
UN ANÁLISIS CRÍTICO AL MODELO CAPITALISTA DE PRODUCCIÓN A PARTIR DEL SERMÓN DE LA MONTAÑA (LAS BIENAVENTURANZAS)
Si se lee con atención el Sermón de la Montaña (Jesús dirigiéndose a la multitud) encontraremos la incompatibilidad de la doctrina cristiana con el modelo capitalista de producción y acumulación de riquezas. (bienes materiales).
Al analizar el nuevo testamento, tomando como referente a Mateo apóstol, podemos observar las profundas diferencias entre lo expresado por Jesús en las bienaventuranzas y el modelo capitalista -individualista que impera en el mundo de hoy.
Mientras el cristianismo preconiza valores sociales y humanitarios el modelo capitalista de producción genera valores individuales y materialistas que se han globalizado a partir del Siglo XVIII. Existe a lo largo de la vida de Jesús, y se desprende de su vida y de sus enseñanzas, un sentido comunitario y solidario, en tanto que el Capitalismo como rector de la vida contemporánea practica el egocentrismo materialista.
Del mensaje de las Bienaventuranzas emana una dimensión ética, valórica: valores sociales, personales y centrales- una comunidad en solidaridad, mientras que el individualismo se prodiga en una búsqueda incansable de bienes materiales y de servicios individuales más que preocuparse de las personas y del bien común a todas ellas. Son valores materialistas donde el individuo está por sobre la comunidad de personas.
En una lectura a fondo de mensaje cristiano se puede apreciar que el valor fundamental es el ser humano y la sociedad en la cual está inmersa, siempre en la búsqueda del bien de la comunidad toda, por el contrario, en el modelo capitalista lo importante es el goce individual de la riqueza muchas veces disfrazado de un paternalismo que lleva en sí una dádiva circunstancial y no al reconocimiento permanente de la dignidad del ser humano.
La axiología cristiana se contrapone a la axiología capitalista, la cual se ha arraigado fuertemente en la contemporaneidad. Lo que implica la dificultad de expresar. Lo valórico, lo ético, engendra una dimensión en la vida humana contraria a una antropología basada en el individualismo, en el pragmatismo, en el sentido utilitario de la vida. El TENER es más importante que EL SER. El valor de las cosas es más importante que la vida del ser humano.
Negar el agua, lo más sagrado en materia de vida, se ha mezquinado en circunstancias dramáticas a miles de personas para provecho de algunos pocos individuos.
En el Sermón de la Montaña Jesús nos desafía a tener un amor incondicional por el ser humano, especialmente por los más pobres, “ama a tu prójimo como a ti mismo”. El individualismo, su axiología, (sus antivalores) antepone los bienes materiales sobre los bienes culturales y comunitarios (la axiología cristiana), inherentes a la eminente dignidad del ser humano.
Las Bienaventuranzas son un mensaje contrario al poder de la riqueza, pues esta genera violencia. La descarnada competencia por acumular riquezas y posicionarse de lo de otros produce violencia ya sean bienes muebles, inmuebles, financieros, empresariales etc., con el consecuente daño a una sociedad cada vez más empobrecida y que clama y lucha por una mayor justicia social.
El ser humano que aspira por, sobre todo, a tener riquezas ignora al pobre y a la mujer del pobre (Charles Péguy). En la parábola del “joven rico” Jesús insta al joven judío a dar sus riquezas y a emprender una vida de servicio al prójimo, pero aquel rechaza el desafío y prefiere sus riquezas. No acepta servir a los demás. A esta parábola le podemos agregar la sentencia” es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico en tre al reino de los cielos”.
El mensaje de Jesús tiene como propósito, como praxis humanizar a la persona y a la sociedad que debe vivir en paz, armonía, justicia y dignidad siempre procurando el bien común. Vivir para sí y sus semejantes. Para aquel que está a nuestro lado, al que comparte y al que convive. No aquel que se enajena en sus riquezas o en el mito de un Estado totalizante y absorbente que niega toda posibilidad que la sociedad se autoorganice a través de una efectiva participación.
Un Estado que propicie el bien común, es aquel capaz de garantizar la organización, la reflexión, el debate y la participación consciente de todos sus ciudadanos. El modelo capitalista-individualista ha generado una praxis de valores negativos, una filosofía propia que se ha ido introduciendo en el mundo global produciendo violencia, pobreza y miseria material y moral.
El mensaje de Jesús cuando se expresa a través de la palabra” mansos de corazón” se refiere a todas las personas de buena voluntad que pregonan la paz y la no violencia activa. Mahatma Gandi conoció las bienaventuranzas y se inspiró en ellas para elaborar su estrategia de lucha pacífica y lograr por esa vía derrotar al poderoso Imperio Británico. Gandi ofrendó su vida por la libertad de su pueblo.
El cristianismo se inspira en el bien público, en el interés, en el interés común, en la justicia social, su centro de atención son los perseguidos, los pobres, los desposeídos, los privados de libertad por un estado opresor. Es necesario recordar que en tiempos de Jesús, la región de Judea estaba bajo la dominación del Imperio Romano, persecutor, opresor y ejecutor que imponía su propia justicia como amo del mundo antiguo o gran parte de aquel.
En las palabras de Jesús, en su mensaje, se consolida y se fortalece el espíritu, la conciencia de la acción comunitaria. Jesús crea una comunidad de hermanos. El individualismo y el egocentrismo creados por la filosofía individualista actúa como destructor de los lazos sociales y de las solidaridades comunitarias.
A la paz y a la colaboración que incita la filosofía cristiana, la axiología individualista promueve la violencia vía la explotación y mercantilización disfrazada en una falsa democracia, cuando lo que realmente se obtiene es la esclavitud del dinero y de la mercancía. Estamos sometidos a las cruentas leyes del mercado.
Es necesario considerar también, que existen otros elementos que distorsionan estas praxis tan opuestas cuando católicos y partidos de orientación cristiana asumen praxis individualistas como filosofía de vida transando principios intransables por comodidad y también por pragmatismo político. Sin embargo, también es justo reconocer que sucede lo contrario, empresarios que mantienen una relación de respeto con sus trabajadores, de reconocimiento por su entrega en las labores que se realizan en la empresa.
Se tiene conciencia que una empresa económica es, sobre todo humana donde la persona es reconocida como el factor predominante en la obtención de sus objetivos principales, dar un bienestar a la comunidad. Estas dos últimas praxis las podríamos definir como praxis.
Como lo señala tan acertadamente Vigil, J. M. (2016). Contra la catástrofe climática, una nueva visión y una nueva espiritualidad.
“…Se necesita una renovada militancia política, una teología nueva y una auténtica revolución cultural, así como una nueva espiritualidad que hagan posible la emergencia de una axiología que permita cambiar la visión del mundo y reconfigurar así las empatías y valores a favor de la vida y preservación del planeta.”
A partir de estas reflexiones, bien se podría inferir que el Sermón de la Montaña podría ser un excelente referente doctrinario para reencauzar una política basada en los valoras cristianos, especialmente en estos tiempos inciertos, ya sean los presentes o futuros que enfrenta la humanidad.
Miguel Hinojosa Machuca
Doctor en Ciencias de la Educación.
Concepción, abril de 2023







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