
FUI PARTE …
Desde Castelar, Argentina
FUI PARTE …
De una estructura
Soy mármol qué ha quedado marcado
¿Una columna?
Sí.
Parte de un tambor que junto a otros mostraban la belleza que el hombre
con precisión, paciencia y locura dejaba horas de su vida esculpiéndome.
Sí, fui parte de un edificio.
Donde la historia tejió momentos,
La vida del hombre contada en sus paredes y los dioses mostraban sus poderes,
sus veleidades y también sus ambiciones.
El silencio me rodea.
El recuerdo se pegó a mi blancura y tu mano hoy me transfirió vida.
No lo notaste, pero me estremecí.
Tu pequeña mano sujetándome, depositándome sobre la gramilla algo húmeda
y con un extraño aroma.
Yo siempre estuve sobre la arenilla.
A pleno sol, viento y agua
Era lo mío.
Arakova.
Allá arriba.
Frente al Monte Parnaso.
Grecia.
En el jardín de la casa de unos artesanos.
Mi dueña trabajó con ellos unos días pintando cerámica negra con oro líquido y
también aprendió a hacer tapices.
Era adorable verla feliz en esas tareas y compartiendo esas horas
con el matrimonio dueño de la casa.
Y me encontró en el camino a las ruinas.
cubierta de musgo y arena.
Debía ser el encuentro.
Ese día y a esa hora.
Tropezó con su sandalia.
Y acá estoy en su mesa de trabajo sosteniendo libros.
Los misterios de la vida.
Cuántos acontecimientos de los hombres son así.
Encuentros inesperados.
Fuertes.
Escucho su voz cuando canta para ella y no sabe que también lo hace para mí.
Veo su rostro.
Y sus ojos iluminados.
Entrecerrados.
También llorando.
Ahora, hoy, sus dedos me han acariciado con ternura como alguna vez las
vestales rozaron mis acanaladuras frías y solitarias.
Queda esto, pero recuerda lo que fui.
Me quiere.
Crédito de la foto: Autora de la nota
***
Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Febrero 4, 2026
D.R.A.







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