«Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de las ciencias y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología».

Carl Sagan

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La ardua labor del desinformador sobre ciencia climática [*]

Ugo Bardi

Desde Florencia, Italia
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Otro estudio más que destroza la ciencia climática… ¿O tal vez no?
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Un artículo más (One more paper) que, supuestamente, echa por tierra la idea central de la ciencia climática: que el origen del calentamiento global es el efecto de forzamiento del CO2. ¡Hay tantos! Y, sin embargo, la ciencia climática sigue gozando de buena salud. Debe de ser cierto que todos esos científicos están compinchados en una enorme conspiración mundial para engañarnos a todos y así conseguir sus jugosas subvenciones para investigación. Claro. ¿Cómo dudar de ello?

Debe de suponer mucho trabajo dedicarse a difundir desinformación sobre la ciencia del clima. Hay que cribar la ingente cantidad de literatura científica y datos sobre el clima, buscando todo aquello que pueda interpretarse de manera que niegue que el efecto del CO2 —y, en particular, del CO2 de origen humano— tenga algo que ver con el calentamiento global.

Pero, a veces, uno se topa con una joya: un artículo que se esfuerza por demostrar algo mediante argumentos aparentemente serios. Es perfecto para difundirlo, por ejemplo, en el sitio web No Tricks Zone  («Zona sin trucos»). Una maravilla.

No valdría la pena perder el tiempo en este ejemplo de lo fácil que resulta para los expertos en un campo determinado hacer el ridículo al incursionar en otro ámbito. El caso de John Clauser, premio Nobel de Física, es un buen ejemplo de ello, aunque lamentablemente roza lo trágico. Y, lo que es peor, ilustra la facilidad con la que se pueden enturbiar las aguas hasta confundir al público.

En este caso, el Sr. Peter Stallinga parece ser un ingeniero competente que entiende el concepto de retroalimentación, algo sin duda importante en la ingeniería. Sin embargo, es evidente que sabe poco sobre ciencia climática y aborda el tema desde una perspectiva totalmente errónea.

El artículo examina si el dióxido de carbono y la temperatura se influyen mutuamente mediante un mecanismo de retroalimentación. La idea de la retroalimentación es que el CO2 provoca calentamiento, ese calentamiento genera más CO2, lo que a su vez aumenta aún más la temperatura, y así sucesivamente. Basándose en este enfoque limitado, el autor concluye que el CO2 no tiene un gran impacto y que, de hecho, parece actuar de forma autocorrectiva en lugar de auto reforzante. A partir de ahí, salta a la conclusión de que el clima es estable, que no existe un punto de no retorno y que la preocupación por el calentamiento es exagerada.

El problema radica en que este ciclo de retroalimentación nunca fue la razón principal por la que los científicos se preocupan por el CO2. Nadie sostiene el argumento de que «el CO2 provoca calentamiento, ese calentamiento genera más CO2 y eso es lo que hace peligroso el calentamiento global». El argumento central es más sencillo: añadir CO2 retiene el calor y provoca calentamiento. Punto.

Así pues, todo el análisis de Stallinga se basa en plantear una pregunta errónea y responderla como si fuera importante. ¿Alguien dijo «hombre de paja»?

No es que no exista retroalimentación en el calentamiento global, pero el mecanismo es distinto. El aire más cálido retiene más vapor de agua, y el vapor de agua es, por sí mismo, un potente gas de efecto invernadero; por tanto, un ligero calentamiento inicial provocado por el CO2 se ve amplificado por la humedad adicional en el aire. Esto constituye —bajo cualquier acepción habitual del término— una retroalimentación: un mayor calentamiento conduce a un aumento del factor que, a su vez, provoca más calentamiento.

Resulta llamativo que el artículo despache todo esto en una sola frase, afirmando que se trata de un «efecto amplificador» pero que no cuenta como retroalimentación. Es sencillo: Stallinga definió la «retroalimentación» como el bucle que pasa por la concentración de CO2, y únicamente ese. Es una forma conveniente de hacer desaparecer un mecanismo incómodo: no demostrando que es insignificante, sino excluyéndolo de la definición antes siquiera de comenzar el análisis.

No hay límite para la capacidad humana de autoengaño.

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UB

06/09/2026

[*] Fuente: 06.09.2026, desde el substack.com de Ugo Bardi “La Tierra viviente” (“The Living Earth”), autorizado por el autor.

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