«Si la justicia existe, tiene   que ser para todos; nadie puede quedar excluido. De lo contrario, ya no sería justicia»

Paul Auster

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SOLICITADA. Donde arden los corazones

Claudia Honorato

Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile

Una expresión de afecto, un gesto, una mirada y, aun más simplemente, una brisa que se respira en el momento oportuno, pueden representar algo mucho más grande que su expresión exterior. Representan diversas formas en las que podemos sentir un toque especial en el corazón. De igual manera, estar frente a la majestuosidad de la naturaleza, disfrutar de un concierto, ser parte de una obra de teatro o de una orquesta o cualquier otra actividad que nos fascine, en muchos casos nos hace sentir la presencia de algo superior. Las personas religiosas consideran que Dios es la presencia viva detrás de la belleza y la maravilla que experimentamos en el mundo.

Es importante que muchos de los que sostienen este punto de vista no solamente reconozcan esa bondad en privado, sino que lo hagan con otros seguidores de la misma religión. Recientemente, congregantes de distintas partes del mundo asistieron en persona y por internet a la asamblea anual de La Primera Iglesia de Cristo, Científico en Boston, Massachusetts, EUA, para celebrar el tema de este año: “El descubrimiento hoy en día: donde arden los corazones”. En esta ocasión, los congregantes expresaron gratitud por el descubrimiento que Mary Baker Eddy hizo en el año 1866 —la Ciencia Cristiana o la Ciencia del Cristo— así como por las vidas renovadas y transformadas por el Cristo; y además compartieron toda clase de curaciones.

El tiempo que pasaron juntos para sentir y reconocer a Dios en el mundo, a pesar de las noticias y la negatividad que los medios de comunicación a veces transmiten, elevó mi ánimo y me permitió percibir la chispa de honestidad, humildad, sinceridad y progreso que hay a mi alrededor. Fue similar a la sensación que tengo cuando tomo un descanso muy necesario en mi ajetreada vida para participar en algo alegre y recordar cómo se sienten la belleza y la bondad. Ese sentimiento a menudo no se detiene en ese momento, sino que me ayuda a revitalizar otras áreas de mi vida.

He ido aprendiendo que cuando cada uno de nosotros deja entrar la luz del Amor divino en el corazón, sucede algo maravilloso. El amor tiene el poder de transformar vidas, iluminar el entendimiento y llenar el pensamiento de gratitud. La universalidad de las cualidades espirituales, presentes en toda comunidad y sociedad, no pasa desapercibida para quienes están dispuestos a aceptar que somos parte de algo más grande y más elevado. Este sentido superior de nuestra vocación nos permite ayudar a la sociedad y cuidarla de la mejor manera cuando nos tomamos el tiempo para sentirnos inspirados, lo que nos renueva y hace las “cargas [de la vida]… ligeras ya” (Himno 253 del Himnario de la Ciencia Cristiana).

Mary Baker Eddy logró muchas cosas en su vida, debido a que siempre recurría con humildad a Dios en oración y a que prestaba atención a la palabra inspirada de la Biblia. Su gratitud por el amor de Dios hizo que se ocupara con profundo interés del mundo que la rodeaba. Ella escribió en una de sus obras, Retrospección e Introspección: “El móvil de mis primeros esfuerzos jamás ha cambiado. Era aliviar los sufrimientos de la humanidad…”. Sus móviles la impulsaron a fundar una iglesia, escribir numerosos libros, fundar varias revistas y un periódico de fama mundial, apoyar a las comunidades donde ella vivió, y aún más.

Pienso que cada uno de nosotros también puede ayudar al mundo a su manera si hace lo mismo: buscar inspiración y momentos para agradecer por todo lo bueno a nuestro alrededor. Al esforzarnos por mantener los móviles puros, todos tenemos la oportunidad de conocer, experimentar y practicar las enseñanzas del Maestro, Cristo Jesús, hasta cierto punto. Los Científicos Cristianos llaman a esto la Ciencia del Cristo, la cual restaura y sana. Pero he descubierto que estar dispuesta a vivir de esta manera me fortalece a mí y a los demás. Y no estoy sola en este descubrimiento. Como lo expresó uno de los integrantes de la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana: “Hoy tenemos la oportunidad de hacer nuestro propio descubrimiento, y también la responsabilidad de ayudar a otros a hacer el suyo… La Sra. Eddy descubrió que Jesús estaba en lo cierto cuando dijo que el reino de Dios está entre nosotros… que estamos hechos para amar y ser amados, y que Jesús también estaba en lo cierto cuando dijo que sus seguidores podían sanar”. Sus seguidores pueden dar testimonio del amor y el poder siempre presentes de Dios a medida que reflexionan más profundamente sobre las enseñanzas espirituales de Cristo Jesús en el Sermón del Monte y en las demostraciones que él realizó, las cuales son posibles hoy en día.

Claudia Honorato

Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile

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4 Comentarios en SOLICITADA. Donde arden los corazones

  1. Digno de seguir observando y analizando vuestras experiencias.
    Gracias y felicitaciones por compartir con una humanidad «extraviada»…

  2. Qué inspiradas palabras contiene este texto. Dirigen mis pensamientos hacia un lugar de paz. Los medios de comunicación son fundamentales para llevar al lector mensajes que fortalezcan el ánimo en tiempos de dificultad. La humanidad requiere hoy más que nunca ser alimentada espiritualmente. Más allá del legítimo derecho de profesar una Fe a través de una determinada religión, la Espiritualidad eleva la consciencia, individual y colectiva y ciertamente produce un bienestar estable y duradero.

  3. Gracias a Cristo Jesus por su labor y gracias a M Baker Eddy por abrirnos la ley sanadora que vivió Jesus. Gracias Claudia Honorato por compartir esta reseña amorosa sobre nuestra Asamblea Anual de este año. Cuanto para agradecer desde que descubri la Ciencia Cristiana a mis 20 años con el libro Ciencia y Salud que me acercó a lo espiritual de la Biblia. Un regalo vivo hasta hoy que aun me acompaña y sana.

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