
Crítica a la narrativa política o como la narrativa produce confusión
¿Soy el único que tiene la sensación de estar viviendo en un tiempo socio político que es como el atardecer que anticipa la noche? Parece que estamos en un embrollo narrativo que el gobierno no resuelve, lo cual deriva en una suerte de cansancio anticipado; uno observable en el agobio que produce ser testigos de una acción performativa mal gestionada que, en vez de aclarar el panorama, oscurece el horizonte. Y eso da para pensar que el cuento se hará cada día más tedioso… pero, bueno, alguien puede disentir y está en su derecho.
A semanas de la instalación de la presidencia de Kast con sus adalides de republicanos más algunos socios que no terminan de creer que son gobierno, esto a raíz que algunos relatos como acciones (acá da la sensación de que se logra fusionar en un solo momento palabra y praxis lo cual quiebra más de alguna teoría), no los representa a cabalidad o, simplemente, tienen temor por intuir una ruta que, si no se justifica bien, los acabe de frustrar y, por efecto, perder posiciones de poder.
Ante este panorama de confusiones que se vuelven materia de comedia -paradojal situación que se entiende como una especie de castigo para quien o quienes hicieron de la burla y la agresión verbal su manera de proceder con el gobierno pasado, y en especial con Boric-, vale la pena preguntar si el ejecutivo actual sabía el significado de gobernar. La primera reacción es que no, pues hoy no da con la cuerda narrativa y de gestión, cuestión observable en la serie de respuestas contradictorias sobre, por ejemplo, gratuidad o, ya en lo general, lo que dice y no dice -en términos de interpretación esto es lo de mayor valor- el Proyecto de Reconstrucción presentado por el ejecutivo para su discusión por el aparato legislativo. Ahí, en el proyecto, hay más dilemas que certezas y esto significa que en el proyecto existe un olvido de base: la mayoría de la población quiere certezas y no incertidumbre.
Gobernar es una cosa seria y parece que no le han tomado el peso, pues no se gobierna para cuidar intereses particulares como se intuye en la nomenclatura de los discursos que se escuchan a diario. Este fondo ideológico construido entre un Hayek y un Friedman, y filtrados por una percepción moral conservadora de la vida, nos recuerda algo que vivimos en tiempos de dictadura que, en una de sus aristas, enseño que lo que importa es el bien material de unos en desmedro de la gran mayoría. En este punto, la advertencia de que preparan una ruta privatizadora a la gran minería no es un simple comentario de los expertos, sino algo que tienen en vista para acusar aquello como algo posible. Y si llegase a ocurrir, no sería, por tanto, una sorpresa.
Leído el acto ejecutivo del ejecutivo en su conjunto, y de mayor a menor incidencia en el ejercicio del poder real que es el político, queda la sensación que quien hoy gobierna, a causa de una mirada excesivamente ideológica del adversario, peca de una ceguera cognitiva para evaluar costos y beneficios a corto, mediano y largo plazo. Lo dicho se puede verificar cuando aparecen desafíos de Estado más allá de las fronteras naturales. Estos desafíos se elaboran siguiendo una mirada que obliga a entender que la construcción del mundo humano implica tener que superar cierta actitud narcisista. Pero esto no se dio, lo cual explica la negación a Bachelet quien está en una aventura de alcance mayor; pues bien, si la presidencia actual de la nación hubiese tenido mirada de Estado, hubiese entendido que no es solo la aventura de una expresidente de la República y que suma responsabilidades globales en la ONU, es también el desafío de un país entero.
Ahora, imaginemos el eventual triunfo de Bachelet, y por consecuencia la singular e indirecta derrota del gobierno. Mas, también significará la derrota de un país entero. Si sucede, vale decir, triunfe, el resultado será ético político por el bochorno como por el impacto global que tendría su elección; una elección que nos castigará en la imagen y en el modo como se observaron por las actuales autoridades las reglas del juego sobre el bien mayor. Será una muestra que el gobierno carece de una correcta percepción de lo que significa gobernar el poder, vale decir: liderar en una mirada desde el bien común a todo un pueblo. Pero esto, al momento, se ve ausente y lejano…
![Rusia y Estados Unidos: ¿aliados naturales? [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2025/08/ugo1-1-150x150.jpg)






Déjanos tu comentario: