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La mirada científica ¡Mujeres y Hombres a la Balanza!

Ps. Pamela Espinosa B.
Psicóloga, Magíster en Desarrollo Organizacional.
info@consultoradesafio.cl

Citas Bibliográficas:
Berlien, Karin et als. 2016 “Mayor incorporación de las mujeres a la economía Chilena” Subsecretaría de empresas de menor tamaño”.
Mc Kinsey 2015 “Desarrollando una agenda para impulsar la productividad de Chile Participación laboral de mujeres y jóvenes”
Espinosa, Pamela 2017 “¡Mujeres y Hombres a la Balanza!” Diario Concepción.
http://www.diarioconcepcion.cl/2017/01/28/#2

Está demostrado científicamente que los mejores desempeños y productividades se logran cuando los equipos están compuestos por participantes tanto masculinos como femeninos, que mantienen la comunicación y el intercambio de poder equilibrado y orientado al objetivo. De acuerdo a lo planteado por la Subsecretaría de Economía chilena a partir de datos del Banco Mundial, “de un total de 2.400 compañías, aquellas que tenían al menos una mujer en sus directorios, ostentaban un rendimiento de 26% mejor que en otras que no tenían esa participación femenina”. Sin embargo, si observamos la realidad de las empresas chilenas, nuestros equipos de trabajo, ejecutivos y de directorio, están compuestos en su mayoría sólo por hombres.

Por otra parte la Comisión de Productividad de Chile, nos señala a través de su encuesta de Participación Laboral (Mc Kinsey), que hemos aumentado la participación laboral pero que aún tenemos una brecha relevante de participación femenina en el trabajo y el aporte económico y que el 74% de las mujeres adultas entre 25 y 64 años que no trabajan, no lo hacen por tareas del hogar o por el cuidado de los hijos, la CPC nos señala además que tenemos la tasa de NINIs (jóvenes que ni estudian ni trabajan) más alta de la OCDE! (De los cuales los NINIs hombres no trabajan por que tienen problemas de motivación y mujeres, por tareas del hogar o cuidado de los hijos).

También el informe de la Subsecretaría de empresas de menor tamaño nos señala: “La ocupación femenina en el mercado del trabajo se ha incrementado en los últimos 20 años, sin embargo, a pesar de este aumento aún se mantiene una fuerte brecha respecto a lo observado en países desarrollados, y en la mayoría de los países latinoamericanos. Además, la participación femenina se ha concentrado principalmente en los sectores de servicios sociales, financieros y el comercio, en labores que en muchos casos, podrían ser consideradas como una extensión del trabajo doméstico; donde además se observa tanto discriminación horizontal como vertical, es decir, las mujeres a iguales responsabilidades tienen menores ingresos, al mismo tiempo que cargos de menor jerarquía; a pesar de que la formación en capital humano femenina, en el mismo período, ha aumentado incluso llegando a ser mayor que la masculina.

Estos antecedentes son consistentes con los resultados reportados en los análisis econométricos, donde podemos advertir que un aumento de la ocupación femenina impacta positivamente en la producción nacional, medida a través del PIB per-cápita real”. Sabemos que debemos potenciar el nivel de productividad de nuestro país, pero para lograrlo, necesitamos adaptar la forma en la que actualmente estamos trabajando. Hoy en día existen innumerables plataformas tecnológicas que facilitan el teletrabajo y necesitamos potenciar su entrada en el entorno laboral para impulsar el desempeño y la participación de mujeres jefas de hogar, que no pueden comprometerse a las jornadas laborales tradicionales.

Pero junto con lo anterior, necesitamos mirar la forma en la que diariamente trabajamos y cuestionar la cultura en la que hemos sentado las bases del trabajo, la cual ha sido desde sus inicios, concebida principalmente para los hombres y que a pesar de que sabemos que es relevante mejorar la participación femenina, los puestos de las mujeres se concentran en empleos de menor calificación y remuneración.

Necesitamos promover la participación de la mujer para que formemos equipos de trabajo fuertes y diversos en los altos cargos ejecutivos y directivos.

Citando al estudio “El Rol de la Mujer en la gran Empresa” , “se puede decir que las mujeres en altos cargos de dirección están siendo protagonistas de un cambio cultural importante, que avanza lentamente y va transformando la sociedad en la cual vivimos. La mujer apuesta por un liderazgo… que enriquece y complementa los procesos de toma de decisiones”.

Sin lugar a dudas tenemos grandes oportunidades que aprovechar en el trabajo colaborativo y equilibrado entre hombres y mujeres. No se trata de perpetuar la disparidad ni la supremacía de uno por sobre el otro. Hombres y mujeres estamos hechos para engranar y para trabajar en equipo generando una mayor creatividad y competitividad.

Para lograrlo atrevámonos a crear más espacios de participación a la mujer, si los hijos se enferman que no solo sean las mujeres quienes pedimos licencias para cuidarlos, equilibremos la responsabilidad con los hombres y padres de nuestros niños. Avancemos hacia un trato respetuoso, flexible e inteligente, que lleve la equidad de género más allá del discurso a resultados concretos de productividad para nuestro país.

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