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QUERÍA SER PROFESOR PORQUE NUNCA FUI UN BUEN ALUMNO

La docencia es una tarea intelectual compleja, que implica una responsabilidad profesional y enfrenta retos constantes. Para llevar a cabo esta, requiere entonces saberes disciplinarios y pedagógicos, disposición, compromiso, creatividad y pasión. Todo buen docente debe tener vocación, pues solo así podrá brindar amor a su profesión.

La formación del docente en el siglo XXI, es un reto de nuestros días producto de la volatilidad de los nuevos desafíos y desarrollo que se experimenta en el mundo científico tecnológico.

La formación y la capacitación de nuevos saberes y la adaptación a la tecnología es una de forma estratégica que el docente del siglo XXI debe asumir como herramienta praxiológica y útil para asumir los cambios y transformaciones que se experimenta en este sector educativo.

Los Docentes deben estar comprometidos con su rol, y deben ser modelo para convertir los  establecimientos educativos en lugares de auténticos aprendizajes, formación, trabajo, participación y construcción. La responsabilidad del docente en la formación de los educandos está vinculada con el desarrollo del país, pareciera que quedaron solos con esa responsabilidad, los gobiernos no han hecho cambios importantes para cumplir con su parte del compromiso de la formación de los nuevos ciudadanos, por otra parte muchos padres, dejan a sus hijos en depósitos humanos llamados escuelas, donde asumen que es la obligación del docente, formarlos, cuidarlos y velar por su seguridad, si cometen un leve error, aparecen los padres para reclamar ”DERECHOS”, no viendo que niños solos quedan a merced de una institución que va a formarlos y el docente es el siempre criticado, los hijos son perfectos, los docentes son imperfectos, es lo que entre líneas piensan los padres. Hago esta primera reflexión motivada a que esta es la base del primer paradigma de los educandos, yo no soy mal estudiante es que los profesores que me tocan son malos, el niño en la Educación Básica percibe esto, en la Enseñanza Media lo afianza y en la universidad muchos demuestran que tenían razón, los docentes son tan malos que no se puede estudiar o aluden otra serie de razones para desertar de sus estudios y no se ve que en primer lugar la formación en la familia no dio las bases necesarias para motivar al niño que después se vuelve adolescente pensando que alguien tiene que motivarlo para hacer las cosas y muchos en ese camino llegan a adultos buscando quien los motive, porque esto forma parte del otro paradigma y se desempeñan en empleos que los mantienen insatisfechos porque el sueldo no los motiva, el jefe no los motiva, la pareja no los motiva siempre es responsabilidad de otros el fracaso.

Hablar del papel determinante del profesor en la sociedad es indiscutible. Detrás de cualquier persona hay un docente que lo ha marcado para bien o para mal. Hemos tenido buenos y malos maestros que han “moldeado” nuestras vidas de una u otra manera. ¿Quién no se acuerda de las maestras de primer ciclo básico? Las mías lamentablemente no son un buen recuerdo, ya que tuve la experiencia terrorífica de estar aterrorizada” por no saber resolver ejercicios de operatoria.

Es verdad que no ponía mucho de mi parte en el aula y estaba más preocupada de pasarlo bien y de aprender algo de memoria y de manera repetitiva, pero me sentía desmotivada y discriminada tanto por los profesores y compañeros.

Tener un buen profesor influye en buena medida en el rendimiento y en la motivación de los niños en el estudio de sus asignaturas. Ser un buen educador supone involucrarse en el trabajo y prestar atención a las necesidades de los niños, así como motivarles a pensar y a tener interés en la materia que se imparte.

La calidad humana de los profesores es de suma trascendencia en el desarrollo de la persona. Todos recordamos para bien o para mal los maestros que tuvimos durante la infancia, porque la labor de un educador es fundamental a la hora de motivarnos en nuestro proceso de descubrir el mundo que nos rodea.

La educación debe de ser de calidad. Los padres están para educar y los profesores tienen el papel de formar y motivar. Es fundamental prestar atención a los posibles errores educativos y respetar siempre la figura del profesor. Ahora bien, las familias deben de ser exigentes en que haya una calidad en todos los procesos formativos del niño.

Cada profesor tiene sus métodos y sus motivos para realizarlos de una manera o de otra. Es fundamental que sea un profesional que le guste lo que realiza y ponga todo su empeño en llevar a cabo su labor educativa.

Un buen profesor se toma su trabajo como algo personal y cada una de sus clases es de gran utilidad. Lo más importante es que despierten el interés a los niños de una forma sana y que les motiven a participar y aprender más allá de las clases.

Un buen educador es aquel que entrega todo en el aula y reconoce la importancia de su figura en el desarrollo cognitivo y social de sus educandos. La excelencia del docente depende de muchos factores, pero por sobre todo los humanos. El brindar confianza y seguridad a sus métodos de enseñanza en un aula de clases son esenciales para incentivar al maestro.

Uno de estos factores es la actitud, ya que no es lo mismo tener un profesional aburrido y sin vocación que un egresado apasionado, con ganas de enseñar y aprender cada día más. La actitud cuenta y es algo que los alumnos notan a simple vista. Cualquiera que esté encantado con su profesión sin duda que hará mejor su trabajo. En esa línea, un pedagogo convencido de su capacidad para poder movilizar el aprendizaje de sus estudiantes tiene mayor probabilidad de motivarlos y convencerlos de que pueden aprender. Sin embargo, esta “actitud” no es algo únicamente intrínseco del profesor, el sistema educativo también tiene que decir algo al respecto: otorgándole mejores condiciones de trabajo y, sobre todo, transformando la valoración social de la docencia a través de diversos mecanismos como el grado de profesionalización de la carrera,
Además de lo anterior un buen profesor siempre preocupado por mejorar su práctica docente ante las nuevas necesidades puesto que su función es optimizar el aprendizaje del alumno. Por ello, es imprescindible que haya un buen entendimiento entre profesores y alumnos.

A continuación algunos sugerencias para  mejorar nuestras prácticas pedagógicas y lograr la formación de sus alumnos

  1. El buen maestro llega a todos sus alumnos. En algunas ocasiones se pueden encontrar maestros que se quejan acerca de que su clase tiene demasiados alumnos, el buen docente no se fija en la cantidad de alumnos, mejor se  idea la forma de llegar a todos.
  2. El buen profesor debe ganarse el respeto. La enseñanza no se logra siendo una persona que infunda temor, pero tampoco una que nadie la respete, el maestro debe ganarse el respeto, respetando la individualidad de los estudiantes.
  3. Participación de los alumnos. Es de vital importancia buscar que el alumno interactúe, cuando el alumno participa aprende hasta un ochenta o noventa por ciento de los temas proporcionados.
  4. Experiencia docente. Uno de los factores de importancia para ser buen profesor es demostrar por su calidad de enseñanza la experiencia que tiene en el cuanto a impartir conocimiento.
  5. Habilidad de expresión. Esta es una de las mejores herramientas de un profesor de excelencia, es decir, el docente debe hacerse entender acerca de lo que desea expresar, sin que los estudiantes queden con dudas.
  6. Dinamismo. Un buen profesor debe ser una persona dinámica (sin caer en el extremo de ser payaso) con el fin de que los alumnos estén pendientes de lo que se dice en clase.
  7. Planeación. El buen profesor se prepara por anticipado elaborando una clase de excelencia, en el momento de la organización deben ser tenidos en cuenta los detalles que se pueden presentar en el aula.
  8. Ser él mismo. El buen profesor debe presentarse siempre como lo que él es, fingir no sirve de nada, fingir deteriora la personalidad de un maestro y los alumnos se identifican con el docente que hace brillar su personalidad.
  9. Capacitación. La capacitación permanente debe ser un estilo de vida de un docente, para estar actualizado y proporcionar un conocimiento de calidad.

10. Pensar en la formación de sus alumnos. El trabajo por excelencia de un buen profesor es la formación de sus alumnos, en esto se debe interesar y al preparar cada clase debe tener en cuenta este detalle.

 

Paola Tapia López, profesora Educ. General Básica Mención lenguaje. Máster en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura. Doctora en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura.

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