
TIEMPO
Desde Castelar, Argentina
TIEMPO
El pasado y el presente.
En ese óvalo brillante de madera trabajada en una sola pieza.
El ayer cargado de recuerdos sacados del arcón de mi abuela que luego fuera de mi madre y ahora es mío.
Todo guardado con cuidado con ese amor que suena a despedida.
Carolina encerraba parte de su vida.
Peregrina agregaba la suya y yo entre todas esas cosas acariciaba a dos mujeres claves en mi vida.
Aunque faltaba una, la que aportó una falda de seda negra con una banda antes del dobladillo bordada en pequeñas piezas de azabache.
Piedra negra de singular belleza que se usa mucho en Galicia.
Una blusa blanca de mangas largas de fino algodón enriquecido
con encaje de Camairiñas.
Josefa y dentro de una pequeña caja de madera,
un anillo con una perla de azabache qué cada tanto uso, más un broche de oro
réplica de una joya celta.
Mujeres
maravillosas.
Con su carácter, con su amor fuerte verdaderas.
Hechas de soles y lunas.
De cantos y preces
De verdades, que a veces duelen, pero … son verdades.
Y yo…
En este caserón con historia.
Con un pasado, pero también un presente.
Pues mientras restauro un mural pintado en el ‘69, cuando el hombre
llegaba a la luna, los recuerdos dan vueltas, provocando.
Esta nueva y última casa para mis padres y supongo que también para mí.
Dónde las horas fueron vividas con holgura.
Los tiempos en el jardín que convocaba a cualquier hora.
Las voces y risas, los llamados a comer sin apuro, con esa lentitud que da la comodidad de lo que dejamos de hacer y era placentero.
Todos.
Estábamos todos.
Se fueron agregando voces de niños y el jardín se hizo más bello
Las voces crecieron y los adultos partieron.
En apariencia.
Sigo desde mi taller preparando pintura para el mural.
Ya falta menos.
Le hice algunos cambios.
Ya no hay música del trio Los Panchos, romántica
sugerente.
Ahora sólo orquesta o coros.
Cambios.
Si, todo cambia.
Ahora mis ventanas me ven con más frecuencia estar ante ellas mirando el jardín,
las plantas, la altura de los árboles, sus magníficas presencias.
Los maceteros con los lazos de amor echando hijos a raudales, que serán futuras
bellas macetas.
La vida manifestándose de la puerta para afuera.
Dentro, recuerdos, nostalgias y un deseo profundo de dejar… huella.

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Dra. Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Octubre 24, 2026
D.R.A.
Fotografías: Gladys Semillán
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