La ciudadanía debe estar altamente participativa y comprometida con el proceso constituyente.

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¿VOLUNTARIO U OBLIGATORIO?

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

En el Parlamento se está analizando un proyecto de ley sobre el retorno al voto obligatorio en la población.  Cuando se decretó la voluntariedad del sufragio, también hubo polémica. Ahora la retomamos, pero en sentido inverso.

“De las discusión nace la luz”, dijo alguien hace muchísimos años. Y en las democracias estables y desarrolladas, las discusiones significan dinamismo, desarrollo y avance. Por eso, estoy atento a lo que los parlamentarios dicen, argumentan y analizan, antes de adoptar una decisión que se ajuste a los verdaderos intereses de la Nación.

He defendido desde hace mucho tiempo la voluntariedad del voto, porque creo que en esa voluntariedad radica la decisión meditada, analizada y adoptada como la más válida. O sea, a mi nadie me obliga, sino mi propia conciencia. Sobre la base de los actos conscientes, analizados, meditados y decididos, se construye uina sociedad más auténtica, verdadera y que obedece a los más profundos intereses de sus ciudadanos.

Cuando existe obligatoriedad, la decisión personal puede ser tergiversada. Cada cual reacciona de distinta manera cuando es obligado a algo, cuando la amenaza de una sanción le presiona. Por lo mismo, la decisión no será la que represente los verdaderos  intereses personales, sino una respuesta rebelde, incluso dolida. Una decisión involuntaria, tergiversadora de la realidad.

Es verdad que todos tenemos derechos y deberes en nuestra sociedad. Muchas veces reclamamos nuestros derechos, pero no ejercemos nuestros deberes. La democracia también se construye entre todos y ese es un deber importante que hay que cumplir. Si no participamos en la adopción de decisiones trascendentales, quienes ejerzan tal deber, estarán decidiendo por nosotros. Por lo tanto,  no tendremos derecho a criticar después.

Debemos buscar, en consecuencia, el punto medio. Para que todos actuemos voluntariamente, debemos tomar conciencia de lo que hacemos. Y en este sentido, es necesario tener una cultura cívica maciza, sin dudas ni matices.

En el caso de la obligatoriedad del voto, creo que la intencionalidad de algunos parlamentarios con los cuales he conversado apunta hacia el cumplimiento ahora del derecho al voto, debido a las circunstancias tan especiales que estamos viviendo. Hay temas demasiado trascendentales en juego, como es el caso de la nueva Constitución. Y eso requiere de una masiva participación, para que las decisiones sean representativas de la gran mayoría de los chilenos.

Pero, simultáneamente, debe hacerse una acción amplia, constante y efectiva de cultura cívica en la población. Cultura cívica que emane desde la casa, desde las escuelas y desde la propia vida cotidiana. Ello nos llevará a una mejor convivencia social, a asumir nuevos retos valorados y desarrollados entre todos, porque a todos nos concierne por igual.

Del mayor nivel de civismo que tengamos, nacerá la voluntariedad del voto. Porque sabremos con certeza lo que queremos, por qué lo queremos y para qué lo queremos. O sea, asumiremos mayor responsabilidad social, con participación definida, meditada y contundente.

Será entonces cuando nuestras decisiones alcanzarán mayor valor, serán más creíbles y nos proporcionarán una más amplia visión para avanzar en progreso, ecuanimidad  y justicia social.

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1 Comentario en ¿VOLUNTARIO U OBLIGATORIO?

  1. Además de ser un abuso a la libertad de decisión ciudadana por una instancia absolutamente desprestigiada social y políticamente, me parece además muy poco ético que el congreso pretenda una obligatoriedad ciudadana, en tanto ellos quedan en libertad de no asistir a las reuniones del congreso, no votar cuando les corresponde o parear sus votos que es un subterfugio de dudosa moralidad para evadir la responsabilidad de votar las leyes cuando les corresponde

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