«Cuando los dirigentes hablan de paz, el pueblo sabe que se avecina la guerra»

Bertold Brecht

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Sobre ciencia y espiritualidad – ¿Existe una contradicción?

N. de la T.:

John Pickin es presidente del consejo directivo del Centro Steiner de Sheffield (Reino Unido), nos invita a reflexionar sobre el pensamiento del filósofo austríaco Rudolf Steiner, quien afirmaba que su método de investigación permitía indagar tanto en el mundo espiritual como en el mundo físico.

Una de las preguntas más evidentes que surgen al considerar la relación entre la ciencia y la espiritualidad es si acaso pueden ser compatibles.

Cuando era más joven, me resultaba mucho más difícil ser tomado en serio por un materialista declarado al momento de defender una visión espiritual del mundo. Incluso más que hoy, para muchas personas no había espacio (ni necesidad alguna) para el Espíritu en el universo, dado el aparente éxito y progreso del enfoque científico desde los tiempos de, por ejemplo, Isaac Newton. Del mismo modo, también era mucho más difícil que se aceptara el vegetarianismo como algo distinto que una práctica poco saludable; o la idea de que la calidad de los alimentos que comemos pudiera involucrar algo más que la cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas que contienen.

Afortunadamente, para muchas personas jóvenes, esa antigua ignorancia (¿o sería un prejuicio?) es hoy mucho menos común.

Podemos decir que en la actualidad se percibe una actitud más abierta hacia el Espíritu; a medida que cada vez más personas experimentan —al menos en el ámbito de sus sentimientos— la incapacidad de una cosmovisión puramente materialista y científica para: a) ofrecer explicaciones satisfactorias de las experiencias interiores que todos compartimos; y b) resolver nuestros enormes problemas sociales, políticos, económicos y culturales. Para muchas personas, cuando la explicación de estas vivencias internas se vuelve una necesidad del corazón, la interpretación “científica” de ellas —como si no fueran más que, por ejemplo, “excitaciones dentro del cerebro”, o peor aún, meras ilusiones— simplemente no les resulta convincente.

Por eso, en estos breves artículos, me gustaría mostrar de manera sencilla cómo, a mi juicio, tanto el punto de vista científico materialista como un conocimiento espiritual más esotérico no sólo pueden coexistir, sino también iluminarse mutuamente, siempre que exista la disposición, desde ambas partes, a reconocer el aporte que cada una puede hacer al conocimiento del mundo.

Y no como dos cuerpos de conocimiento separados, que corren eternamente en paralelo sin tocarse ni influirse entre sí, sino como enfoques que tienen una posibilidad real de abordar las insuficiencias del otro y de arrojar luz sobre el conjunto del conocimiento universal.

Como nota al margen, conviene señalar que el propio Isaac Newton fue un profundo esoterista, mucho más interesado en cuestiones espirituales, esotéricas y alquímicas que en sus obras hoy más aceptadas sobre la gravedad o la luz, por ejemplo. Así, él claramente no veía incompatibilidad alguna entre estos dos cuerpos de conocimiento —algo que puede resultar un tanto incómodo para algunos científicos de línea dura en la actualidad–.

Dado que esta publicación está dirigida a personas que quizá no conocen mucho la obra de Rudolf Steiner, pero que desean saber más, quisiera comenzar dando un ejemplo de cómo Rudolf Steiner explicó1 que su obra fundamental sobre la evolución del universo, ‘La Ciencia Oculta: un bosquejo’ (An Outline of Esoteric Science”) 2, podía convivir perfectamente con la explicación científica de la evolución del cosmos.

Él decía: imaginemos que tomamos la vida de un individuo en particular (en su caso utilizó el ejemplo de un poeta; pero yo elegiré, como ejemplo, a una figura más contemporánea): digamos Paul McCartney.

Sería perfectamente posible (incluso podría resultar útil o interesante) describir la vida de Paul McCartney —incluyendo su crianza, su educación musical temprana, su relación con John Lennon y su increíble carrera como miembro de The Beatles— simplemente observando los hechos físicos y medibles de su existencia.

Por ejemplo, las características físicas de su cuerpo: peso, estatura, forma, presión sanguínea, ritmo cardíaco, las condiciones internas de todos sus órganos, las ondas cerebrales que se producen en cada momento dentro de su cerebro, etc.; junto con los hechos físicos relativos a los lugares que visitó, los escenarios en los que actuó, cuántas personas había presentes, la velocidad de sus desplazamientos entre ellos, los vehículos que lo transportaron, y así sucesivamente. De hecho, parecería existir la posibilidad de registrar una cantidad prácticamente ilimitada de datos sobre la vida de Paul McCartney de esta manera.

Y esto, si se hiciera con suficiente minuciosidad, conformaría en cierto sentido una imagen científica de la vida de un determinado Paul McCartney. Nada en esta descripción podría ser discutido o refutado. Y dentro de su propio ámbito, tampoco debería serlo.

Todos estos “hechos” podrían, en teoría, establecerse sin duda alguna (¡aunque sospecho que muchas personas ya dudarían de cuán útiles resultarían tales datos! Pero eso queda para otro momento y otra conversación). Estos hechos conformarían una imagen científica que ofrecería una línea de tiempo de datos y, con suficientes instrumentos de medición, una cantidad potencialmente ilimitada de información describiendo su vida.

Sin embargo, otra descripción totalmente válida (¡y posiblemente mucho más valiosa!) de la vida de Paul McCartney consistiría en una biografía sensible, profunda y bien documentada, escrita por alguien que lo conociera muy bien o que fuera capaz de investigar las razones de sus acciones, las decisiones que tomó en su vida y las relaciones enormemente significativas que estableció a lo largo de ella.

Estas dos imágenes de Paul McCartney provienen de direcciones distintas; pero ¿puede alguien afirmar sinceramente que la imagen científica es “verdadera” y la biográfica “no lo es”? ¿O incluso que la científica es “más verdadera” que la biográfica?

Creo que muchos de nosotros tendríamos una idea similar respecto de cuál resulta más útil, interesante y prácticamente relevante; pero, aun así, la mayoría probablemente coincidiría en que ambas son “verdaderas” dentro de sus respectivos ámbitos.

El problema surge cuando el punto de vista científico se muestra realmente incapaz de ver más allá de su propio y estrecho campo de acción de una manera útil y, aun así, procede a declarar su enfoque —correctamente limitado a las áreas de la observación y la medición física— como el único válido.

Así, Steiner señalaba que una visión esotérica de la evolución de la humanidad y del cosmos podría ser, de manera similar, tan verdadera como el enfoque científico materialista y, posiblemente, mucho más útil. De hecho, una visión espiritual de la evolución del cosmos y de la humanidad podría considerarse como una especie de biografía de la evolución de todos nosotros (pero a mi juicio, con una diferencia importante: que una comprensión más completa de la ciencia espiritual terminaría por abarcar tanto el entendimiento esotérico como el de las ciencias naturales).

Dicho esto, creo que es importante señalar que La Ciencia Oculta: un Bosquejo está lejos de ser una lectura tan fácil como podría serlo una biografía bien escrita; pero si se trata de un tema que despierta interés, resulta absolutamente fascinante. Es, de hecho, una lectura asombrosa y pone de relieve, para muchas personas, las limitaciones del punto de vista científico actual, del mismo modo que montañas de datos sobre la vida de Paul McCartney resultan extremadamente limitadas para explicar su verdadera significación en la vida cultural del Reino Unido y del mundo.

En un próximo artículo sobre ciencia y espiritualidad, me gustaría escribir más acerca de cómo las visiones científica y espiritual del mundo pueden coexistir. También quisiera ofrecer una idea de la enorme valoración que Rudolf Steiner tenía por el progreso de la ciencia dominante, así como de algunas de sus críticas fundamentales a sus limitaciones cuando esta se convierte en “un evangelio”.

Citas:

  1. GA 89: Cosmología teosófica/esotérica – I. Cosmología espiritual, 26 de mayo de 1904, Berlín.
  2. https://blackwells.co.uk/bookshop/product/An-Outline-of-Esoteric-Science-by-Rudolf-Steiner-Catherine-E-Creeger/9780880104098

Nota explicativa:

GA se refiere a “Gesamtausgabe” (del alemán): edición completa.

TRADUCTORA:

Paulina Fuentealba C.

Cultural & Creative Industries Manager

BA Objects Design – MSc in Creative and Cultural Industries Management

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