
¿Es posible la “DESCARBONIZACIÓN” de la matriz energética de la que tanto se habla?
| Desde hace ya varios años nos hemos ido acostumbrando a oír y leer, prácticamente todos los días en los medios y en las redes sociales, notas y comentarios sobre la imperiosa necesidad y urgencia de “descarbonizar” la matriz energética mundial y chilena. ¿Cuál es el significado y el fin de ello? Pues no seguir transformando energías desde fuentes primarias derivadas del carbono en otras formas utilizables por los humanos para sus industrias, transportes y todo tipo de quehaceres a los que están acostumbrados. Surge entonces, la gran pregunta: ¿Es ello posible –descarbonizar– en un mundo que ya acumula más de 200 años de crecimiento continuo e ininterrumpido gracias a la quema de carbono? Analicémoslo… |
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EN QUÉ CONSISTE DESCARBONIZACIÓN.
“La descarbonización de cualquier actividad consiste en reducir al máximo las emisiones de gases de efecto invernadero, que provienen sobre todo del uso de combustibles fósiles. Trabajar para descarbonizar la economía de forma paulatina es un reto global, ya que estas emisiones calientan el planeta y agravan el cambio climático, afectando la biodiversidad, la salud del medio ambiente y la seguridad de las personas” [1].
La descarbonización es el proceso de reducción de emisiones de carbono a la atmósfera, –sobre todo de dióxido de carbono (CO₂)– proveniente del uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural. Su objetivo es lograr una economía global con bajas emisiones de este gas de efecto invernadero que el ser humano ha incrementado exponencialmente en el último siglo. Se dice, además [1], que constituye un pilar importante de la ‘transición energética’ para intentar frenar el calentamiento del planeta.
Sin embargo, lo que se ve como algo lógico e indispensable para cumplir dicho objetivo y la sostenibilidad de la vida en la Tierra, es prácticamente imposible de lograr por muchos deseos que se tengan de que ello suceda.
¿POR QUÉ ES CASI IMPOSIBLE “DESCARBONIZAR”?
Porque “descarbonizar” la matriz energética implica –necesariamente– quemar carbono ya que la matriz de energía primaria mundial sigue dominada por los combustibles fósiles, que constituyeron aproximadamente el 87% del consumo energético total en 2024, con el petróleo, el carbón y el gas natural como fuentes principales. [2]
Aunque las energías renovables han crecido, hoy se están ralentizando, y las fósiles persisten como la base de la demanda global. Además, no han sustituido ni en una mínima parte a las fósiles; es más, se han sumado a ellas.
Por otra parte, se ha estado divulgando ‘urbi et orbi’ que ha surgido una nueva fuente de energía que reemplazará a las tradicionales, cayendo “como maná del cielo”: el popular hidrógeno verde (H2V), la panacea que salvaría a la humanidad. Sin embargo, las tendencias de la propaganda en pro del H2V en las esferas del campo de la energía del Gobierno de Chile, Ministerio de Energía y otras, apuntan a ocultar todos los complejos aspectos negativos de difícil solución que tiene [3].
Discúlpenme estimados lectores, que les venga a aguar la fiesta a muchos. Y ¿por qué digo esto. Pues porque no hay posibilidad alguna de descarbonizar la matriz ni fabricar hidrógeno «verde» y llevar a cabo todos los procesos necesarios de toda la larga cadena hasta llegar hasta su uso final, sin el apoyo intensivo fundamental de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural, que son los que se intenta sustituir… ¡Oh paradoja!
Toda la parafernalia con que nos vienen bombardeando desde todas las latitudes y longitudes del orbe, promovida desde la Comunidad Europea (CE) y azuzada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha sido provocada por la intromisión del poder mundial en la política y su clara intención de continuar con el también controvertido «Crecimiento», de la economía, claro está.
Sin embargo, nunca hay que menospreciar al contrincante –que en este caso es muy poderoso y avasallador, bien lo sabemos— entonces, para equilibrar posiciones entre el «anti-hidrogenismo» y el «hidrogenismo», y ojalá abrir el esquivo y ausente debate sobre este candente asunto, compartiré acá un interesante vídeo de un propagandista del H2V, J.F. Calero: https://youtu.be/15jZePVCugs
CONCLUSIONES
Hemos visto, en apretada síntesis, que la “descarbonización” de la matriz energética es una falacia que camina en yunta con la otra falacia: el “hidrógeno verde” (H2V), dentro de la búsqueda del continuismo del desarrollo de la humanidad en el modo BAU, “Business As Usual” («Los negocios como de costumbre»), como quedó claramente explicado en el informe ‘Los límites del crecimiento’ elaborado por el MIT y publicado en 1972 a solicitud del Club de Roma y su presidente, Aurelio Peccei. [4] [5] [6] –pese a toda la negación y maledicencia que tuvo luego de su publicación y que aún hoy tiene–.

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FUENTE DE IMÁGENES:
REFERENCIAS:
[1] https://www.iberdrola.com/conocenos/nuestro-sector/electrificacion/descarbonizacion
[2] https://www.manglai.io/glossary/iea
[4]https://laventanaciudadana.cl/el-crecimiento-se-va-a-detener-por-una-razon-o-por-otra-2/
[6] https://canadiancor.com/wp-content/uploads/2021/10/Herrington-Limits-2021.pdf







Acertada mirada Don Carlos, y resulta inevitable aguar la fiesta a quienes aún «creen» en que crecer es inevitable para vivir bien. Bien dijo Max Neef que un árbol crece hasta cierta altura y seguirá progresando ofreciéndose como habitat para una enorme variedad de formas de vida.