
Hoy, Venezuela. Mañana, ¿qué? [*]
| El efecto Séneca en la mente de los líderes. |
| Lo que fue, será otra vez, lo que se hizo, se hará otra vez; no hay nada nuevo bajo el Sol. (Eclesiastés) …. |
La historia se basa en patrones recurrentes. Nunca se repiten con exactitud, sino que siempre rondan un punto central —un «atractor»—, el destino inevitable que aguarda a la mayoría de las acciones humanas. Uno de estos patrones es el ciclo de los grandes líderes. Personas de gran envergadura que se embarcan en una carrera meteórica de éxitos militares, ganando cada batalla hasta la última. La que los lleva a la ruina. Estas carreras son otro ejemplo del Principio de Séneca: «Los aumentos son de crecimiento lento, pero la caída a la ruina es rápida».
Hay muchos ejemplos de estos grandes líderes, desde Alejandro Magno hasta Saddam Hussein. El patrón siempre es cualitativamente el mismo, pero intentemos cuantificarlo y analizarlo para un par de casos bien conocidos: Napoleón Bonaparte y Benito Mussolini. Aquí hay dos gráficos que muestran su carrera en términos del número de tropas que pudieron emplear en campañas militares a lo largo de su carrera.


Como pueden ver, el patrón es el mismo: un crecimiento lento, seguido de un rápido crecimiento que culmina en un «Pico de Séneca», cuando el gran líder finalmente sobrepasa sus capacidades y conduce al país que dirige al desastre. Observen cómo esta trayectoria refleja la «Curva de Séneca» (“Seneca Curve”).

Para Napoleón, el inicio del desastre fue la serie de batallas contra la Segunda Coalición que culminaron con la victoria de Austerlitz, lo que creó su mito de general invencible. A partir de entonces, experimentó un crecimiento exponencial que culminó con la campaña de Rusia de 1812. Escapó con vida y logró una recuperación parcial, pero el desastre debilitó fatalmente a Francia.
Para Mussolini, el punto de inflexión fue la invasión de Etiopía, tras una serie de campañas de baja intensidad en el norte de África. El éxito de la invasión fue su momento de mayor popularidad, con el lema «Mussolini siempre tiene razón» ampliamente adoptado. De hecho, fue un desastre que debilitó sustancialmente la capacidad militar e industrial de Italia. Posteriormente, la caída de Mussolini llegó con una serie de campañas mal concebidas durante la Segunda Guerra Mundial. Al igual que para Napoleón, el golpe fatal llegó desde Rusia, donde Italia sufrió la pérdida casi total de todo el cuerpo expedicionario de más de 300.000 hombres.
Lo que podemos leer sobre estos dos hombres, Napoleón y Mussolini, resalta sus similitudes. Cada victoria tuvo el efecto de reducir sus capacidades críticas y hacerlos cada vez más seguros de su invencibilidad. Se sabe por el diario de Armand de Caulaincourt (from the diary of Armand de Caulaincourt) cómo Napoleón rechazó las objeciones a la idea de invadir Rusia con «una gran batalla, y se acabará». De Mussolini, sabemos por el diario de su yerno (we know from the diary of his son-in-law), Galeazzo Ciano, cómo perdió por completo el contacto con la realidad mientras daba órdenes a la banda de aduladores que lo rodeaban. La realidad es una bestia vengativa.
Hay más ejemplos. Se dice que Adolf Hitler estaba convencido de su invencibilidad personal. Saddam Hussein estaba tan eufórico por su éxito contra Irán que estaba convencido de que podía atacar Kuwait sin sufrir consecuencias. Algunos líderes lograron evitar el mecanismo letal de la retroalimentación positiva, pero muchos se dejan llevar y pierden el control. Cada victoria hace que el siguiente ataque parezca más fácil. Y cada ataque conduce a otra victoria. Pero el acantilado de Séneca aguarda al gobernante que, al final, sobrepasa sus recursos y sus capacidades.
Y volvemos a nuestros tiempos. ¿Seguirá Donald Trump el mismo camino que esos líderes agresivos? Hasta ahora, ha mostrado considerable moderación y no ha involucrado a las tropas estadounidenses en tareas imposibles. Sin embargo, los ataques a Siria, Irán y Venezuela han sido victorias tan fáciles (o al menos se presentaron como victorias) que corremos el riesgo de que el mismo mecanismo se apodere de la mente de un presidente que pronto cumplirá 80 años. Como siempre, la historia sabe qué camino tomar.
Gráficos creados por Claude Sonnet 4.5
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UB
08/12/2025
Fuente: 08.12.2025, desde el substack.com de Ugo Bardi “El Efecto Séneca” (‘The Seneca Effect’),autorizado por el autor


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