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Para Trump, La Crueldad Es Lo Importante.

Guilmo Barrio Salazar

Desde Georgia, E.U.A.

Para La Casa Blanca las leyes de inmigración están diseñadas para llevar el sufrimiento al máximo.

En el mes de Noviembre del 2017, una mujer de 39 años de edad llegó a los EE.UU. junto a su hija, desde la República Democrática del Congo, solicitando asilo, declarando que  tenía un legítimo temor de una persecución si  regresaba a su país de origen.  Pero sus temores estaban muy lejos de solucionarse.  A pocos días de su llegada a este democrático país, su hija de tan sólo 6 años de edad, fue tomada por los oficiales de inmigración y transferida a una prisión de la ciudad de Chicago en el Estado de Illinois, mientras la madre se mantenía presa en el Centro de Detención de Otay Mesa, en la ciudad de San Diego, del Estado de California.  Ambas han estado separadas por cuatro meses y se han comunicado telefónicamente muy pocas veces.  La organización conocida como La Unión Americana de Libertades Civiles, (ACLU, siglas en inglés), puso una demanda judicial en la corte contra el gobierno federal por esta clase de prácticas, a finales de Febrero de este 2018.  En el documento presentado por ACLU señala en su queja: “Cuando los oficiales las separaron, se podía escuchar a la hija en la celda próxima, gritando desaforadamente que ella quería permanecer con su mamá”.

La separación de la madre de su hija por el gobierno, argumenta ACLU, violó las leyes de asilo como también el proceso legal y sus derechos.  Al principio de Marzo pasado, después de una masiva  reacción pública, la madre fue liberada, pero su pequeña hija todavía se encuentra bajo custodia oficial.  Todavía es inseguro y no muy claro, cuando o si se le permitirá reunirse a la madre con su hija.

Esta historia que les señalo, no es la única que ha pasado.  Por más de un año, la administración de Donald John Trump ha estado discutiendo que adoptará, como una ley oficial, la práctica de separar a los padres de sus hijos si llegan indocumentados a este país.  John Kelly, el que fuera la cabeza del Departamento de Seguridad Nacional, (DHS, siglas en Inglés), le declaró en Marzo del 2017 al canal de televisión CNN : “Yo haría cualquier cosa para detener a la gente de América Central que llegan a través de esta forma que es muy, pero muy peligrosa, porque llegan acá atravesando todo México”.  El también demostró un odio anti-inmigrante recientemente en la Conferencia Política de Acción Conservadora envolviendo a una culebra amenazadora que mata a una mujer cariñosa.  En repetidas ocasiones,  él ha presentado en sus discursos  a los inmigrantes como unos pandilleros sedientos de sangre.  Frecuentemente, cuando habla sobre los inmigrantes, él solamente habla de la pandilla MS-13 : “Los pandilleros han transformado los parques y los vecindarios tranquilos y hermosos en campos de asesinatos sangrientos.  Ellos son unos animales”, dijo en el verano pasado.  Su ánimo racista hacia los inmigrantes es uno de los pocos temas en los cuales él puede formar frases coherentes.

Pero las acciones de su administración son aún peores.  Sin necesidad de cambiar las leyes, la Casa Blanca ha utilizado la intimidación de pandillas violentas y la necesidad de proteger la seguridad nacional, como pretextos para tener leyes de inmigración draconianas.  Pero la dirección real siempre ha sido algo diferente: Para infligir un sufrimiento máximo como una forma de empujar hacia afuera a los recién llegados indeseables, como también aquellos cuya presencia se ha extendido en este país, lo que puede intimidar a la supremacía blanca anglosajona.

La administración presidencial ha concentrado su vista en el Estado de California, que es el lugar con la mayor población de inmigrantes en esta nación, por atreverse a desafiar su agenda política.  A comienzos del mes de Marzo pasado, el Departamento de Justicia demandó judicialmente a ese Estado debido a haber pasado y aceptado tres leyes el año pasado.  La primera ley limita el trabajo de aplicar los requisitos  de inmigración por parte de la policía y las agencias públicas para el gobierno federal.  La segunda, le prohíbe a los lugares de trabajos consentir que el Departamento de Aplicar la Ley de Inmigración y de Aduanas, (ICE, siglas en Inglés), que penetre a sus negocios sin una autorización de una corte judicial, y les requiere que le informen a las empresas e industrias, una notificación anticipada para avisarles a los empleados que se preparen para una auditoría de inmigración.  Y, la tercera ley, le da el derecho de inspeccionar los lugares de detención, al Abogado General del Estado de California, donde los inmigrantes permanecen en espera que la corte judicial les dé una fecha de ir a la corte, donde les darán la orden de  deportación.  Por haber aceptado estas leyes, el Departamento de Justicia señala que California ha sobrepasado sus límites, debido a que solamente el gobierno federal tiene el derecho de reglamentar la aplicación de la ley de inmigración.  No serán tolerados los Estados que demuestren  compasión por los inmigrantes.

Además de que los agentes de ICE penetran en las cortes, se colocan en las esquinas de las escuelas observando a los padres de los niños, e incluso se meten en los hospitales, violando las propias leyes y ordenanzas de la agencia que representan, arrestando en “ubicaciones sensitivas”, los agentes también han arrestado o deportado por lo menos a cuatro voceros sobre los derechos de los inmigrantes,  lo que se considera un golpe calculado de  venganza política.  Recientemente, los agentes de ICE arrestaron a la activista Alejandra Pablos, en la zona de verificación de entrada al país ubicada en la ciudad de Tucson del Estado de Arizona, el día 7 de Marzo pasado.

Debido al temor existente contra ICE, algunos inmigrantes han buscado ayuda a modo de un santuario en casas de veneración religiosas.  Hay 36 personas en la actualidad en estas casas santuarios, de acuerdo a un reporte presentado en Enero de este año.  Pero estos santuarios no tienen un indulto de la presión establecida por la administración de Trump.  De hecho, es una clase de prisión, una reclusión del mundo exterior, en el cual uno puede perder todo contacto con la familia y las amistades.

En el mes de Junio del año pasado, Donald John Trump propuso otro cambio en los reglamentos en su discurso en la ciudad de Cedar Rapids del Estado de Iowa, cuando dijo: “Queremos preservar nuestra malla de seguridad para nuestros norteamericanos luchadores quienes realmente necesitan ayuda.  Pero otros no nos tratan con igualdad.  Por eso,  yo creo que el tiempo para tener nuevos reglamentos inmigratorios ha llegado, que digan que aquellos que deseen ser admitidos  en nuestro país deben ser capaces de mantenerse financieramente por un período de por lo menos cinco años por ellos mismos, y no deberían utilizar nuestra ayuda gubernamental”.

Al momento, las declaraciones de Trump nos hicieron  rascarnos la cabeza, ya que los inmigrantes indocumentados en este país, no tienen acceso a obtener  ayuda de servicios públicos, llámese cupones de alimentos, préstamos estudiantiles, y beneficios del Seguro Social, los cuales están disponibles únicamente para personas con residencia legal en este país y para los ciudadanos de esta nación.

Hay un nombre para esta situación: Un roce en la aplicación de las leyes, o la inactividad de las leyes, que hacen la vida en los Estados Unidos de Norteamérica tan difícil para los inmigrantes para que ellos decidan abandonar los EE.UU. por su propia cuenta.  Recuerdo al candidato republicano para la presidencia hace unos años atrás, Mitt Romney, quien llamaba a esta situación una “auto deportación”,  que fue lo  que le costó su elección.  También Trump lo dijo en el año 2012, cuando Romney salió con esa idea: “Él tuvo una ley muy loca con la auto deportación, la cual fue maníaca.  Sonaba tan mal que él perdió los votos de los latinos”.  Hoy día, como presidente, Trump ha hecho la misma “ley loca” como lo principal en su agenda de inmigración.

Un oficial del Departamento de Seguridad Nacional citó en el periódico The Washington Post: “La gente no va a dejar de seguir viniendo a este país a menos que haya consecuencias en la entrada indocumentada”, a modo de explicación del raciocinio aplicado por el departamento al separar a los padres de sus hijos en la frontera.  Pero ocho personas que abogan por los derechos humanos y proveedores de servicios legales, en una queja depositada en la Corte contra el Departamento de Seguridad Nacional en Diciembre del 2017, explicaron que tales acciones no tienen absolutamente nada que ver con la entrada de inmigrantes al país.  Ellos citaron un estudio que examinaba los promedios de inmigración de niños procedentes de América Central entre los años 2011 y el  2016.  De acuerdo con la queja presentada, el estudio encontró que “ninguna ley estadounidense tiene un impacto estadístico referente a la inmigración de un niño.  En vez de eso, el estudio encontró que el indicador más grande de la inmigración de un niño fue la cantidad de homicidios cometidos” en sus países de origen : La mayor cantidad de homicidios ocurridos, hacía que los niños quisieran salir de sus países.  Tengamos en mente que los homicidios en Guatemala, en Honduras, y en El Salvador, son poderes útiles para analizar otras clases de crímenes violentos ya que muchas veces no se tiene la información apropiada, en aspectos tales como los secuestros y las extorsiones.  El estudio presentado a la corte judicial puede contar los niños: Por cada 10 homicidios cometidos, seis niños adicionales emigrarían a este país.

Bajo la presidencia de Donald John Trump, esta nación está embarcada en  la ley aplicada en la inmigración, que causa el sufrimiento y que no considera las decisiones desesperadas de mucha gente que trata de escapar de situaciones peligrosas.  Además, los argumentos usados en cuanto a la necesidad  “de proteger la seguridad nacional y el reglamento de la ley”, son solamente unas tretas utilizadas con astucias políticas.  Tal como muchas otras cosas que están sucediendo con esta administración presidencial estadounidense, la agenda de la inmigración norteamericana hoy se está manejando con un desprecio hacia las comunidades más vulnerables entre nosotros en esta desarrollada nación.

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2 Comentarios en Para Trump, La Crueldad Es Lo Importante.

    • Agradezco, Carlos, tu comentario sobre el tema presentado. Esto es para se comprenda que las personas que ven a esta nación como una solución a sus problemas, hace mucho que los EE.UU. dejaron de ser lo que se creía de ellos. Sinceramente, Guilmo.

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