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Comprendiendo las campañas electorales (Parte II)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

la Parte I dijimos que una campaña electoral represa alconjunto de acciones lícito, coordinado y escalonado, que tienen como propósito persuadir a los electores que emiten su voto a favor de un candidato o candidata.  Ahora es momento de centrarnos en los elementos que la estructura dentro del proceso electoral.

Las campañas electorales, tanto los contendientes como los partidos políticos, deben acercarse al electorado mediante acciones licitas, ordenadas y con argumentos sólidos. Pero debemos tener en cuenta los elementos mínimos de una campaña electoral. ¿Cuáles son esos? Considero esencial el proselitismo y la estrategia de campaña. Centrándonos en el proselitismo, Juan Pablo Navarrete describe en qué consiste: “[…] incluye la relación e interacción de los candidatos ante el electorado. Dependiendo del carisma, popularidad y presencia pública, los candidatos poseen más posibilidades de ganar que otros. Un candidato carismático es que aquel que posee habilidades discursivas atractivas, recurre a lemas como la fe y esperanza. Este tipo de campaña destaca que el candidato arrastra a las masas (al pueblo) a votar por él. El carisma e identificación puede ser suficiente para ganar (Partidos políticos y campañas electorales, 2012, página 91).

En atención de lo apuntado, este sustentante concibe al proselitismo como la visita y contacto de candidatos con la ciudadanía; donde no tendría validez si no visita físicamente el lugar o no asiste a un mitin o discurso donde se transformaría en simple propaganda. La obra Apuntes de derecho electoral (2000), del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, objeta que se materializan en los llamados actos de campaña propiamente hacia la promoción verbal de las candidaturas, así como la propaganda electoral por medio de la presentación gráfica, en sonido, en proyecciones o en imágenes de las mismas.

Dentro del proselitismo está el discurso político, “cuyo fin es establecer una posición personal acerca del tema que se desarrolla” (Lauro Rubén Rodríguez, Manual básico para el diseño de una estrategia de campaña política, 2016, página 35); donde el candidato tenga la capacidad intelectual de establecer un compromiso con el electorado en persuadirlos en que depositen su voto en él.

Tomando en cuenta tres aspectos a considerar:

  1. Conocer la forma de hablar del candidato con la finalidad de establecer el nivel de uso de lenguaje y las palabras que dirá en ese discurso.
  2. Existir congruencia exacta entre lo que se escribe y la postura política-electoral del candidato.
  3. Comprender a fondo las políticas, programas, líneas de acción y directrices de su partido político.

Sintetizando, para que exista campaña electoral forzosamente debe existir proselitismo por propaganda electoral (incluyendo el discurso político). Del Castillo la deduce como “la compuesta por escritos, panfletos, volantes, pintas de barda y, en general, cualquier medio impreso o grabado en que se presenta al electorado la imagen y propuesta de candidatos” (Derecho Electoral Mexicano, 2003, página 140). Esta misma deducción lo seguía el artículo 228, cuarto párrafo, del abrogado Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales: “Se entiende por propaganda electoral el conjunto de escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que durante la campaña electoral producen y difunden los partidos políticos, los candidatos registrados y sus simpatizantes, con el propósito de presentar ante la ciudadanía las candidaturas registradas”.

El segundo elemento clave de la campaña electoral se encuentra la estrategia; De Valls argumenta en estos términos: “Para que haya libertad política en el proceso electoral se tiene que asegurar la igualdad de oportunidades entre los partidos que compiten en la contienda” (Derecho Electoral, 2001, página 163); dicho de otro modo, debe gozar con los medios masivos idóneos en donde se establezcan las propuestas para el bienestar de la colectividad a quienes representan y eso es básicamente una estrategia.

¿Cómo se materializa la estrategia de campaña? La Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), en su Manual de Campaña Electoral. Marketing y comunicación política, decreta sobre esta particularidad en este contexto: “La estrategia de campaña electoral es la definición de un diagnóstico de la coyuntura política y del posicionamiento de nuestro candidato en ese contexto a partir del análisis de todos los factores relevantes que pueden incidir en el resultado de la elección” (2006, página 34).

En resumen, una estrategia electoral buscará explotar los elementos del contexto favorables al candidato y neutralizar los elementos negativos. De igual forma busca el apoyo en función de la ponderación de los mismos frente a la opinión pública. En otras ideas, tomando de base a Ágora Democrática, es aquella “herramienta fundamental en una campaña, la piedra angular sobre la que edifica toda la propuesta… [en] como vamos a lograr el voto de los electores” (Comunicación política en campañas electorales. Modulo avanzado de Formación política, 2006, página 15).

Para la Parte III se presentarán las bases jurídicas de las campañas electorales en México.

Fuente de figura: https://www.globalmedia.mx/articles/-Prep%C3%A1rese-Arrancan-en-abril-campa-as-electorales-en-SLP

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