La ciudadanía tiene derecho a exigir sobre normas y comportamientos de convivencia social.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Rusia, Australia, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

PLANIFICAR (O NO PLANIFICAR) CON (O SIN) IDEOLOGIA

En la prensa y en los medios de comunicación social, ahora se habla mucho sobre el territorio o lo territorial, de los planes (o estudios) territoriales, el manejo del territorio, de la planificación territorial. Esto es un interés postrero a partir de los grandes incendios agrícolas y forestales del verano pasado, que de verdad se extendieron descontroladamente por casi todo el país, por nuestros territorios no urbanos más ocupados o productivamente habilitados, o en reserva, algo que de verdad nos resultó insólito y preocupante.

No ha ocurrido lo mismo después de los grandes sismos de son como habituales en nuestro suelo litoral y marítimo, ya que esos no se pueden prever ni menos controlar en absoluto: solo dependen de la madre Natura y no de los ocupantes (más del suelo que del mar) que somos esta especie humana, en Chile y de Chile.

Pero en el caso específico de la planificación territorial, que es un concepto que se usa y en demasía, ya que si queremos ser estrictos, es una generalización casi obvia, pues la verdad es que lo que se usa y hace es planificación urbana, y no planificación territorial, ya que esta última, stricto sensu, debería referirse al territorio urbano y rural, a todo el manto terrestre bajo nuestros pies, sean ciudades (lo urbano), sea el campo (lo rural), sean las montañas, sea incluso la faja litoral, la costa y parte del océano que nos “baña”.

Ahora, y si nos elevamos y dejamos atrás o abajo la densa terminología con la que en Chile usamos disfrazar la verdad (o la no verdad o la post verdad), la planificación urbana que aquí hacemos es solo a medias una verdadera planificación, pero lo que hoy nos interesa afirmar es que la planificación del territorio, simplemente no existe: no se hace y ni se sueña en hacerla.

Aquí solo las CIUDADES, o las áreas urbanas se pueden planificar (aunque a medias como hemos dicho, lo que puede ser materia de otro artículo), y si pueden planificar es porque existe una ley especial; para hacerlo esas áreas deben ser definidas y circunscritas dentro de un límite oficial: el famoso Límite Urbano. Así, lo que está adentro SÍ se “planifica”; pero lo que está afuera, NO se planifica. Me refiero a planificación de verdad, o planificación integral, definiendo, mediante una macro (o micro) zonificación el uso y el destino del suelo. Eso, en Chile no se hace, ni se puede hacer.

Entonces ¿por qué los presidentes y los entes administradores del Estado (ministerios, municipios), las universidades y otros entes de relacionados con esta materia nos hablan hasta con una cierta soltura, como si la planificación se hiciera y se practicara?…..Mitos, o lo de siempre: el Eufemismo que nos caracteriza a los chilenos.

Los instrumentos de planificación territorial, que es como se llaman y clasifican oficialmente los planes reguladores urbanos que hace el Estado (recuérdenlo, solo los urbanos), se sostienen en el principio rector del Bien Común, el espíritu que “alza” (y santifica) a la ley ad hoc: la Ley General de Urbanismo y Construcciones.

Siguiendo el caso admonitorio de los grandes incendios y más allá ¿alguien ha propuesto, de verdad y en serio, con base legal, fijarle el destino o uso de los suelos calcinados en el verano reciente en plantaciones de bosques nativos en gran escala? ¿O definir los perímetros externos urbanos como amplias áreas libres o verdes no peligrosas para los bordes internos? ¿O definir amplias fajas del mar litoral como parques marinos donde no se permita la explotación de los recursos marinos flotantes o fijos? ¿O las áreas donde el Estado proponga y decida donde y como se puede hacer un vertedero, o una cantera de extracción de áridos, o una explotación de recursos minerales?

En algo como esto uno puede ver que hay dos problemas que se encuentran y chocan como grandes nubes cargadas con disímiles intereses:

  • Uno, el concepto de Bien Común que sustenta y regula constitucionalmente las acciones o las inacciones del Estado que organiza nuestra sociedad.

  • Otro, el sagrado y consagrado derecho de Propiedad, de los individuos, la propiedad privada, o el interés particular.

Estamos entonces frente a un problema ideológico: la planificación del territorio en Chile no se hace porque hay una ideología que se contrapone a esta acción de planificar, y hacerlo en función del Bien Común (o interés general…, o el interés público).

Hoy en nuestro país, la ideología rectora desde el golpe de estado de 1973, es la ideología neoliberal: el Neoliberalismo. Para aclararnos las ideas, citamos textos de analistas económicos de punta. Podemos definir al Neoliberalismo como el conjunto de ideas políticas y económicas capitalistas que defiende la no participación del Estado en la economía, dejando por fuera cualquier injerencia gubernamental, fomentando así la producción privada con capital único sin subsidio del gobierno. De acuerdo con esta doctrina, debe haber plena libertad de comercio (libre comercio), ya que este principio garantizaría el crecimiento económico y desarrollo social de un país. Surgió en la década de 1970 a través de la escuela monetaria de Milton Friedman como una solución a la crisis que afectó a la economía mundial en 1973, causada por el excesivo aumento de los precios del petróleo, y en nuestro país se impuso a sangre y fuego (casi literalmente) mediante la dictadura militar y sus equipos de economistas civiles alumnos directos de Friedman en Chicago; Chile fue un campo inicial de prueba reconocido como tal por los más prestigiosos economistas de la actual globalización económica mundial (ellos dicen “El Chile de Pinochet representó el primer ejemplo de un “tratamiento de choque neoliberal”).

El neoliberalismo es pues la doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural

El accionar del Estado hoy lo vemos día a día regido por esta ideología, aunque nadie así lo declara o reconoce. Pero veremos, en el caso que nos preocupa en este artículo de opinión en nuestra Ventana Ciudadana, que este gobierno y el que venga no hará planificación territorial de verdad, y se moverá en acciones simples que eufemísticamente lo parezcan.

Para que esta acción de Bien Común se haga, me refiero a planificar el uso del territorio, debería haber importantes redefiniciones políticas que se salgan del modelo imperante, y la verdad sea dicha, eso debería ser tanto en la ciudades como en los territorios, valga decir en la Planificación Urbana y en la Planificación Territorial.

Articulo “Urbanismo Neoliberal: la ciudad y el imperio de los mercados”, Nick Theodore, Jamie Peck, Neil Brenner, Revista Temas Sociales Nº 66, Sur Corporación de Estudios Sociales y Educacion, www.sitiosur.cl

https://es.wikipedia.org/wiki/Neoliberalismo

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en PLANIFICAR (O NO PLANIFICAR) CON (O SIN) IDEOLOGIA

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl