
¿Por qué Donald Trump?
Desde Murcia, España.
La reacción de alarma ante Donald Trump es comprensible,
pero profundamente equivocada. Se presenta como una
anomalía, como una desviación inesperada del curso
democrático, cuando en realidad es una consecuencia
tardía. No estamos ante un sobresalto histórico, sino ante el
ajuste de cuentas de la realidad.
Un fenómeno político de esta magnitud no surge sin una
causa proporcional. Trump no es el origen del problema,
sino el síntoma visible de un fallo estructural en la
democracia material. Durante décadas se sostuvo la ficción
de que el crecimiento, la deuda y el Estado podían
compensar indefinidamente la pérdida de condiciones
materiales de vida. Esa ficción ha terminado.
Hoy, cerca del 60 % de la sociedad ya no puede vivir como
vivía, y el Estado ha perdido la capacidad de amortiguar ese
empobrecimiento sin comprometer su propia viabilidad.
Cuando la base material falla, la democracia deja de
funcionar como espacio de deliberación y se transforma en
un dispositivo de contención.
Eso es el modelo Trump: fascismo funcional, no ideológico.
No aparece como proyecto de futuro, sino como gestión
autoritaria de la escasez. La historia es clara en este punto:
cuando una sociedad no acepta a tiempo una reducción
ordenada de expectativas materiales, acaba aceptando una
reducción violenta de derechos.
Cada día que pasa sin asumir como objetivo colectivo vivir
con la sobriedad de un plebeyo —no como sacrificio moral,
sino como adaptación a los límites físicos— incrementa la
probabilidad de soluciones autoritarias. Lo que hoy se
percibe como extremismo es, en realidad, la entrada abrupta
de la realidad en un sistema que se negó a reconocerla.
Las advertencias existían. Estaban formuladas con claridad
al menos desde 1972. No se ignoraron por
desconocimiento, sino por conveniencia. El precio de esa
negación no es abstracto: se paga en forma de miedo,
control y pérdida de libertad.
Esta no es una coyuntura pasajera ni una crisis política más.
Es un umbral histórico. Las sociedades que no reorganizan
a tiempo su vida material, no conservan su democracia. No
porque alguien se la quite, sino porque deja de ser viable.
La pregunta ya no es si nos gusta o no Trump.
La pregunta es qué estamos dispuestos a cambiar para no
necesitarlo.
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JP 09.01.2026
| N. del E. Fuente de figura: https://radio.unr.edu.ar/2024/11/06/elecciones-en-estados-unidos-por-que-gano-donald-trump/ |







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