
Ahora… Borges
Desde Castelar, Argentina
Ahora… Borges
¿Pero porqué también yo?
Comencé hace algún tiempo en que mi cierta madurez
me llevó a tener un texto de Borges entre mis manos y ante mis ojos.
Ese fue el primer valor.
Los míos plenos de luz y de un extraño color
que llega casi a verde cuando estoy mucho al Sol.
Él solo unos reflejos.
Unos chispazos.
Pero, oh maravilla nada lo detiene.
Y me asombré como sin ignorar su pasado es rabiosamente presente
y devorador del futuro.
Entonces son remolinos de escritos.
De pensamientos que solo él se atreve a convertir en palabras.
Libre.
Sin detenerse a pensar si lo comprenderemos o no,
si llegaremos al meollo de la cuestión.
Ese será nuestro problema.
Entonces, como quien emprende un viaje levemente preparado,
me sumerjo en esa arquitectura colosal.
Y ya no veo ruinas esperadas sino estructuras de gentes en otros sucesos.
En otras construcciones enloquecidas donde pasa de todo
navegando por el clasicismo, el realismo, surrealismo, impresionismo
con ese espíritu de atrapar la luz y la sombra, lo bueno y lo malo,
la alegría y el dolor.
Tan abarcativo que hasta decide donde dejar sus huesos.
Borges… siempre Borges.
Un tiempo dedicado a leerlo.
Intentado seguirlo con preguntas tal vez innecesarias
teniendo por respuesta palabras cortantes, agudas
como filo de cuchillo de algún taita orillero.
(Esa Buenos Aires que vivió o padeció.
Ídolo de muchos, incomprendido por otros.
La Vida.
Su obra.
Ese mundo difícil y apasionante.
Su Luz y su Sombra).

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Dra. H.C. Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Mayo 10, 2026
D.R.A.







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