«Cuántos te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuánto se han llevado el dolor inútil, la alegría necia, la codicia ansiosa, la conversación huera, que poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás que mueres prematuramente»

Séneca

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Mejor lenguaje para una mejor convivencia

Viviana Rivera Barrientos

Fonoaudióloga y académica de la Facultad de Educación UCEN

La vuelta a clases después de dos años de pandemia desnudó muchas falencias en los aprendizajes y en la convivencia en las escuelas. La violencia, la que vivimos día a día en la cotidianeidad de la jornada escolar, se ha hecho mucho más compleja y generalizada, así lo demuestran las últimas cifras entregadas por Carabineros y las más de doscientas denuncias de violencia escolar registradas desde marzo a la fecha, un fenómeno que nos preocupa y que va en alza.

Enfrentamos serios problemas de convivencia, de acoso sexual, violencia e incluso un aumento en el uso de armas de fuego, lo que está generando caos y dolor en muchas familias. Me tocó vivir varios de esos eventos y compartir el drama que ocasionan estos incidentes dentro de la comunidad escolar, conmocionada por las agresiones sexuales o el intercambio de disparos entre estudiantes.

En medio de este panorama, es normal que concentremos los esfuerzos en solucionar lo más inmediato y evidente, pero tampoco podemos desatender al lenguaje, cuyo uso es imprescindible para la socialización y el crecimiento integral de los estudiantes. Postergar el desarrollo de las potencialidades cognitivas implica necesariamente que el estudiante se quede atrás en relación con sus pares que sí pudieron hacerlo; generando frustración y violencia, un círculo vicioso que hay que romper.

Por ejemplo, al principio de la escolarización hay una serie de habilidades que es necesario desarrollar antes del aprendizaje de la lecto-escritura. Para ello, el trabajo colaborativo entre la escuela y la familia se vuelve imprescindible, generando lo que los especialistas denominamos “conciencia fonológica”. Sin el desarrollo de estas habilidades, aprender a leer y escribir adecuadamente se torna muy difícil y, en algunos casos, lo impide definitivamente.

La participación y socialización familiar es fundamental para el desarrollo de dicha conciencia fonológica. Hablar, leer e interactuar con nuestros hijos e hijas, mostrar que son fundamentales en nuestras vidas, evitar correcciones autoritarias (repitiendo de forma correcta la expresión o palabra mal utilizada), contribuyen enormemente a su desarrollo socio emocional.

Paralelamente, es fundamental trabajar en las confianzas interpersonales. La falta de autoestima y confianza en los niños, mina seriamente las posibilidades de desarrollar su conciencia fonológica. El lenguaje genera realidad, por lo que es fundamental fortalecer la autoestima, ya sea felicitando, celebrando o simplemente acompañando y dejar atrás la reprimenda, la censura y las malas caras de algunos profesores anticuados.

La conciencia fonológica no es única o estática y tiene muchas etapas. El juego y la conversación o la lectura de textos adecuados según la edad, es aún más importante que el aprendizaje meramente académico. Debemos persuadir a algunos apoderados y profesores de lo nocivo que es la trasmisión de contenidos poco significativos, de terminar a como dé lugar con el programa, o de insistir en cumplir con una malla que el estudiante no entiende ni asimila. Mejor que todo eso es jugar, leer, interactuar y aprovechar las experiencias cotidianas. Por supuesto que los contenidos académicos son importantes, pero no son el único objetivo de la escuela: la socialización, la convivencia, la formación integral y la conciencia fonológica son igual de importantes.