Los creadores e impulsores del Neo-liberalismo y sus cómplices activos y pasivos, son responsables del atentado del sistema frente a la humanidad y al Medio Ambiente.
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El curioso caso de Evo

Si se busca en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua el significado de la palabra “evo”, no sin un poco de sorpresa se puede constatar que las dos acepciones consideradas son “Duración de tiempo sin término” y “Duración de las cosas eternas”.

Juan Evo Morales Ayma nació en 1959. De origen aymara, fue dirigente de la Federación Especial del Trópico, una de las seis organizaciones que agrupan a los productores de coca en Bolivia. En 1997, fue elegido diputado y el 22 de enero de 2006, Presidente de la República, siendo el primer mandatario de origen indígena de su país.  Reelegido en 2009 y 2014, su último período vencía en 2020. Su sorpresiva renuncia, culminó con su radicación en México acogiéndose al asilo político que le otorgara el gobierno de López Obrador.

Morales dio estabilidad política a su país, logró un sostenido crecimiento económico, benefició el desarrollo de los pueblos originarios y fortaleció la presencia internacional de Bolivia. Su gestión contó con significativo apoyo popular a lo cual contribuyó en parte importante su pertinaz conflictivización de las relaciones con Chile. El fracaso alcanzado en los tribunales internacionales fue un duro golpe que, sin duda, afectó su liderazgo en todos los planos.

La Constitución vigente en el vecino país, estableció que un Presidente solo podía alcanzar dos mandatos consecutivos pero un sistema judicial cooptado por intereses políticos abrió las puertas para una tercera postulación. En 2016, buscando un cuarto mandato consecutivo, Morales convocó a un referéndum, consulta que perdió. Recurrió, entonces, al Tribunal Constitucional, organismo integrado por sus partidarios. Alegando que el hecho de impedir su nueva postulación violaba “sus derechos humanos”, fue nuevamente candidato sin lograr alcanzar la mayoría requerida para ser inmediatamente electo. En una noche misteriosa, se cayeron los sistemas y al día siguiente apareció triunfando por unas pocas centésimas con lo que evitaba una muy compleja segunda vuelta. Los sectores opositores denunciaron un descarado fraude que fue corroborado por observadores internacionales (mesas en que obtuvo el 100% de los sufragios, actas incompletas escritas por la misma mano, etc.). La protesta se hizo generalizada y la opción del “viaje” a la nación azteca se hizo también inevitable.

Morales siempre fue candidato del MAS,  Movimiento al Socialismo.

Lo relatado amerita una reflexión más profunda, que vaya más allá de la contingencia.

En diversas naciones organizadas democráticamente, los países han elegido gobernantes que en general pudieran incluirse dentro de “tendencias progresistas”, apelativo que incluye corrientes ligadas al socialismo, a sectores cercanos al comunismo y, por supuesto, a grupos populistas frecuentemente inorgánicos.

Un breve examen de los hechos históricos permite comprobar que en muchos casos el ejercicio del poder ha estado marcado más por el voluntarismo político que por la gestión técnicamente sólida y eficaz en pro de un ideal social y político.

 En la práctica, las “experiencias socializantes”, que por su naturaleza misma implican la superación del individualismo en pro del trabajo comunitario y colectivo, se ven desnaturalizadas con las consecuencias previsibles. El dirigente o gobernante se autoconvence de que “su propia persona” es imprescindible para continuar el proceso, olvida los ideales proclamados ante la ciudadanía, y pasa a considerar los privilegios y beneficios del cargo como un natural reconocimiento a sus cualidades. El elevado número de dirigentes sociales que se perpetúan en sus cargos, los representantes populares que se repiten ad infinitum en las alcaldías y concejos municipales, en la Cámara de Diputados y el Senado, constituyen la muestra innegable de que los ideales han sido abandonados.

Los casos de los Castro, Maduro, Morales son evidentes: Mantenerse en el poder a como dé lugar y convertir todo proceso progresista y socializante en una aventura personal para cuyo éxito se recurrirá a todos los medios, legales o ilegales, lícitos e ilícitos.

Se olvida, así, el propósito de concretar una ideología revolucionaria, que implique el reconocimiento de la dignidad y de la libertad humanas, que trabaje constantemente por la efectiva democratización participativa de todas las instituciones, que haga a toda persona responsable de una ética de cambio que privilegie la solidaridad y la fraternidad.

El “caso Morales” es una nueva lección que debiera ser estudiada. Es claro que no basta con la acérrima crítica al neoliberalismo y su modelo, si alternativamente no se trabaja por restablecer un orden político, económico, social y cultural.

Y esa tarea sí que es mayúscula.

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1 Comentario en El curioso caso de Evo

  1. Como bien comentas, Evo Morales prácticamente había o estaba a punto de subir al pedestal de los «tiranos», tal vez era muy dura la roca donde se queria esculpir una verdadera democracia, tal vez no sabía como, tal vez no podía, tal vez no quería, tal vez los poderes ocultos en las sombras han fijado el rumbo de Bolivia en otras direcciones.

    Sin ir mas lejos, aqui mismo en Chile llevamos 13 años ya con el duopolio Bachelet-Piñera, lo que igualmente da signos de lo pobre de nuestro sistema democrático.
    Preguntome yo, dentro de los millones de chilenos «habilitados» para el cargo de presidente, como no vamos a tener otras alternativas ?
    Tal vez el sistema esta tan «arreglado» y encajonado para mantener intactas las cuotas de poder y los privilegios que resultaría contraproducente mover los engranajes, porque necesariamente habría que ajustar todas las piezas que sostienen tales engranajes y seguramente sobraran piezas…..

    Tal como ha sucedido en Chile, nuestra máquina «democrática» de tan parchada y embellecida para la ocasión, ya no esta para carreras mayores y todos sus componentes mayores han saltado por los aires de tanto hacerla correr sobre una carretera asfaltada con la dignidad de las personas.

    Y justamente como comentas, todos sabemos y podemos criticar. Pero no todos tenemos las mejores herramientas ni el mejor conocimiento para construir, tal vez ya no es hora de pedir sino de dar, ya alguién lo dijo:
    «No es mas rico el que mas tiene, sino el que menos necesita».

    Es pesado el lastre de nuestra triste historia, grandes pesos nos han cargado desde que nacemos, gratis nos resulta cargar lo peor y mas sofisticado de un sistema que nos hace competir entre semejantes, y donde hay competencia siempre habra unos pocos vencedores y muchos, muchos perdedores.

    Espero que muchas mas personas lleguen a opinar libremente, y espero que los articulistas de «La ventana ciudadana» ayuden a reforzar los débiles pilares en que descansa nuestra aún más débil democracia. Tú lo has dicho bién.
    El pilar político
    El pilar social
    El pilar cultural
    El pilar económico.

    Muchos cambios son necesarios, se puede trabajar individualmente sobre cada uno de ellos, pero a la vez todos estan entrelazados ferré

    amente actuando en sistemas dinámicos muchas veces de difícil cuantía, tarea mayúscula como bien dice el autor de este artículo.
    El neoliberalismo es un animal de muchas caras, autoregenerativo en la adversidad, creativo en su actuar, se retroalimenta de sus errores, pero tiene una debilidad inmensa, fue creado por humanos. Por tanto son los mismos humanos los llamados a apaciguar y domar a esta bestia.

    Lindo desafío nos espera, la valentía y desfachatez

    sera necesaria para enfrentarlo.

    Te atreves ?

    Felicito al autor por ponerse un peldaño mas arriba a observar este magno acontecimiento.

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