«Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de las ciencias y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología».

Carl Sagan

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BAJO LA NIEVE: POESÍA, ESCALARIDAD, CIENCIA E ILUSIÓN EN JUAN PABLO RIVEROS (Parte II de III)

Mario García Álvarez

En Rauco, Chiloé, agosto de 2026.

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(Continuación)

Otro elemento común entre Picton y Aguanieve es la recopilación de elementos historiográficos, datos e incluso fotografías que acompañan las narraciones y aportan a la construcción de la realidad del relato memorialístico. Son evidencias; también anclan los recuerdos y los fijan en el tiempo, en un ejercicio que, de todas maneras, Riveros reconoce como inútil para detener el tiempo y el carácter transitorio de la existencia.

Bajo la nieve: La realidad se derrite como la nieve.

Bajo la nieve (2025) está estructurado en tres partes: Universo, con 16 poemas; Naturaleza, con 20; y Peregrinaciones, con 33. Es la obra más reciente de Juan Pablo Riveros. Aquí profundiza una creación poética marcadamente reflexiva y científica.

En Libro del frío (2000), el poema La ofensiva científica expresa: “En este mundo, toda expedición / es una punta de alfiler en el infinito”.

Hasta aquí, lo que hemos examinado permite situar la escritura de Juan Pablo Riveros en una zona de convergencia entre discurso científico, pensamiento mítico, tradición filosófica y experiencia subjetiva. Más que incorporar referencias astronómicas, presocráticas o cuánticas como simples motivos temáticos, los poemas analizados transforman dichos saberes en procedimientos de indagación lírica y emotiva sobre la belleza del ente y del ser.

En Bajo la nieve, desde esta perspectiva, la obra configura una reflexión sobre el tiempo, la pérdida, el silencio y la inestabilidad de lo real, articulada mediante una sensibilidad que combina rigor conceptual e intensidad imaginativa y emotiva. Esto se anticipa en el texto Ilusión, en la temporalidad diferida y la experiencia cósmica, porque concluiremos, desde el primer texto, que Todo es ilusión / Es maya. / Caspi.

En Ilusión se presenta la visión de una realidad que se reconoce como falsa, i.e., su apariencia. El título nos anticipa un texto que desarrolla una meditación sobre la relatividad temporal y sobre el carácter problemático de aquello que se percibe como realidad. El poema se sustenta en una premisa de orden científico -la luz procedente de los astros corresponde siempre a un tiempo anterior-, pero la desplaza hacia una reflexión de alcance ontológico y afectivo:

Cuando Alce Negro

oteó el cielo aquella noche,

veía el pasado remoto,

una caricia que le enviaba Betelgeuse

hace unos seiscientos años luz atrás.

                                                                            (Bajo la nieve, p. 9)

La presencia de Alce Negro, Betelgeuse, la cosmología maya, el único dios maya Hunab Ku, y el concepto oriental de maya, amplían el horizonte interpretativo del texto hacia una dimensión intercultural. En lugar de contraponer ciencia y mito, Riveros los articula como formas complementarias de aproximación a lo invisible. Tanto la mirada chamánica como la observación astronómica moderna convergen en una misma intuición: lo visible no constituye una evidencia estable, sino una construcción temporalmente desplazada, por tanto, es la visibilización de una ilusión.

Y la maravilla de tu rostro,

esa pizca roja de tus labios

se enciende ahora

por una luz que quizá ya no existe.

 (Bajo la nieve, p.9)

La observación del cielo, la luna o el rostro amado, implica, en consecuencia, relacionarse con una imagen diferida, con una presencia cuya actualidad resulta siempre incierta. El desplazamiento de escala -desde una estrella remota hasta unos labios iluminados por una luz antigua- constituye uno de los recursos más eficaces del texto, orientado a expresar la experiencia del asombro, la pérdida y el deseo mediante una serie de imágenes cósmicas que no abandonan la precisión referencial y que expresan también la ilusión.

Y, dice el maestro jaguar,

la incandescencia en este instante de Hunab Ku,

es la combustión del corazón de Dios

hace 27 mil años luz.

Todo es ilusión,

manitú o wakan sioux

                                            (Bajo la nieve, p. 9-10)

La reiteración de la idea, el tono contemplativo y la repetición de la sentencia “Todo es ilusión”, otorgan al poema una cadencia cercana a un mantra que reafirma la noción de todo como ilusión.

Todo es ilusión

Es maya.

Caspi.

                                                          (Bajo la nieve p.10)

El universo es una realidad afectivamente significante desde que la estrella Betelgeuse -un supergigante roja- situada en la constelación de Orión, a unos 642 años luz de la Tierra- envía una caricia al chamán y visionario sioux Alce Negro. Betelgeuse y Andrómeda son referencias escalares: la distancia cósmica no es una simple abstracción, sino que se configura como una categoría cognitiva y sensible desde la cual el sujeto poético piensa-siente la ausencia, la belleza y la precariedad de toda presencia. Al final: todo es ilusión. En un recurso poético que podemos definir como recurso escalar; el tiempo, el volumen o la distancia sirven principalmente para contrastar lo inmenso con lo pequeño, lo infinito con lo efímero, lo permanente con lo transitorio y lo inconmensurable con lo mínimo. Más que un zoom que ubica a cada objeto en su contexto sin vinculación entre sí, en el recurso escalar los objetos se vinculan en lo cognitivo y lo sensible: son parte de lo mismo, en el movimiento permanente entre el ser y el ente.

El recurso escalar como transposición es una técnica recurrente en los textos líricos, tanto en lo cognitivo como en lo sensible; también es un rasgo medular en Bajo la nieve, donde alcanza coherencia y vinculación en Límites y Apariencias, textos en los que se “saca al pizarrón” a destacados físicos y matemáticos: Gödel, Heisenberg, Kuhn, Morris Kline, Anaximandro y Hawking. Estos pensadores cuestionaron los límites del conocimiento humano, la verdad absoluta y la certeza científica o matemática, transformando radicalmente nuestra comprensión de la realidad y del método científico. Aquí pareciera que, para Riveros, el paradigma es:

… que hay fronteras insalvables

donde, al fin y al cabo,

impera la incertidumbre y el azar.

                                  (Bajo la nieve, p. 12, Límites)

Lo que no tiene límites

son las pasiones humanas

el amor,

el odio,

esa álgebra topológica del alma humana

y todos sus infinitos horrores.

                                                                                       (Bajo la nieve, p.14. Límites)

¡Hermosa mentira,

                              los pacíficos cielos estrellados!

                                                                                (Bajo la nieve, p.15. Apariencias)

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(Continuará)

N. del E.

La PARTE III de III se será publicada en la edición de LVC del 20.09.2026

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