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Noche mágica en Purén

Ronald Mennickent Cid

Astrónomo, Doctor en Física. Ex Director Departamento Astronomía Universidad de Concepción. Director de Investigación y Creación Artística de esta misma casa de estudios.

En los faldeos de la cordillera de Nahuelbuta, cerca del gran río Biobío, dominada bajo la montaña sagrada, donde otrora se adiestraban jóvenes y fuertes guerreros mapuches, hoy se levanta sobre un valle, Purén, que en mapudungún significa “tierra de pantanos”. Allí viven, hablan, caminan y piensan sus casi quince mil habitantes.

Allí ocurren milagros, como aquella mágica noche que congregó a la juvenil Orquesta de Purén, espectadores curiosos, astrónomos y académicos del arte y de las ciencias. Todo aconteció el pasado 8 de diciembre, mientras la Tierra giraba sobre su eje y el Sol parecía caer lentamente sobre el horizonte, como abandonándonos a la obscuridad, pero dando paso a la danza de las notas negras, anotadas en los pentagramas, soportados por atriles dispersos en la explanada, prontos para dar el grito al ocaso solar y ejecutar la obra bajo la antigua montaña.

La Directora de la orquesta, Alejandra Rivas, comenzó la ejecución con una inclinación corporal que dio paso al movimiento rítmico, pausado a veces, luego dramático, de las cuerdas.

Violines, violas, chelos, contrabajo e incluso flauta dieron sonoridad a la pieza “RV Tau” de Christian Droppelmann, basada en los cambios de brillo de la estrella homónima, ubicada en la Constelación del Toro. Toda la historia del brillo de la estrella, registrada durante 10 años por detectores astronómicos, había sido comprimida en una obra de pocos minutos, y la luminosidad estelar en sonido, obteniendo un vibrante y dramático registro musical.

La audiencia escuchaba absorta, pensando algunos que escuchaban sonidos asociados a vibraciones fundamentales del Universo. Mucho antes que la humanidad pisase este planeta, antes por supuesto de la compleja música de Vivaldi o Beethoven, las estrellas vibraban en modos fundamentales, y es eso lo que escuchamos en Purén. No el sonido de la estrella, que no puede viajar por el espacio vacío, sino la musicalización de sus oscilaciones, realizada a través de un algoritmo matemático.

La ejecución fue seguida de un fuerte aplauso, premiando la ejecución de los jóvenes artistas, de su Directora y dando realce al evento.

Posteriormente, los telescopios del Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción, operados por alumnos avanzados, giraron hacia la constelación del Can Mayor, para apuntar a la estrella Sirio, la más brillante del firmamento. Los asistentes hicieron cola para observar el cielo y sus objetos, mientras niños revoloteaban alrededor y otros no tan niños enviaban notas a través de sus celulares, conectando el acontecimiento “Musicalización del Brillo de una Estrella” con el mundo entero.

Así terminaba una de las cuatro actividades de la Bienal Concepción Arte y Ciencia, proyecto desarrollado con el patrocinio de tres universidades locales, la Universidad de Concepción, la Universidad del Bio Bio, y la Universidad Católica de la Santísima Concepción, por los académicos Marianela Camaño,  Ronald Mennickent, Nicolás Sáez y Fernanda Oyarzún. Las tres actividades restantes de la Bienal versión cero, se avecinan próximamente a comienzos de 2019 en el horizonte cultural local. ¡Les invitamos a estar atentos!

Fuente de imagen:
Fuerte de Purén
https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Fuerte_de_Pur%C3%A9n&oldid=111995077

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10 Comentarios en Noche mágica en Purén

  1. Qué maravillosa experiencia, envidia me da no vivirla, que hermosa e interesante fusión entre la ciencia y el arte. Felicitaciones a la ventana y al Doctor Minneckent.

  2. Esto es demasiado hermoso para ser verdad…
    Cuanta conjunción entre arte, investigación, música y realidad.
    BRAVO:

  3. Esto es maravilloso, ansiado de ser vivido.
    Que lindas experiencias se pueden desarrollar cuando la ciencia el arte y el talento se acercan, se unen y se manifiestan en conjunto.
    Gracias Ronald.

  4. Gracias por su Explicación Ronald.
    La sola aclaración suya, no es mas que agregar valor, ciencia y arte a su obra y la de todos los que allí participaron. Gracias también al Músico «Canadience»…

  5. Si, claro siempre es gratificante, vivir, aunque sea como testigo lejana experiencias como la suya ronald, grande usted.

  6. Qué fantástica historia Ronald.
    Felicitaciones por su hermoso trabajo, este que relata es muy especial, ciencia y arte irteractuando apasionada y armónicamente.
    Yo lo leo de modo permanente, gran aporte.

  7. Una maravilla mas a su haber y siempre además sus trabajos son colectivos lo que los hace mucho mas interesantes y con mayor riqueza.
    Linda, maravillosa experiencia, envidio, sanamente por supuesto, a quienes tuvieron oportunidad devivir y gozar esta experiencia.
    Leí hace un tiempo una breve crónica en «El Mercurio», respecto de cómo se originó esta experiencia, sería interesante para los lectores de laventanaciudadana.cl que Usted Ronald, nos cuente cómo nació la ideay… cómo se fue «fraguando» y vio la luz este «Crisol».

    Gracias. Ronald.

    • Estimado Juan Luis: muchas gracias por sus comentarios. La idea de poner música a las estrellas me rondaba desde hace tiempo, pues mi particular estudio astronómico versa sobre estrellas cuyo brillo cambia en el tiempo. Sin embargo, necesitaba contactar a una persona que además de científico fuese músico, pues si bien es cierto que soy aficionado a la música, no soy músico. Como era miembro de un foro de música clásica en Facebook pude preguntar a uno de los moderadores por personas que les interesasen los vínculos de música y ciencia y el moderador me dio varios nombres. Investigué sus perfiles en internet y contacté a uno de ellos, Christian Droppelmann, quien es chileno y bioquímico, trabaja en Canadá y ha creado varias piezas musicales, algunas de ellas muestra en su canal de Youtube. Es a Cristian a quien le hice llegar el registro de datos de brillo de una de las estrellas variables, RV Tau, que se encuentra en la constelación del toro y que es una estrella que pulsa cambiando su tamaño y temperatura. Dicho registro fue obtenido por muchos astrónomos a través de varios años y se encuentra en un servidor de USA, operado por una organización astronómica. Cristian utilizó el programa Sibelius, junto con un algoritmo matemático, para transformar los números del brillo estelar en notas musicales. Lo hizo de una manera muy creativa y sensible, de manera que el resultado fue la musicalización del brillo de RV Tau en la pieza del mismo nombre, obra musical que resultó de un dramatismo profundo y la cual pudimos escuchar y valorar en el evento descrito en esta nota de La Ventana. Saludos !

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