«Aquellos o aquellas que creen que la política se desarrolla través del espectáculo o del escándalo o que la ven como una empresa familiar hereditaria, están traicionando a la ciudadanía que espera de sus líderes capacidad y generosidad para dar solución efectiva sus problemas.»

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¡YA ES HORA!

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

¡Ya es hora de que se tomen medidas urgentes de protección de los bosques chilenos! Es un clamor generalizado de la gente  ante la tragedia que estamos viviendo con los incendios forestales. 

Según los datos que tengo cuando escribo este artículo, veinticuatro personas han muerto, más de 1.300 viviendas han resutado destruidas completamente, hay casi un millar de lesionados, miles de trabajadores del campo y la ciudad que han perdido todo y casi medio millón de hectáreas calcinadas por el fuego criminal que en este momento azota gran parte de nuestro territorio. Estas son cifras tan dramáticas que nos obligan a adoptar medidas contundentes para que ¡nunca más!  El fuego descontrolado nos vuelva a afectar con tanta virulencia.

          Debemos sacar lecciones contundentes después de que vemos cómo, en poco más de un lustro, los incendios forestales van creciendo aceleradamente en magnitud y devastación.  Muchos dicen que gran responsabilidad la tiene el cambio climático que sufre nuestro planeta. Sin embargo, las conclusiones de especialistas son categóricas en cuanto a que las causas naturales, como por ejemplo las llamadas “tormentas secas”, provocan no más del 0,3% de los incendios. Y estos se producen cuando las temperaturas son muy elevadas y sopla un fuerte viento.

          Estos mismos expertos indican que hace cinco años, el 33% de los incendios eran obra de la mano intencionada del hombre. Ahora la cifra se duplica y llega al 66%. Una treintena de personas se encuentra, en este momento, detenida bajo esta acusación, pero su procesamiento es complejo, ya que la jurisprudencia exige pruebas contundentes para condenar.

          Lo curioso es que el 40% de lo quemado pertenece a pequeños, medianos y grandes propietarios forestales. El resto afecta directamente a la agricultura, al monte bajo, pastizales y forestación nativa. Obviamente, también hay viviendas arrasadas por el fuego. Entonces, la pregunta es: ¿Por qué no se regula y controla las plantaciones de bosques?

          En la legislación actual, no hay aspectos relacionados con procesos de evaluación ambiental, control y fiscalización de las plantaciones de masa forestal. Después de los grandes incendios del 2017, se han replantado miles y miles de hectáreas que fueron afectadas por el fuego. Pero se sigue en el tristemente famoso monocultivo. Bosques inmensos de eucaliptus y pino radiata continúan creciendo indiscriminadamente, rodeando poblaciones y viviendas campesinas. Y no se fiscaliza a los responsables de tales plantaciones sobre la especie a cultivar, la que sea más conveniente para los suelos y que permita proteger nuestro medio ambiente. No olvidemos que el eucaliptus y el pino necesitan mucha agua, y dejan los suelos secos con el consiguiente perjuicio para el desarrollo de las demás especies.

          Además, no hay control sobre la apertura de cortafuegos, limpieza de los bosques, y menos aún, de recursos que se destinen a indemnizaciones por los daños ecológicos que se provocan. No hay que ser experto para darse cuenta del enorme daño por el efecto invernadero que provocan los incendios en nuestro medio ambiente.

          Tampoco hay un control muy profundo sobre el desarrollo urbanístico. Está creciendo notablemente, por el aumento poblacional, la construcción de viviendas colindantes o dentro de la propia zona rural. Hay especulación del suelo y responsabilidad de las autoridades locales que permiten dicha expansión urbana. Muchos incendios han surgido desde esos puntos habitados.

          Se necesita en Chile que la Corporación Nacional Forestal (CONAF) avance en sus atribuciones. Para lo cual, se necesita que se legisle ya al respecto. No es de recibo que desde hace casi una década, permanece entrampado en el Congreso un proyecto de Ley que apunta en ese sentido. CONAF debe tener una competencia mucho más amplia en cuanto a la defensa del medio ambiente y la biodiversidad.

En definitiva, creo sinceramente de que ¡Ya es hora! Es imprescindible que nuestras autoridades, y en especial “Sus Señorías” del Parlamento, se pongan las pilas y comiencen a legislar y a adoptar medidas urgentes para mitigar un tema tan sensible y dramático como lo son los incendios forestales.

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