
DEBAJO DEL PINO
Desde Castelar, Argentina
Debajo del pino
Pensando un poco, soñando mucho.
Tenía la cabeza apoyada en las rodillas,
Arrebujada.
Con una suerte de alegría nostálgica.
Los ojos casi cerrados
De pronto un reflejo loco manchó mis brazos.
Me incorporé y decidí salir al encuentro de ese color posesivo
pues me cubría totalmente.
Parecía poseerme.
Decirme, ven a mi encuentro.
Entonces sin resistencia, pisando la arena apenas húmeda por el rocío,
llegué a la playa.
Sí, me llamabas, te estabas marchando y querías verme y
yo no quería despedirte.
Necesitábamos ese encuentro.
Y como si todo flotara y yo levitara, gocé con tu presencia, con tu color,
con tu firmeza,
con ese mostrarte soberano.
Anunciabas en el cielo, en la tierra y hasta el mar que todo iría cambiando.
Metí las manos en los bolsillos del chaleco blanco, había recogido de costado
la falda del mismo color y dejé las piernas libres para chapotear en el agua
esas olas que se desmayaban a mis pies atándome a esa naturaleza solo
levemente ruidosa pues también ella comenzaba a silenciarse
para acompañar la partida.
Casi no había viento.
Solo el aleteo de las aves.
Y mis pensamientos,
ay… pobres, acurrucados, dolidos.
Fue todo tan rápido que casi no tuve tiempo de darte un beso.
Ese que le negué a la noche pues no tenía tus ojos y quería verme en ellos
la negrura y estampada en ella la luna.
La roja, la traedora de extraños presagios.
Todo cubierto por ese manto perturbador.
Al que yo le grité con fuerza en esa soledad sin miedo.
«No me robes el cielo, ni la Tierra ni la noche ni la vida, con tu oscuridad»
No te dejaré
Te declararé la guerra,
una guerra de amor.
Y no podrás ser tan oscuro.
Siempre habrá un reflejo un destello algo que te quiebre y no te deje
cumplir tu propósito.
Destruir.
Sujetará tus intenciones y yo podré volver a buscar el beso del Sol.
El amor podrá más.
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Dra. H.C. Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Agosto 29, 2026
D.R.A.
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