«Es la duda la que mantiene joven a la gente. La certeza es como un virus maligno. Te contagia de vejez.»

Arturo Pérez-Reverte

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EDITORIAL. LA RECUPERACIÓN DEL EMPLEO EN EL BANQUILLO

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El gobierno del presidente José Antonio Kast presentará el lunes 28 de septiembre el anunciado plan de emergencia laboral, buscando enfrentar el complejo escenario del mercado del trabajo en el país arrastrado por años y que se va agravando con el transcurso del tiempo.

Es comprensible la situación, toda vez que se detecta a las claras que lo están elaborando sin diagnósticos racionales y transversales a todos los estamentos de la sociedad que expliquen las verdaderas causas de la cesantía.

Las ideas que se están barajando son las tradicionales: subsidios al empleo, financiamiento para las Pymes e inversión pública, a través de diversos mecanismos con bonificaciones temporales cortoplacistas de dudosa efectividad.

En resumen, y sin entrar en los detalles que han sido ampliamente entregados a través de los medios de prensa, vemos más de lo mismo: atender situaciones de emergencia con recetas muy poco meditadas en un gobierno que llegó al poder sin un programa elaborado, es decir, sin haber hecho la tarea para la casa.

Y esto sucede porque las causas principales de la cesantía existente, se soslayan y no se quieren reconocer y, por lo tanto, aceptar. Y la primera causa que debemos atender es el agotamiento del modelo socio-político-económico capitalista que propende al crecimiento continuo, permanente e ilimitado en un planeta de recursos finitos y en agotamiento que ya no puede dar más porque está sobregirado.

Y dentro de toda la confusión que hay en esta materia, se deprecian –es más, ni siquiera se consideran— variadas actividades que demandan enormes cantidades de puestos de trabajo y que son de vital importancia y urgencia para el futuro “sustentable” de Chile en el corto, medio y largo plazo, además de cumplir con la bendición de tener alta rentabilidad social y económica con resultados que se podrían comenzar a apreciar en un plazo no mayor a 30 años. Y hay no pocas pruebas en este país y en el mundo para asegurarlo. 

Este tipo de emprendimientos que van hacia la recuperación de espacios naturales destruidos luego de siglos de hiperexplotación, son invisibles a la política tradicional porque sus integrantes no tienen la preparación adecuada y suficiente para comprenderlo.

Qué nos queda, ¿seguir dando palos de ciego?

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