La ciudadanía no puede permitir que lleguen al gobierno, los que se coluden contra sus intereses.
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Y Colorín Colorado… ¿Otra vez el mismo cuento?

René Fuentealba Prado.

 Un principio fundamental de la Física es el de la “inercia”, que señala que todo cuerpo que permanece en reposo tiende a seguir indefinidamente en reposo en tanto que todo cuerpo que está en movimiento tiende a continuar indefinidamente en movimiento, a menos que una fuerza externa actúe en uno u otro caso  para alterar su situación. Por su parte, en la famosa novela italiana “El gatopardo”, uno de sus personajes cínicamente afirma: “Hay que hacer cambios para que todo siga igual”.

Tras la crisis en la política que se desató al descubrirse el financiamiento ilegal de partidos y parlamentarios por parte de un importante grupo financiero, abundaron los “mea culpa” al tiempo que, tal como los niños sorprendidos en falta y amenazados de castigos por sus padres, los involucrados juraron “no hacerlo nunca más”. Pero, el escándalo recién comenzaba. Los aportes “irregulares” de empresas alcanzaban  a casi todo el espectro (con ribetes morales absolutamente inaceptables) y llegaban hasta a contratar Ministros de Estado y congresales para que legislaran conforme a los intereses económicos de estos grupos de poder fáctico.

La gravedad de los hechos llevó a que se designara una comisión de “ciudadanos libres de toda sospecha” (Comisión Engel) para que propusiera, dentro de un plazo acotado, las medidas necesarias para el saneamiento de la actividad política. Sus juicios, sus opiniones y sus propuestas,  no fueron miradas con mucha simpatía por la clase dirigente la cual, a regañadientes aceptó legislar sobre algunos aspectos y evitó, con variadas excusas, regular otros tantos.

En comentarios anteriores, hemos destacado la importancia que las colectividades políticas tienen para el funcionamiento del sistema democrático ya que no puede haber una democracia limpia y sana si no se tienen, a la par, partidos políticos limpios y sanos.

Todo lo dicho…¿A propósito de qué?

En el último tiempo, se ha visto la renuncia a su partido del  senador RN Manuel José Ossandón, argumentando tener pretensiones presidenciales y denunciando que no le dan garantías de transparencia las eventuales primarias de su sector. Pocos días después, el  diputado del PPD Pepe Auth, abandona la colectividad que contribuyó a fundar y acusa  que ésta está sujeta al manejo de un verdadero “grupo controlador” que manipula sus decisiones e impide la democracia interna. El diputado UDI José Antonio Kast, deja su partido  y afirma, tal como Ossandón, que las primarias de la Derecha serían una mentira y un engaño. El “colorin” diputado RN  José Manuel Edwards, al igual que Auth,  abandona su tienda  afirmando que ésta es manejada por un “grupo controlador” que maneja el poder interno e impide el surgimiento de nuevos liderazgos.

Al hacer una adecuada relación entre los diversos antecedentes señalados, fluye una conclusión evidente: Los partidos políticos en Chile, hasta ahora no han sabido entender que para sustentar el sistema democrático a nivel país, es primordial tener democracia dentro de las diversas colectividades. Desgraciadamente, estos pilares de la participación ciudadana no han sabido tomar conciencia de sus responsabilidades para con la sociedad y se han ido transformando en verdaderas “cooperativas de parlamentarios”, que los manipulan internamente y, gracias al poder y los recursos que derivan de su función de representantes, los controlan a su amaño. Como consecuencia de lo dicho, el debate interno no existe, no hay ideas ni tesis en discusión que sirvan de sustento a la generación de las directivas, sino máquinas electorales que, incluso recurriendo a métodos non sanctos buscan controlar el poder en su propio beneficio.

Resulta sorprendente constatar cómo estos procedimientos han ido corrompiendo el alma de de estas organizaciones. Tal como se denuncia que unas pocas familias controlan el poder económico en el país,  se constata también que unas pocas familias avanzan paulatinamente en el control de la cosa pública. Hasta ahora no se ha hecho un estudio acabado sobre la materia, pero un rápido vistazo permite observar como, al alero del senador o del diputado, familias enteras se van apoderando del aparato público. Padres, hijos e hijas, hermanas y hermanos, tíos y sobrinos, se reparten los cargos sin vergüenza alguna, como si llevaran en la sangre la calidad de “servidores ciudadanos”.

En las próximas semanas, será posible ver a estas elites quejándose por la baja participación ciudadana en los comicios municipales. Se hablará de los deberes cívicos, de la necesidad de reponer el sufragio obligatorio, de lo conveniente de proporcionar movilización gratis a los electores durante el día de la elección, pero ninguno de estos próceres se reconocerá como responsable de la situación.

Y seguiremos en lo mismo, hasta el día en que los ciudadanos asuman el poder cívico que les corresponde y se decidan a tomar las decisiones consecuentes.

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1 Comentario en Y Colorín Colorado… ¿Otra vez el mismo cuento?

  1. La realidad actual en Chile, no se puede tapar con un dedo. Y el autor de este articulo lo ha demostrado una vez mas. Mis felicitaciones, por tener la valentia de hacerlo saber a traves de La Ventana Ciudadana.

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