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Un Consejo a Maduro.

Guilmo Barrio Salazar

Desde Georgia, E.U.A.

Desde su tumba y el más allá, Salvador G. Allende Gossens, le hace llegar este consejo a Nicolás Maduro, el presidente batallador de la República Bolivariana de Venezuela, quien con mucha frecuencia invoca al presidente chileno de aquella época, que fue derrocado durante el golpe de estado apadrinado por la administración de Richard Nixon de los Estados Unidos de Norteamérica, aquel 11 de Septiembre de 1973, y que ante del pueblo chileno quedó como un héroe. Nicolás Maduro, trabajó apoyando al presidente democráticamente electo en Chile, antes del ataque militar. Hoy me imagino que, desde su tumba le hace llegar en estos momentos difíciles y peligrosos, un consejo a su colega venezolano, de la siguiente forma :

Honorable Señor Presidente Nicolás Maduro:

Le hago llegar estas palabras, mientras usted lucha por su vida política, y espero que no sea derrocado como yo fui en Chile, por un golpe militar bajo la dirección del general Augusto Pinochet Ugarte, quien terminó por 17 años consecutivos con la democracia de mi país.

Comprendo el por qué usted desea enfatizar la similitud entre su situación y la que yo tuve que enfrentar. A pesar de que hay muchas diferencias bastante incómodas entre nosotros, también existen paralelos alarmantes. Tal como hoy está Venezuela, el Chile revolucionario estaba furiosamente dividido en dos campos preocupantes, con el líder del Congreso sediciosamente pidiendo la intervención militar contra el gobierno constitucional, incitado por los sectores más prósperos y pudientes de nuestra población.-

El experimento chileno – un intento de construir un socialismo a través de medios pacíficos, en vez de una lucha armada de previas revoluciones – estaba funcionando, hasta que se iniciaron unas serias dificultades económicas, aunque no se parecen al desastre humanitario que está como una plaga en la Venezuela de hoy. Tal como Richard Nixon y Henry Kissinger conspiraron contra Chile en 1973, hoy Donald J. Trump, Michael Pompeo, y el dudoso Elliot Abrams están a la cabeza de los esfuerzos de querer removerlo a usted como presidente constitucional de Venezuela, a través de una acci armada, lo que es una repetición arrogante de las numerosas intervenciones de Washington en los asuntos internos de los países alrededor del mundo.-

A pesar de estas remembranzas entre el Chile de ayer y la Venezuela de hoy, usted no está favoreciendo a la causa del cambio revolucionario al querer compararse conmigo. Yo fui, hasta el momento de mi muerte, un defensor de la democracia. Ni la libertad de prensa o de organización fueron restringidas durante los tres años que fui el presidente de mi país. Tampoco encarcelé a nadie por expresar sus opiniones. Mis oponentes tenían plena libertad, de la cual lamentablemente abusaron, ayudados por los millones de dólares entregados por la CIA. Pero respeté escrupulosamente los resultados de todas las elecciones realizadas durante el período que en que ejercí mi mandato.

Por lo tanto, la situación es complicada. Haciéndose eco de la crisis chilena de 1973, usted se encuentra intimidado por un golpe militar financiado y coordinado desde el extranjero, y al mismo tiempo usted presenta una fuerte tendencia autoritaria que resulta muy preocupante. Tiene todo el derecho de rechazar la insolente intervención extranjera en el gobierno interno de Venezuela, y el derecho de prevenir las consecuencias si se utiliza una fuerza armada para sacarlo del gobierno para el que usted fue electo por los ciudadanos de su país. Pero, desafortunadamente, está equivocado al querer socavar, por medio de acciones represivas, la democracia que usted dice proteger, y cuando se persigue a muchos ciudadanos cuyo patriotismo y devoción hacia los derechos humanos no se puede cuestionar. A pesar de mis simpatías por algunas de sus reformas, su administración expone un nivel significativo de corrupción y de ineptitud.-

Estimado presidente Maduro: Usted continúa indicando cuánto me admira. Permítame, entonces, ofrecerle un consejo sobre cómo usted puede salvar a su país de una guerra civil, y al mismo tiempo, preservar algunas de las reformas que han permitido redistribuir el ingreso y darle poder a la población pobre en Venezuela, la que ha sido descuidada en forma permanente por la misma gente que hoy desea terminar su presidencia. Cuando yo encaré una situación semejante, Chile fue paralizado por una oposición que no tenía límites en lo que quería hacer para sacarme de mi cargo . Decidí realizar un Referéndum que permitiría a la ciudadanía poder determinar el futuro de nuestro país. Si yo perdía, yo renunciaría a mi cargo, y se requeriría una nueva elección presidencial. Mi plan fue anunciar ese Referéndum el día 11 de Septiembre de 1973. Pero, ¡Qué sorpresa! Los organizadores del golpe de estado, querían bloquear una solución sin violencia, destruir la democracia y no defenderla, lo cual también puede que sea su caso en Venezuela, para un buen número de sus propios antagonistas.-

No estoy seguro si usted está capacitado de poder realizar un plebiscito en Venezuela hoy en día, como yo lo iba a proponer hace más de 45 años atrás en Chile. Yo no confié en mis oponentes, y ellos tampoco confiaron en mí. Pero todavía creo que pudimos negociar una serie de acuerdos que habrían permitido dejar intacta la democracia y el derecho de los ciudadanos.-

No se trata solo del sufrimiento de los venezolanos que yo espero que usted pueda evitar, sino algo muy significativo para todos los latinoamericanos. Aunque es verdad que algunas de sus dificultades se deben a las acciones realizadas por los Estados Unidos, que han boicoteado y paralizado su economía nacional como lo hicieron en nuestro país, y también instigaron un posible golpe de estado contra su predecesor, Hugo Chávez, estoy particularmente preocupado porque usted ha gobernado mal su país y está causando un enorme daño a las fuerzas progresistas del resto de América Latina. Usted ha sido usado como un juguete del continente, y varios movimientos de extrema-derecha, incluyendo esos en Chile, en Colombia, en Argentina y el Brasil, han ganado el poder, en parte, colocándose como los únicos que pueden salvar sus territorios evitando que se transformen en otra Venezuela. Hasta Donald J. Trump ha señalado, absurda y maliciosamente, en su último discurso sobre el Estado de la Nación, que solamente él puede impedir que los Estados Unidos de Norteamérica se transformen en un país «socialista» como Venezuela.-

Por supuesto, no existe base alguna para creer en esas ridículas especulaciones de que alguien que se oponga a las reglas derechistas o al salvaje del capitalismo será el próximo Maduro, pero tales acusaciones han facilitado la maligna tensión de los conservadores, el populismo nacionalista que está nostálgicamente abierto hacia el recuerdo de la dictadura de Pinochet. Es algo problemático que usted le dé un mal nombre al «socialismo», precisamente cuando la democracia socialista se ha transformado en algo muy popular dentro de los trabajadores y la juventud de hoy en todas partes, como una forma de solucionar los problemas globales que está encarando el mundo actual.-

Presidente Maduro: Usted puede responder indicando que mis tácticas de negociaciones, mi creencia en una revolución que le diera valor a los derechos de mis adversarios, los dirigió hacia mi muerte y a la demolición de la «ruta al socialismo» chileno. Mi silenciosa respuesta es que ahora, muchas décadas más tarde, mi ejemplo de sacrificar mi vida por la democracia y una revolución pacífica continúa brillando en el mundo, inspirando la humanidad para que no cese su búsqueda de una justicia social.-

Espero que usted reflexionará sobre mis palabras y encontrará una vía hacia adelante que hará prevenir un sangriento futuro y que no causará un daño permanente a la causa de aquellos que luchan por los derechos de los niños olvidados del planeta, para que sueñen con una existencia llena de dignidad y decencia, libres de la miseria y de la opresión.-

Respetuosamente suyo, desde la otra parte de la muerte y la historia.

Salvador Guillermo Allende Gossens.

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