«Cuántos te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuánto se han llevado el dolor inútil, la alegría necia, la codicia ansiosa, la conversación huera, que poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás que mueres prematuramente»

Séneca

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¿TAMBIEN PERIODISMO ZOMBIE?

Ariel Ulloa Azócar

Ex Alcalde Concepción

Me hago la pregunta luego de la violenta, agresiva y amenazante reacción de Sebastián Piñera ante una pregunta periodística en programa Tolerancia Cero. La reacción fue la de una persona que ha sido sorprendida en una acción impropia y a quien se le pide aclarar esa situación,  en ningún caso la que corresponde a una persona que pretende ser Presidente de Chile. No se trata de un berrinche de cualquiera y aquí está lo grave y preocupante del asunto.

Sin embargo,  el incidente se torna aún más serio cuando , a la reacción  del candidato, se suma la del comando  del conglomerado de derecha cuyas posteriores declaraciones  revelan, a juicio de  los sindicatos de Chilevisión,  “un desconocimiento absoluto del rol social del periodista que es dar a conocer la veracidad de hechos que a veces no son de público conocimiento” y agregan algo que es todavía más importante:  “lamentamos que el ejercicio periodístico sea blanco de críticas sin fundamento , que atentan contra la libertad de expresión y el deber de todo profesional de las comunicaciones que es investigar e informar”.   Nada más claro entonces, el señor Piñera y la derecha lo que están buscando es amordazar a quienes tienen el deber de comunicar e informar.

Chile vive una crisis de confianza muy seria, a un nivel que está provocando problemas de gobernabilidad y esto afectará al próximo gobierno  cualquiera que  sea el elegido.  La ciudadanía exige una mayor transparencia y seriedad de quienes ejercen o pretenden ejercer cargos públicos. También exige honestidad y transparencia en los negocios y límites claros y visibles entre el dinero y la política.  Todos los sectores políticos y los candidatos se han comprometido ante la ciudadanía a cumplir con los nuevos estándares que exige el ejercicio de la función  pública. Sin embargo en el caso del Sr. Piñera, a la hora de mostrar una mayor transparencia en sus negocios,  se enfada y amenaza. Ni siquiera desea aclarar las razones de fondo que le movieron a comprar una empresa quebrada.

El señor Piñera no puede pretender que la prensa permanezca muda ante lo ilegal o éticamente incorrecto cuando él es el sospechoso. En su caso,  lo que  debe hacer es explicar sus pasos y motivaciones como todo personaje público. Él no es una excepción y le pido no imitar a Trump hasta en estas cosas. De lo contrario,  tendremos que concluir que al pretendiente a La Moneda, no solo le gustan las empresas zombies , sino que también busca para sí   un periodismo zombie.