar las particularidades de la situación educativa de estos alumnos, que muchas veces plantea mayores exigencias económicas a sus familias. El documento enfatiza que “la educación en las escuelas especiales se encuentra bastante dejada de lado respecto del resto del sistema educativo, lo que se evidencia más aún en el hecho de que dentro de todo el paquete de reformas al sistema educacional que ha presentado el Gobierno, en casi todos sus niveles, no se hace mención alguna a las escuelas especiales”.

Podemos seguir mencionando muchos documentos validados e instancias que han tratado el tema de las que emanan recomendaciones claras y precisas para revertir la situación discriminatoria que sufren niños y jóvenes en condiciones de discapacidad en nuestro país, especialmente en la educación.

Dicho esto, las preguntas son obvias: ¿Seguiremos escuchando a muchos personeros y personajes públicos haciendo mal uso y abuso del concepto de inclusión, el que incorpora en sí mismo el proceso educativo? ¿Cuándo se terminará con el discurso de la gradualidad y tránsito pausado en medidas inclusivas para la población escolar en condiciones de discapacidad? ¿Tendremos que esperar el resultado de la II Encuesta Nacional que aún no entrega resultados sobre niños y jóvenes entre 2 y 17 años en condiciones de discapacidad?

Esta propuesta pone nuevamente sobre la mesa preguntas y tensiones que permanentemente han cruzado la educación de niños y jóvenes que, debido a las limitaciones del sistema de educación regular, son identificados como alumnos con NEE. Preguntas tales como: ¿Es mejor que estos alumnos se eduquen en escuelas regulares o en escuelas especiales que estén mejor preparadas para recibirlos? ¿Qué significa una educación inclusiva para estos alumnos? ¿Qué condiciones deben darse para que estos alumnos estén realmente incluidos en establecimientos de educación regular?

Si bien los problemas que se detallan en el documento aprobado en la Cámara de Diputados dan cuenta de una situación de desventaja para los alumnos que están en las escuelas especiales respecto a aquellos que se educan en el sistema de educación regular, la solución propuesta podría traer consecuencias no deseadas, en términos de generar una mayor segregación de estos alumnos respecto al sistema de educación regular. El documento propone que se debe “dejar de considerar a la educación especial como una modalidad de la educación general, de modo que se constituya como un sistema educacional con un marco regulatorio propio”.

Lamentablemente, aunque los argumentos esgrimidos son consistentes con una educación más inclusiva, la propuesta podría tener el efecto de separar aún más el sistema de educación especial del sistema de educación general, dificultando el logro de la deseada equidad y la posibilidad de que los alumnos puedan transitar de un tipo de escuela a otra y recibir una certificación que les permita acceder al mundo del trabajo en condiciones de equidad. Una medida como ésta podría estar reproduciendo la situación que se generó cuando se creó inicialmente la modalidad de educación especial, con el argumento de ofrecer mejores oportunidades educativas a estos alumnos, pero teniendo como resultado una mayor segregación y su identificación como “diferentes” con menores oportunidades educativas.

En este sentido, más que pensar en un sistema educativo paralelo, ¿no sería mejor considerar la posibilidad de complejizar nuestro sistema de educación regular, para dar cabida en él a todos los estudiantes independiente del tipo de establecimiento en que se eduquen y así poder asegurar condiciones de equidad y calidad para todos?

Debatir sobre estos temas es darnos cuenta que no es sólo un problema del Ministerio de Educación, sino que de toda la comunidad, de toda la sociedad. Todos y cada uno de nosotros tenemos que velar por que la educación sea de calidad y sea para TODOS, para lo cual es necesario que abramos nuestros ojos y nos demos cuenta de lo que realmente está sucediendo. De esta manera debatir o simplemente conversar sobre temas, como por ejemplo la integración, se vuelve significativo no solo para los profesionales de la educación, sino para todos los miembros de la sociedad. Debemos tomar conciencia de que la comunidad donde estamos inmersos es una realidad social que no solo me influye, sino que yo, como persona, influyo en ella y en todos los miembros que la componen. Tomemos conciencia, seamos capaces de generar cambios significativos, comprendamos que no podemos vivir sin pensar en los demás, sin involucrarnos en lo que sucede a nuestro alrededor. Y por último démosle a la educación el lugar que se merece. Los niños son el futuro de la nación, ellos tienen sus derechos y somos nosotros, los adultos, quienes debemos velar por ellos. Cuidemos nuestro tesoro: “La Educación, es Nuestra Riqueza” (eslogan del Ministerio de Educación).

 

Paola Tapia López
Profesora Educ. General Básica Mención lenguaje
Máster en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura
Doctora en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura

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