«Es la duda la que mantiene joven a la gente. La certeza es como un virus maligno. Te contagia de vejez.»

Arturo Pérez-Reverte

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EDITORIAL. CAMBIO CLIMÁTICO, DERRUMBES Y LÍMITES URBANOS

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Estamos sufriendo cada día con más fuerza destructiva los embates derivados del cambio climático antropogénico, en nuestro país y en todo el planeta, aunque algunos, y no pocos, no lo crean y difundan creencias de dudosa veracidad como aquellas que leemos en las redes sociales que aseguran que hay personajes malvados que están cambiando el clima con aviesas intenciones.      

Es así como aseguran que desde los aviones se están lanzando misteriosos productos químicos no especificados para lograr tal cambio climatológico, según muestran con fotografías de cielos cruzados en todas direcciones por estelas blancas. Lo aseguran ignorando que se deben a los cristales de hielo formados desde el vapor de agua –producto de la combustión del kerosén de aviación proyectado por las turborreactores– que se congela casi instantáneamente al entrar en contacto con la atmósfera que a las alturas de vuelo de crucero está a aproximadamente 50 grados centígrados bajo cero.  

El cambio climático está generando alteraciones importantes con aumentos en las temperaturas del mar y que refuerzan los fenómenos periódicos conocidos como El Niño con grandes precipitaciones y ventoleras, como ahora, y La Niña que, a la inversa, provoca largos períodos de sequía.   

Las copiosas y prolongadas lluvias que caen sobre suelos sin coberturas vegetales y de bosques están provocando grandes derrumbes, aluviones y riadas en zonas montañosas urbanizadas sin planificación adecuada ni estudios geológicos e intensas inundaciones. Los daños a las viviendas, a las familias y a la infraestructura son enormes y con fuertes pérdidas económicas.

Ya es hora, entonces, de tomar en serio estos fenómenos, que no cesarán sino crecerán, dejar de lado las improvisaciones y volver a las abandonadas planificaciones de antaño en las instituciones estatales y a demarcar los límites urbanos inviolables que tuvimos hasta principio de la década de los 80’. Sólo así se logrará frenar la extensión de las superficies urbanas y los consecuentes mayores daños a bienes y habitantes.  

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