
Lecciones para no olvidar
Hay determinados elementos definitorios que nos permiten calificar objetivamente ciertas situaciones sin temor a equivocarnos.
Por ejemplo, si nos hablan de un sector político que permanece 25 o 30 años en el poder, que gana todas las elecciones con una abrumadora mayoría cercana al 80%, que encarcela a los posibles candidatos opositores, que clausura emisoras y medios de comunicación digitales, que no tolera la existencia de movimientos opositores, habría que ser muy necio para no darnos cuenta de que nos estamos refiriendo a una dictadura.
Tomemos el caso de Nicaragua, pequeño país centroamericano de 130.374 kms2. y de 6.624.00 habitantes.
Esta nación vivió bajo la dictadura de Anastasio Somoza García ( “el Tacho”) y luego, con algunas interrupciones que no modificaron en lo sustantivo el cuadro de poder, fue regida sucesivamente por sus hijos Luis Somoza Debayle y Anastasio Somoza Debayle ( “el Tachito”). El régimen se sostuvo bajo la ayuda permanente de los EE.UU. que veian en esta dinastía un bastión en su lucha planetaria contra el proyecto comunista representado por la Unión Soviética.
La rebelión se estructuró en torno al campesinado cuya organización en cooperativas fue capitaneada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, entidad político-militar que rememoraba a César Augusto Sandino, cabeza de la lucha contra la ocupación estadounidense del país en la década de 1920.
En 1979, “Tachito” se ve obligado a renunciar ya que el nuevo gobierno del país del Norte, encabezado por el demócrata Jimmy Carter, le quita su apoyo. Tras un período de transición, es elegido presidente el guerrillero y líder del FSLN, José Daniel Ortega Saavedra, nacido paradojalmente en el pueblo “La Libertad”. En 1996, Ortega pierde la oportunidad de la reelección al ser derrotado por Violeta Chamorro pero gana en 2006, 2011, 2016 y 2021, cada vez con elevadas votaciones.
Sus sucesivos períodos gubernativos se caracterizan por la violenta represión a toda protesta, por el encarcelamiento de los precandidatos presidenciales opositores, por la instalación de su cónyuge Rosario Murillo como vicepresidenta de la República, por la disolución forzada de 3.248 Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), por la prohibición a los turistas del ingreso de cámaras fotográficas y videograbadoras y cualquier medio de grabación en general.
El régimen personalista mantiene miles de presos políticos y en los últimos días hizo noticia por la “liberación” de 222 de ellos bajo condición de que fueran recibidos en los EE.UU. Los exiliados son acusados de “traición a la patria#, “asociación ilícita” y “desordenes públicos”. Siguiendo el modelo implantado en Chile por Augusto Pinochet, a todos ellos se les quita la nacionalidad nicaragüense y se les inhabilita a perpetuidad para ejercer cargos u oficios públicos. El obispo católico Rolando José Álvarez se niega a embarcarse en el vuelo dispuesto al efecto, y los “tribunales de justicia” lo condenan de inmediato a 26 años y 4 meses de cárcel acusado de “menoscabo a la integridad nacional”, “propagación de noticias falsas”, “obstrucción de funciones”, “desobediencia y desacato a la autoridad”.
El poeta y sacerdote católico Ernesto Cardenal (ya fallecido), quien tomo parte activa en la lucha contra la dictadura somocista y fue nombrado Ministro de Cultura del primer mandato de Ortega, había separado aguas de Ortega y del FSLN hace muchos años, desencantado por su gestión represora. Ahora, el nuevo Somoza de izquierda priva de su nacionalidad y dispone el decomiso total de sus bienes inmuebles a la escritora Gioconda Belli, a la abogada de Derechos Humanos Vilma Núñez, a la ex guerrillera Mónica Baltodano, al ex comandante sandinista Luis Carrión, entre otros 94 opositores críticos al orteguismo que se encuentran exiliados. El Presidente del Gobierno de España, el socialista Pedro Sánchez les ofrece el otorgamiento de la nacionalidad española a todos ellos. Uno de estos, es el escritor Sergio Ramírez, Premio Cervantes de Literatura 2017, quien al informarse de la medida declaró: “Nicaragua es lo que soy y todo lo que tengo y que nunca voy a dejar de ser, ni dejar de tener, mi memoria y mis recuerdos, mi familia, mi lengua y mi escritura, mi lucha por su libertad por la que he empeñado mi palabra. Mientras más Nicaragua me quitan, más Nicaragua tengo”.
![¿Está vivo el pájaro bebedor? [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2026/01/bardi2-1-150x150.jpg)






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