
EDITORIAL. UN PAIS EN MAL ESTADO
Hay que reconocer, con amargura claro está, que nuestro querido Chile se encuentra en mal estado, tanto físicamente –en su cuerpo herido sufriendo mucho con tantos desastres viendo como están los territorios por los efectos de los temporales y las copiosas lluvias de este invierno–, como anímicamente, en su alma, en esta atmósfera de pesadumbre que nos envuelve.
Pero cuando las cosas están mal o muy mal, no hay otra posibilidad que mejoren, oíamos decir a nuestros ancestros y también, a mal tiempo buena cara.
Sin embargo, para que esas cosas mejoren, cada uno de los ciudadanos tenemos que colaborar, en la medida de nuestras capacidades individuales aportando granitos de arena, haciendo todo lo posible para lograr, poco a poco, un repunte que no será fácil.
Creemos que los gobernantes han estado y están al debe y que deben escuchar, con respeto y mente abierta, los clamores que emanan de la sabiduría del pueblo.
Y la única receta válida para todos y para lograr éxito en la tarea, es aquella que como ingredientes contiene las especies salvíficas: amor al prójimo, honestidad, respeto a la constitución y la ley, respeto y cuidado para con la naturaleza, lectura, mucha lectura, y conversaciones amenas y distendidas.
Déjanos tu comentario: