«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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PARQUE ¿MARINO??

J. Antonio Zelada Espinosa

Arquitecto Premio Regional de Arquitectura y Diseño Consejo de la Cultura y las Artes 2012
NOTA DE LOS EDITORES
Este es otro artículo que nos ha enviado nuestro colaborador columnista Antonio Zelada y que fuera publicado en el diario El Sur de Concepción (Chile) también en el año 2004. Lo reproducimos en nuestra Ventana Ciudadana porque es bueno rememorar ideas y proyectos de destacados profesionales que son importantes para la Región del Biobío, aunque sea solo para la historia.

A propósito de las propuestas para el Plan Regulador Comunal de Tomé me sucede que, de repente, me siento frustrado. Es que definitivamente parece ser que mis ideas están siempre muy adelantadas respecto a todo. La verdad es que me ha sucedido desde siempre: lo que propongo, si bien parece en un principio interesar, después queda o cae en un gran vacío.

Recuerdo, por ejemplo, cuando fui un novel arquitecto funcionario en la Municipalidad de Talcahuano (institución a la que desde entonces quiero entrañablemente), propuse la idea de desarrollar en la Isla Rocuant (entonces una propiedad fiscal, pero no de ASMAR como ahora) una gran área de puerto seco, conectada por ferrocarril, caminos y por el aeropuerto con el resto del mundo, especialmente con el ferrocarril a la Bahía Blanca argentina, entonces más posible que hoy, ya que los ferrocarriles aún no se habían abandonado. Eso fue en 1966, y era entonces una idea casi descabellada para todos. Casi ¡40 años después! se posiciona sobre ese lugar la ahora llamada Plataforma Logística, proyecto estrella del gobierno regional: ¡Prácticamente lo mismo que el suscrito pensó y propuso en ese entonces, como un imberbe arquitecto al que pocos daban crédito!

En los años 80’, gobierno militar y licitación pública mediante (que quede muy en claro), hice el estudio para la municipalidad de Concepción, del entonces llamado Plan Seccional Costanera, y que comprendía la faja de borde río del Biobío desde el cerro Chepe hasta Lonco. El estudio se terminó en 1989, justo cuando recuperamos la democracia. Proponíamos casi exactamente lo mismo (aunque mejor diría yo, modestamente) que lo que hoy llaman el Plan Ribera Norte. Pero en los 90’ nuestro flamante estudio municipal encontró la absoluta oposición del entonces Gobernador Provincial de Concepción Ignacio Ugarte, porque para hacer lo que había que hacer, había que mover (¡qué horror!) a los pobladores. Y entonces don Ignacio lo detuvo, lo paró en seco y el estudio se perdió en los anaqueles de la burocracia. Sin embargo (siempre hay un ‘sin embargo’, o un ‘no obstante’), 10 años después, los camaradas del señor Ugarte descubrieron que ése podía ser el plan estrella del gobierno de don Eduardo Frei hijo, y descubrieron la pólvora con un estudio análogo al mío, claro que hecho en Santiago por respetables colegas del partido a cargo del MINVU, y se ordenó la ejecución del mismo… ¡Era posible! claro que con voluntad política y a nivel de presidente de la República, ni más ni menos. El señor Ugarte perdió su oportunidad de pasar a la historia, como lo hizo Žilić, detrás de Frei, claro está, y ayudado por Lagos que como ministro de Obras Públicas implantó como refuerzo para el lugar (y para la historia) un nuevo puente, Llacolén que le llaman.

Todo esto a propósito de que, en el nuevo Plan Regulador de Tomé, que está técnicamente en mis manos (licitación pública mediante), propuse la definición territorial de un parque marino en la costa de occidental de Coliumo.  Pero como suele ser mi sino, nadie lo ha entendido, no obstante que he explicado ya no sé cuántas veces la idea. Un parque marino es un área de costa y mar protegida, donde se conservaría la biodiversidad acuática y terrestre ahora existente, para las generaciones futuras (sustentabilidad le llaman a eso). Y lo obvio es hacerlo en un lugar que tenga interés natural, como lo tiene el lugar seleccionado por nuestro equipo profesional, donde hay biólogos, científicos, ambientalistas, naturalistas y geógrafos, que algo entenderán del tema. Allí hay acantilados que geomorfológicamente muestran en vivo la historia geológica de nuestro suelo costero; hay una fauna terrestre y marina rica y dinámica: anidan las gaviotas en las rocas cortadas a pique y hay una plataforma rocosa que es la única lobería importante al sur de Cobquecura; hay playas casi vírgenes y hermosas como Tricahuilo y Gutaplán. Pero… ¿quién conoce todo eso?… Parece que soy uno de los pocos, porque algunos han dicho, ante la idea del parque marino, que allí no hay nada que valga la pena, entonces ¿para qué…?

En la jornada de participación ciudadana donde se expusieron las ideas del Plan Regulador, entre otras la del parque marino, esta idea pasó raspando, pero después recibimos opiniones “técnicas” superiores como que eso no tenía sentido.  Un par de meses después volví a presentar la idea en una jornada que en Tomé organizó la Comisión Regional del Borde Costero, donde participan todos los entes públicos que tienen que ver con la costa territorial, más los sindicatos de pescadores y poseedores de concesiones o áreas costeras de manejo, o acuicultores. La idea del parque marino pasó nuevamente raspando. Sin embargo, una semana después, en otro evento de conclusiones sobre el anterior, la idea se lanzó a la papelera, como dicen los computadores por el canastillo de lo inservible. Como yo no asistí a ese evento, espero que el rechazo haya sido por argumentos donde de verdad no haya primado el interés particular sobre el Bien Común, que por la ley debe considerar un plan público como lo es el Plan Regulador.

En Chile, la idea de los parques marinos existe como algo oficial, ya que hay un decreto de la Subsecretaría de Marina que los permite y los fomenta, y ha tenido amplio apoyo en la comunidad científica nacional y en los ecologistas. Pero a la fecha se ha creado uno solo en el sur austral y hay dos o tres en proceso de creación.  Mi idea era muy modesta, ya que se trataba de un área muy pequeña, pero posible de visitar, de mantener y de preservar, que es lo que interesa. Los otros parques marinos en proceso o el ya creado son áreas enormes y terriblemente inalcanzables. A mí me interesaba que, además del natural interés naturalista, pudiese ser algo conocible, visitable, al alcance de la mano casi, y donde se pudiese ir a pie o en un modesto bote, como yo lo he hecho.

Pero parece que siembro en el mar o, mejor dicho, a la manera de Bolívar, he arado en el mar. Parábolas anticuadas, ya que ahora sí se siembra en el mar, y sí se puede arar en el mar, a la manera de los científicos; pero parábolas también gráficas al significar en el fondo que las acciones de uno no son fecundas, o las ideas caen en un medio no receptivo. ¿Qué puedo hacer? Como ustedes pueden ver (o leer), ya me estoy acostumbrando. Me conformo diciéndome que es el sino de los adelantados…

AZE

06.08.2023

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