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Las apariencias engañan

La evolución de la actualidad política es tan acelerada que los problemas que nos va presentado la coyuntura no alcanzan a ser digeridos por la opinión pública cuando son sobrepasados por nuevos hechos.

  1. Mientras una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados se dedica a indagar la adquisición de dos parcelas  de tierras indígenas en el sur de Chile por parte del Subsecretario de Interior Rodrigo Ubilla, se da a conocer que Juan Pablo Longueira,  Jefe de Gabinete del ex Ministro de Desarrollo Social y Familia Alfredo Moreno, estaba haciendo lo mismo. La figura jurídica empleada para burlar la ley es igual: se ubican parceleros que formen matrimonio mapuche-chileno, se les induce a separarse de bienes, se adjudica la parcela al cónyuge chileno y se realiza la compraventa en fraude de la normativa vigente. Todo es legal aparentemente,  pero es ilegítimo, ilícito en buenas cuentas,   y además es feo, muy feo, cuando quienes ejecutan estas acciones son personas que tienen fuertes vínculos con los círculos de poder.
  2. El Gobierno (al igual que sus antecesores) insiste en abordar el denominado “conflicto mapuche” mediante medidas paliativas que lo enfrentan,  sin ir al fondo de un problema que tiene fuertes rasgos políticos, sociales, culturales, etc. y que, en su solución, no puede eludir un factor real importante: la presencia en el territorio  de las poderosas empresas  forestales ligadas casi todas a la CMPC. Para tal efecto, convoca unilateralmente a “consultas” con participación de las comunidades mapuche. Pese al rechazo de éstas, se insiste en su realización lo que genera un clima de violencia y agresión con la consecuencia lógica: bajísimos niveles de asistencia. Se opta por la más torpe de las vías: Se lleva en camiones del Ejército a centenares de conscriptos de origen mapuche a participar “voluntariamente” en estas jornadas. Las fotos y las entrevistas periodísticas a este respecto, son elocuentes.
  3. Se hacen cada vez más frecuentes los llamados “funerales narcos” en que bandas asociadas al narcotráfico participan de los cortejos fúnebres exhibiendo públicamente su poder mediante el uso de fuegos artificiales y detonando sus armas. El Gobierno responde enviando al Parlamento un proyecto de ley que prohíbe y sanciona estas acciones pero que en nada innova en la lucha contra las redes bien montadas de un ilícito que crece día a día.
  4. Un periódico digital informa, hace un mes, que el inmueble en que veranea el Presidente, a orillas del Lago Caburgua, comuna de Pucón, paga $500.- (sí, quinientos pesos) de impuesto territorial pues las casas ahí construidas no han sido recibidas, después de 30 años, por el Municipio respectivo. La Armada agrega que, adicionalmente, diversas obras realizadas en el lugar (casa de botes, muelles, canchas, etc.) son ilegales pues se encuentran en terrenos que son bienes nacionales de uso público. La inefable y solícita Ministra Cecilia Pérez declara categóricamente que todo está en regla y que se trata de un problema meramente burocrático. El Presidente, tácitamente, la desautoriza: Al día siguiente contrata al Estudio Jurídico Barros y Errázuriz, altamente especializado y sin duda uno de los más caros del país, para que solucione este “problema menor”.
  5. En medio de este vendaval de hechos, diversas encuestas coincidentemente marcan desde un 25 a un 28% de aprobación a la gestión del actual mandatario y,  en torno a un 55% de rechazo. Las cifras son calamitosas para un Ejecutivo que ha trabajado permanentemente en función de los eslóganes y del populismo comunicacional.

El pasado jueves 13 de junio, cuando ya los rumores eran incontenibles, el Mandatario hace pública su decisión de hacer un cambio de gabinete. La gran víctima –injusta, a nuestro entender – es el canciller Roberto Ampuero. Asumió una función fundamental en marzo del 2018, careciendo de la experiencia y de la preparación  indispensables. La responsabilidad, entonces, no es suya sino de quien lo nominó. Tampoco es culpa suya la desatinada “venezualización” de las relaciones exteriores que parece haber dañado irreversiblemente la línea de independencia y autonomía tradicionales que otrora le ganaron al país el respeto internacional.  En lo demás, hay salidas esperadas. Alfredo Moreno y su Plan Araucanía, lisa y llamante fracasaron  a pesar de sus esfuerzos y sus buenas intenciones,  esfumándose sus prematuras esperanzas presidenciales. José Ramón Valente, obviamente, vivía en un planeta diverso, preocupado de la digitalización y las emergentes tecnologías del siglo XXI,  nunca puso los pies en el mundo real. Tecnócrata soberbio y displicente jamás logró converger con los sueños y aspiraciones de los ciudadanos de a pie y menos con los “patipelados” de la inefable senadora van Rysselberghe.

En general, hay coincidencia en que el Presidente se farreó la última oportunidad de enmendar el rumbo ya que en un año más el país estará sumergido en la vorágine electoral, fenómeno del cual es casi imposible escapar El tiempo dirá si la nación se pone definitivamente “en marcha” para alcanzar los silenciados “tiempos mejores” o seguiremos marcando el paso. Para mal de males, el frente interno de la coalición gobernante muestra fracturas importantes cuyas consecuencias son, por ahora, imprevisibles.

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